En busca del tesoro perdido: cómo era el “mini” jardín de Versalles que tuvo Santa Fe en el siglo pasado
El jardín botánico municipal tuvo tres ubicaciones a lo largo del siglo XX. La primera, donde hoy es el Parque Garay; luego se trasladó a un predio sobre Aristóbulo del Valle y en la actualidad al norte de la ciudad, con ingreso por calle Gorriti. Reconstruyendo el rompecabezas de su historia.
Una imagen que vale oro: el botánico de principios de siglo XX. Gentileza Adriana Collado.
Cuando uno piensa en los jardines del castillo de Versalles (Francia) puede imaginarse majestuosos predios ornamentados con plantas y flores, fuentes y estatuas, y senderos para los visitantes. Salvando las distancias y con algo de exageración, la ciudad de Santa Fe supo tener algo parecido.
A principios de siglo XX, la capital de la provincia contaba con un jardín botánico que nada tenía que envidiarle a sus pares europeos. Ubicado en el por entonces margen oeste de la urbe, el vivero se mostraba exultante con aires de grandeza. Así se puede apreciar en un puñado de imágenes, que celosamente se guardan en archivos. Son pocas pero muy valiosas, lo que realzan su importancia.
Antigua postal. Colección particular de Graciela Hornia.
El tesoro perdido
Para encontrar los inicios del vivero municipal hay que remontarse a 1904, año en el que un antiguo cementerio católico fue clausurado por cuestiones de salubridad pública y trasladado al emplazamiento actual, en barrio Barranquitas. Una ronda de consulta con especialistas fue necesaria para emprender el viaje.
Los senderos. Gentileza Adriana Collado.
Por un lado, la Dra. Adriana Collado, explicó que "el primero que lo menciona, no como Botánico sino como Vivero Municipal es el intendente Manuel Irigoyen en su memoria de gestión 1905-1907. Lo da como una iniciativa loable de su antecesor, Sixto Sandaza (1900-1904)".
Antigua fotografía del lugar (1915). Gentileza Adriana Collado.
En ese sentido, la especialista remarcó que fue el intendente Egidio Cafaratti (1914-16) quien le dio importancia a este espacio verde. Al respecto, la Collado compartió un extracto de la memoria de gestión del nombrado mandatario local.
El espacio ubicado al oeste de Av. Freyre. Gentileza Adriana Collado.
"Con el propósito de fomentar el adelanto del Jardín Botánico Municipal -considerando el importante rol que este establecimiento está llamado a desenvolver en la estética y la higiene pública, facilitando la difusión intensiva de los arbolados y la provisión y renovación de plantas en los paseos públicos- autoricé la ejecución de numerosas obras de reconstrucción del edificio principal y dependencias anexas, dotándolo de cloacas y aguas corrientes y pintándolo exterior e interiormente. Dichas obras han tenido por objeto habilitar el edificio y demás instalaciones, a fin de que su personal quede en condiciones de atender y dirijir (sic) el vivero con toda la dedicación que el ensanche del establecimiento exige."
Antigua fotografía del lugar (1915). Gentileza Adriana Collado.
Al mismo tiempo, Collado compartió una descripción elaborada el informe del Director de Obras Públicas de la gestión de Cafaratti.
También funcionaba un invernadero. Gentileza Adriana Collado.
"Nuestro vivero y jardín botánico puede ser conceptuado actualmente como uno de los más interesantes y amplios paseos. Escasamente frecuentado debido a su excéntrica ubicación /.../ llegan allí a menudo grupos de colegiales que reciben de sus profesores las lecciones prácticas que permiten la clasificación científica y la organización del establecimiento. Si en un principio se trató de poseer solo un criadero de árboles y plantas para la provisión de los paseos, plazas y calles, aquella idea inicial ha adquirido nuevas orientaciones, complementándola para llegar a una instalación que hoy le ha dado carácter de Jardín Botánico. /.../ me es grato consignar que hoy los gastos de adquisición de semillas, variedades y colecciones, son costeados por el propio jardín, con el resultado de la venta de abundantes flores y plantas que en exceso produce." (p. XXIV)
Otro aspecto del invernadero. Gentileza Adriana Collado.
Por su parte, Félix Tedone en su publicación “Los paseos de mi ciudad” destacó: “Hacia 1904, cuando es trasladado al ‘Cementerio Municipal’ de ‘Las Barranquitas’ (que fuera librado al público el 11 de agosto de 1892) el antiguo ‘Cementerio Católico’ que se levantaba sobre la calle Paraguay (hoy Pte. Perón) en unas tres cuadras de frente por una de fondo, el lugar pasará a ser entonces Vivero Municipal”.
Plantas y árboles para todos los gustos.
Hasta 1918 funcionó como vivero y llevó el nombre de Carlos Guido y Spano, de acuerdo a la Ordenanza n° 1.783 fechada el 4 de octubre de ese año. “El 13 de noviembre de 1923 por la Ordenanza Nº 2156 se deroga la anterior y se resuelve llamar "Don Juan de Garay" al parque a construirse”, refiere el citado libro. Ambos documentos se pueden leer hacia el final del artículo.
En tanto, el periodista e investigador local Miguel Dalla Fontana destacó en su libro “Barrios Roma y Constituyentes” que “se cultivaban plantas y flores para una ciudad que comenzaba a diseñar sus plazas e iniciaba el arbolado para sus calles”.
