Un episodio tan insólito como peligroso obligó a frenar la salida de un vuelo con destino a Ámsterdam: un joven de 24 años se encaramó al techo del avión cuando la aeronave ya se encontraba en pista, en el aeropuerto de Manises, y el operativo para bajarlo se extendió durante horas.
La secuencia quedó registrada en video: se lo ve corriendo y gesticulando sobre el fuselaje, mientras personal de seguridad y de la terminal intentaba controlar la situación sin agravar el riesgo para él, la tripulación y el resto de los pasajeros.
La intervención terminó con la reducción del individuo por parte de la Guardia Civil, que lo retiró de la aeronave y lo puso a resguardo, mientras el vuelo permanecía demorado y se reorganizaban los procedimientos de seguridad.
Tras el operativo, el hombre fue trasladado al Hospital General de Valencia para una evaluación psiquiátrica, según se informó, y el aeropuerto retomó su funcionamiento habitual luego del incidente.
El hecho ocurrió en España y dejó una postal incómoda: una acción individual, de riesgo extremo, capaz de bloquear un despegue, activar protocolos y alterar por completo el ritmo de una terminal aérea en cuestión de segundos.