Un ciclón extratropical impactó con fuerza el sureste de Uruguay, generando severos efectos climáticos y daños materiales que pusieron en alerta a autoridades y habitantes de varios departamentos.

Atravesó el territorio uruguayo durante el fin de semana provocó fuertes vientos, abundantes lluvias, caída de árboles, voladuras parciales de techos y cortes de electricidad en varios departamentos.

Un ciclón extratropical impactó con fuerza el sureste de Uruguay, generando severos efectos climáticos y daños materiales que pusieron en alerta a autoridades y habitantes de varios departamentos.
El fenómeno, que comenzó a sentirse desde el viernes y se intensificó el sábado, dejó como saldo cortes de energía eléctrica, caída de árboles, voladuras de techos y complicaciones en rutas turísticas, especialmente en Maldonado, Punta del Este y José Ignacio.
Según los informes oficiales, el temporal provocó en la mañana del sábado una interrupción del suministro eléctrico que afectó a más de 12.000 clientes en el departamento de Maldonado, especialmente en zonas urbanas y balnearias muy pobladas por el turismo de verano.
La empresa estatal UTE (Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas) confirmó que las intensas rachas de viento y la caída de árboles sobre los tendidos generaron múltiples desperfectos en la infraestructura, producto de lo cual miles de hogares y comercios quedaron sin luz.
La empresa solicitó a la población extremar precauciones frente a cables caídos y elementos eléctricos expuestos, por el riesgo de contacto con instalaciones dañadas.
En Punta del Este —uno de los destinos turísticos más conocidos del país— la tormenta causó la caída de decenas de árboles en parques y espacios públicos, además de voladuras parciales de techos livianos en viviendas y comercios.

En varias zonas, las autoridades debieron cortar el tránsito en calles y avenidas para facilitar las tareas de limpieza de ramas y escombros. La localidad de José Ignacio, también en el departamento de Maldonado, reportó afectaciones en servicios básicos y daños materiales en viviendas, según la intendencia local.
Allí, las fuertes ráfagas y las lluvias persistentes también obligaron a cuadrillas a trabajar en la recuperación de redes y la asistencia a familias afectadas.
El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) catalogó el evento como un ciclón extratropical, un sistema de baja presión que suele generar lluvias intensas, vientos fuertes y, en este caso, una combinación de ambos efectos que sorprendió en plena temporada estival.
Las autoridades meteorológicas habían emitido advertencias previas, con alertas amarillas para la presencia de lluvia persistente y ráfagas superiores a 80 km/h en buena parte del territorio nacional.

Además de Maldonado, departamentos como Montevideo, Canelones, Rocha, Colonia, Florida, Lavalleja y San José también sintieron el paso del sistema con ráfagas que en algunos sectores superaron los 80 kilómetros por hora.
La persistencia de vientos y lluvias intensas potenció la caída de árboles, la obstrucción de rutas y la complejidad de las comunicaciones en zonas urbanas y rurales.
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, se manifestó en redes sociales destacando que las lluvias “aportaron un alivio necesario frente al déficit hídrico que venía afectando al sector agropecuario”, aunque reconoció públicamente “las complicaciones y los daños generados por los fuertes vientos y los cortes de energía”.
También agradeció “la comprensión de la población y el esfuerzo de los trabajadores de UTE y demás equipos que trabajaron en las tareas de reparación y restablecimiento de servicios”.

El fenómeno golpeó en un momento crítico para la economía uruguaya, pues se dio en pleno verano —época de alta afluencia turística en la costa atlántica— lo que intensificó la percepción de su impacto.
Punta del Este y sus alrededores, tradicionalmente colmados de visitantes en enero, vivieron momentos de incertidumbre ante las inclemencias climáticas, con cancelaciones momentáneas de actividades al aire libre y complicaciones en el desplazamiento de vehículos por la caída de restos de árboles y techos.
El meteorólogo Mario Bidegain, del Inumet, explicó que este ciclón se originó a partir de un frente frío que dominó gran parte de diciembre y se prolongó hasta inicios de enero, favoreciendo el ingreso reiterado de aire frío desde el sur y suroeste sobre el Atlántico y el territorio uruguayo.

Esta dinámica no solo potenció las ráfagas y las lluvias, sino que mantuvo temperaturas más bajas de lo esperado para esta época del año, con máximas que en varias zonas costeras no superaron los 26°C en los primeros días del año.
Especialistas señalan que estos patrones, aunque no habituales en pleno verano, responden a variaciones propias de sistemas de baja presión que, al intensificarse, pueden manifestarse con mayor fuerza de lo habitual en regiones del Cono Sur.