Cactus en el viejo jardín.
La fisonomía del lugar se puede apreciar en un plano de la ciudad de 1928. Como se ve en la imagen, gentilmente cedida por Santa Fe Antiguo, el gran espacio verde se ubicaba al oeste de Gobernador Freyre y al este de la vía.
La prensa de principios de siglo describió en varias oportunidades cómo era el lugar. Encontrar imágenes, se convirtió en toda una proeza, digna de una búsqueda del tesoro. Por ello el juego de palabras del titular de este artículo.
Otro aspecto de los senderos del antiguo jardín.
El desaparecido diario “Santa Fe”, publicó en un artículo publicado el 25 de abril de 1916: “Si en conjunto el referido jardín ofrece un excelente aspecto, sólo en el examen de detalle es posible apreciar la magnitud de los esfuerzos y la pericia que han sido menester para transformarlo en el bello lugar que hoy se brinda al público como verdadera joya artístico-natural”.
“Otra sección bien cuidada es la designada con el nombre de “Flora Argentina”, donde yerguen sus copas árboles característicos de nuestras selvas, y donde se preparan en viveros, cuidadosamente, nuevas especies de aclimatación difícil”, agregaba el citado periódico local.
El plano de 1928. Gentileza Santa Fe Antiguo.
Una edición de 1933 del mismo medio de prensa, brindaba más detalles respecto al jardín: “Existe allí una tapia que rodea al jardín que está arruinada por la acción del tiempo, la que en vez de una entrada de un paseo público, da la sensación de que esconde detrás de ella un sitio baldío”.
En coincidencia con el aniversario de fundación de Santa Fe, en noviembre de 1940 bajo la gobernación de Manuel de Iriondo se hizo efectivo el traslado del jardín botánico a lo que sería su segundo emplazamiento, ubicado en un terreno más al norte.
Así lucía el ingreso al botánico de Aristóbulo del Valle, con un muro que fue quitado.
“Con asistencia de las autoridades provinciales, municipales y nacionales, civiles, militares, etc., y un público numeroso formado por vecinos de los barrios del Norte de la ciudad, se inaugura a la hora de cerrar esta edición, el hermoso Jardín Botánico de Santa Fe”, contó El Litoral en su edición del 15 de noviembre del 40.
El Litoral, en noviembre de 1940, por la inauguración del botánico en Aristóbulo del Valle.
Y agregaba: “Construido por el gobierno de la provincia en la avenida Aristóbulo del Valle, a la altura de las calles Luciano Torrent, J. M. Gutiérrez y José Quintana, sobre un terreno de 19.300 metros cuadrados adquiridos de la empresa del F. C. S. F., que poseía allí un vivero”.
“La obra que se entrega oficialmente al público, ha sido embellecida por la empresa Constantini y pudo realizarse llenando un vacío, gracias al hecho de que la empresa del F. C. S. F., había formado un arbolado y plantas de adorno que de no existir habrían demandado varios años para desarrollarse y dar al paraje el aspecto que hoy ofrece”, destacó El Litoral por aquel entonces.
El interior del botánico de Aristóbulo del Valle.
La remodelación de aquel lugar, fue contemplada en la ley n° 2466 que destinó fondos para Parques y Paseos de la provincia. Diario El Orden, por su parte, indicó que el metro cuadrado de ese predio se pagó $8, “o sea ciento cincuenta y cuatro mil cuatrocientos pesos y el valor de adjudicación en licitación pública fue de cuarenta y ocho mil setecientos pesos con setenta y ocho centavos”.
10 años después, la ordenanza n° 4509 le otorgó el nombre de “Jardín República del Líbano” en homenaje a la colectividad de la ciudad, destacó El Litoral en un artículo de la década del 70 que se encargó de caracterizar a la perfección el lugar.
El día de la inauguración. Diario El Orden.
“En un acogedor espacio, abierto como una brecha entre la nutrida edificación que lo circunda, se ofrece como oasis ciudadano, con sus elevados árboles de las más variadas especies: palmeras, florecidos jacarandaes, robustos cedros, lánguidos sauces, colorido ceibos”, enumeró el vespertino.
Y seguía describiendo: “A cuyos pies los delimitados canteros muestran una heterogénea gama de cactus, helechos, gramíneas y muchas otras especies decorativas y exóticas. Sus delineados senderos, conducen a la umbrosa glorieta, al sendero de tipas que culmina en la fuente, al recodo acogedor o a los juegos infantiles en los que se canaliza toda la actividad de los niños”.
El Litoral, abril de 1970.
Pese a lo interesante de sus prestaciones, por aquel entonces se planeaba ceder terrenos para la construcción de una comisaría (actualmente la Seccional 11°) y otra parcela para proyectar una escuela, hecho que no prosperó. Según el citado artículo del vespertino, los vecinos se oponían a ambos emplazamientos.
El Litoral, diciembre de 1976.
Destino final
El Jardín Botánico comenzó a funcionar como vivero municipal en 1968, localizándose en el predio actual ubicado en la avenida Gorriti al 3.800. Los propietarios del terreno se lo vendieron a la Municipalidad y recién en 1971 adoptó el nombre ingeniero Lorenzo Parodi.
En 1995, el Botánico fue remodelado mediante la construcción de un cercado perimetral, baños públicos, ingreso, iluminación y un salón de usos múltiples.