Chile le soltó la mano a Bachelet para la ONU y ¿crecen las posibilidades de Grossi?
La rotación en la presidencia del país trasandino y la asunción de Kast dio marcha atrás al apoyo oficial de la ex mandataria para la Secretaría General. El argentino sigue firme.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. Crédito: REUTERS/Lisa Leutner
El nuevo gobierno de Chile, luego de la asunción de José Antonio Kast, no sostuvo una política de estado continua y retiró el apoyo oficial a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El presidente saliente, Gabriel Boric, había acompañado a Bachelet en su pretensión de alcanzar el cargo máximo de la ONU junto a representantes diplomáticos de Brasil y México. Ahora sólo quedaron las posturas oficiales de estos dos países en favor de la ex mandataria.
Desde la nueva gestión argumentaron a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores que resulta “inviable” competir en simultáneo con otras candidaturas regionales, contemplando que debería tocarle este 2026 a un latinoamericano y que pisa con fuerza el nombre del argentino Rafael Grossi.
Bachelet acompañada por Boric y contando con el apoyo de los diplomáticos de Brasil y México durante la presentación. Crédito: Presidencia de Chile
Lejos de una postura belicosa, Bachelet manifestó: “Agradezco el apoyo y la confianza que el Estado de Chile manifestó inicialmente al presentar públicamente esta candidatura el pasado mes de septiembre y formalizarla en el mes de febrero” y remarcó que “las definiciones de la política exterior pueden variar con las nuevas administraciones”.
La figura de Grossi
El argentino Rafael Grossi también es un hombre de experiencia en la ONU ya que se desempeña actualmente como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, un rol sensible en el marco de mayor conflicto bélico del momento.
Su intervención diplomática resulta de peso ya que uno de los ejes de la discusión entre la dupla Estados Unidos e Israel hacia Irán es la tenencia de uranio enriquecido potencialmente utilizable para la creación de bombas nucleares.
Grossi ha sido uno de los presentes en las rondas de negociaciones previas en Omán y un punto de referencia tras los estudios realizados por su organismo sobre la condición y avance tecnológico del gobierno iraní en la materia en cuestión. El argentino ha sido cauteloso en sus posturas y declaraciones, pregonando inicialmente por las discusiones sobre la mesa y no en el campo.
Dicha cautela también proviene de su posicionamiento político local. Más allá de sus inclinaciones y de haber recibido el apoyo oficial del gobierno argentino y su canciller Pablo Quirno, ha intentado distanciarse tímidamente de la figura de Javier Milei para sostener su condición de “neutral”.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. Crédito: REUTERS/Mariana Nedelcu
El titular del OIEA declaró recientemente en una entrevista con un medio brasileño que no es “un candidato de derecha” y tampoco “un funcionario internacional independiente. La Argentina no está presentando a su ministro de Relaciones Exteriores o a un amigo del presidente Milei”.
Al ser consultado sobre otros apoyos como el de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Grossi también fue reservado y dijo que “sería arrogante decir eso”. Milei, por su parte, supo adelantar que tanto el republicano, como otros “aliados ideológicos”, podrían acompañar la candidatura argentina.
Candidatos y elección
El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas es elegido mediante un proceso de dos pasos principales, tal como lo establece el Artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad recomienda a un candidato y la Asamblea General lo nombra oficialmente.
El verdadero poder de decisión reside en el Consejo de Seguridad, compuesto por 15 países miembros, 5 permanentes y 10 no permanentes. Para que un candidato sea recomendado, necesita recibir al menos 9 votos a favor y, lo más importante, ningún veto de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido.
Otro de los nombres es el de la economista y diplomática costarricense Rebeca Grynspan. quien ocupa el cargo de secretaria General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Antes de su puesto actual en la ONU, se desempeñó como Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) desde 2014 hasta 2021.
Es la primera mujer y la primera centroamericana en dirigir este organismo de la ONU, el cual se encarga de apoyar a los países en desarrollo para que accedan a los beneficios de una economía globalizada de forma más justa y equitativa. El hecho de que hasta el momento el Secretario General de la ONU haya sido sólo un hombre, juega en su favor.
El secretario general de la ONU, António Guterres. Crédito: Xinhua/Eskinder Debebe/ONU)
Existe un entendimiento informal de que el cargo debe rotar geográficamente entre los cinco grupos regionales de la ONU: África, Asia-Pacífico, Europa Oriental, Latinoamérica y el Caribe, y Europa Occidental y otros Estados. Este sería el turno de los latinoamericanos.
La Asamblea General es la encargada de hacer el nombramiento oficial. Aunque podría someterse a votación, la larga tradición dicta que la Asamblea apruebe la recomendación del Consejo de Seguridad por aclamación o consenso, sin necesidad de un conteo de votos.
El pasado jueves, Maldivas retiró la nominación de Virginia Gamba, dejando como nombre oficial extra sólo a Macky Sall de Senegal, sostenida únicamente por Burundi.
En la lista de declarados, pero sin registrarse se incluye a Ivonne Baki (ecuatoriana - libanesa), David Choquehuanca (boliviano) y otros ocho nombres que se incluyen dentro de las denominadas especulaciones.