Un deslizamiento de tierra registrado en el municipio de Chongqing, en el centro de China, movilizó este viernes a un importante operativo de emergencia luego de que una gran masa de rocas y barro descendiera sobre una zona residencial, sepultando varios edificios y dejando un número aún no determinado de personas desaparecidas.
Deslizamiento de tierra en China: hay desaparecidos y más de 1.100 evacuados
El desprendimiento de una ladera sepultó varios edificios residenciales en el municipio de Chongqing. Las autoridades desplegaron cientos de rescatistas, evacuaron a más de un millar de personas y elevaron el nivel de respuesta ante el riesgo de nuevos derrumbes.

Ante la magnitud del episodio, las autoridades evacuaron a más de 1.100 vecinos, desplegaron más de 800 rescatistas y activaron uno de los niveles más altos de respuesta nacional para este tipo de desastres.
El derrumbe ocurrió en el distrito autónomo de Pengshui, perteneciente al municipio de Chongqing, alrededor de las 9 de la mañana, hora local. Según informaron las autoridades chinas, el deslizamiento afectó una ladera ubicada junto al río Wujiang y provocó el colapso de al menos una decena de edificios residenciales situados al pie de la montaña.
Un amplio operativo para localizar a los desaparecidos
Tras el desprendimiento de tierra y rocas, los organismos de emergencia desplegaron un operativo integrado por bomberos, personal de gestión de emergencias, fuerzas de seguridad y equipos especializados en rescate.
Las primeras informaciones oficiales indicaron que cerca de diez personas habían sido rescatadas durante las primeras horas posteriores al deslizamiento y que ninguna presentaba heridas que comprometieran su vida.
Sin embargo, las autoridades aclararon que aún no existe una cifra definitiva sobre la cantidad de personas desaparecidas, ya que varios edificios quedaron completamente cubiertos por el material desprendido de la montaña.

Como medida preventiva, se evacuó a unas 1.100 personas que residían en las inmediaciones del área afectada, mientras se estableció un perímetro de seguridad para evitar nuevos riesgos.
Además, los servicios de agua potable, electricidad y gas fueron interrumpidos en un radio aproximado de un kilómetro alrededor de la zona del derrumbe. El objetivo fue facilitar el trabajo de los equipos de rescate y reducir la posibilidad de accidentes secundarios durante las tareas de búsqueda.
El Ministerio de Gestión de Emergencias de China elevó la respuesta nacional al nivel II, el segundo más alto dentro del sistema de cuatro categorías utilizado para enfrentar desastres naturales. La medida implica una mayor coordinación entre organismos nacionales y locales y permite movilizar más recursos humanos y materiales hacia el lugar del incidente.
Las autoridades también solicitaron que las tareas de rescate se desarrollen con criterios técnicos para minimizar los riesgos para los rescatistas y evitar nuevos deslizamientos que puedan agravar la situación.

Las lluvias complican el trabajo de los rescatistas
Uno de los principales desafíos para los equipos desplegados en Chongqing es la continuidad de las condiciones meteorológicas adversas.
De acuerdo con los pronósticos difundidos por medios locales, durante las horas posteriores al derrumbe se esperaban tormentas eléctricas, fuertes lluvias y ráfagas de viento, un escenario que incrementa el riesgo de nuevos movimientos de tierra y dificulta las tareas de búsqueda entre los escombros.
Testigos de la zona describieron que enormes bloques de roca y grandes cantidades de barro descendieron por la ladera en pocos segundos, aplastando edificios de cinco y seis plantas. Algunos vecinos señalaron que las evacuaciones continuaban mientras los rescatistas intentaban determinar cuántas personas permanecían atrapadas bajo los escombros.

El episodio se suma a una serie de fenómenos meteorológicos extremos registrados en distintas regiones de China durante las últimas semanas.
En julio, el país enfrentó lluvias intensas, inundaciones y otros desastres naturales que provocaron víctimas fatales y obligaron a realizar evacuaciones masivas en diferentes provincias.
Entre los hechos más graves se encuentran las precipitaciones asociadas al tifón que afectó la región de Guangxi, un deslizamiento de tierra en la provincia de Gansu y episodios de tormentas severas con fuertes vientos en Hubei.
China es uno de los países con mayor exposición a este tipo de fenómenos debido a su extensa geografía montañosa y a la intensidad de las lluvias que suelen registrarse durante la temporada estival.

Cuando el terreno acumula grandes cantidades de agua, aumenta considerablemente la probabilidad de deslizamientos, especialmente en áreas donde existen asentamientos cercanos a laderas y pendientes pronunciadas.
Mientras continúan las tareas de rescate en Pengshui, las autoridades mantienen el monitoreo permanente de la zona para detectar posibles movimientos adicionales del terreno y asistir a las familias evacuadas.
Asimismo, informaron que el número definitivo de personas afectadas y cualquier actualización sobre víctimas o desaparecidos será comunicado una vez que avancen las operaciones de búsqueda.








