Brasil cerró las urnas de una elección presidencial que empezó hace tres semanas con menos de dos puntos de diferencia y llegó a su definición sin que las encuestas pudieran despejar quién gobernará el país desde enero.
Dos horas más para una elección al límite: Brasil estiró su balotaje hasta las 19
Se prorrogó por dos horas los comicios después de las dificultades denunciadas para llegar a las urnas por falta de transporte y temporales. Lula y Flávio Bolsonaro habían reclamado más tiempo para votar. La elección llegó a este domingo con apenas 1,87 punto de diferencia en la primera vuelta y un empate técnico en los últimos sondeos.

A las 17, terminó formalmente el horario de votación y debía comenzar la transmisión de los boletines de urna al Tribunal Superior Electoral (TSE). Sin embargo,la Justicia brasileña extendió el horario hasta las 19 después de que problemas con el transporte público y fuertes lluvias alteraran la jornada.

Más de 158,7 millones de brasileños estaban habilitados para elegir entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. A raíz de la prórroga horaria, se estima que cerca de las 20.30 se conocerán los primeros resultados.
Colectivos, lluvias y una votación extendida
El conflicto comenzó principalmente en Bahía. En Salvador, diligencias del Tribunal Regional Electoral comprobaron que circulaba menos del 50% de la flota de colectivos prevista para una jornada electoral, pese a que existía una orden para mantener el servicio equivalente al de un día hábil.
La Justicia ordenó restablecer inmediatamente los colectivos, fijó multas por incumplimiento y dispuso la detención del secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza. Situaciones vinculadas con una menor oferta de transporte también fueron denunciadas en otras ciudades y estados.
Lula llevó primero el planteo al TSE para Salvador, Feira de Santana y Lauro de Freitas, luego lo amplió a otros distritos y finalmente recurrió al Supremo Tribunal Federal para pedir que todo Brasil pudiera votar hasta las 19, con el argumento de garantizar igualdad entre electores afectados por dificultades para trasladarse.

Flávio Bolsonaro también reclamó dos horas adicionales, aunque por otra razón: pidió extender los comicios en 17 municipios de San Pablo, Paraná y Santa Catarina afectados por lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos, cortes de energía y rutas bloqueadas.
Finalmente, el ministro del STF Cristiano Zanin aceptó el pedido de prórroga y llevó el cierre hasta las 19. La resolución modificó sobre la marcha un cronograma que originalmente fijaba el fin de la votación a las 17.
Una diferencia de apenas 1,87 punto
La segunda vuelta llegó abierta desde el comienzo. Bolsonaro terminó primero el 4 de octubre con 47,03% de los votos válidos, contra 45,16% de Lula: unos 56,1 millones de sufragios frente a 53,8 millones.
La distancia de algo más de 2,2 millones de votos obligó a ambos candidatos a pasar las últimas tres semanas buscando electores de las fuerzas que quedaron afuera y reforzando la movilización territorial.

Las encuestas finales tampoco lograron quebrar el escenario. Datafolha y Quaest ubicaron a Bolsonaro con 51% de los votos válidos y a Lula con 49%, una diferencia comprendida dentro del margen de error. Incluso el último debate terminó empatado: 36% de quienes lo vieron consideró ganador a cada candidato y apenas 2% dijo haber cambiado su voto después del cruce.
Seguridad, economía y dos lecturas del país
Bolsonaro cerró su campaña haciendo eje en inseguridad, endeudamiento y pérdida del poder adquisitivo. Al votar este domingo en Río de Janeiro afirmó que “la vida de todo el mundo empeoró” y presentó su candidatura como una alternativa de cambio.
Lula eligió otro registro. Después de sufragar en São Bernardo do Campo destacó la movilización conseguida durante el tramo final de campaña y sostuvo que “nunca” había visto algo similar en sus recorridas por Bahía, Pará, Minas Gerais, Río de Janeiro y San Pablo.

También llegaron con mapas políticos distintos. Bolsonaro reunió el respaldo de 12 gobernadores electos, incluidos los de San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro; Lula consiguió el apoyo formal de cinco, con fuerte peso en el Nordeste.
A partir de las 19, esa geografía comenzó a transformarse en números concretos: cada boletín transmitido al sistema del TSE irá definiendo una disputa que durante tres semanas se midió en décimas y que ahora ya se cuenta voto por voto.








