La guerra entre Rusia y Ucrania sumó este sábado un nuevo capítulo de tensión luego de que las autoridades rusas ordenaran a los habitantes de San Petersburgo permanecer en sus hogares ante un masivo ataque con drones que afectó distintos puntos de la región.
Nueva ofensiva ucraniana golpea instalaciones estratégicas cerca de San Petersburgo
Las autoridades rusas ordenaron este sábado a los habitantes de San Petersburgo permanecer en sus hogares tras un nuevo ataque masivo con drones atribuido a Ucrania. La medida, inédita desde el inicio de la guerra, refleja la creciente presión sobre territorio ruso, mientras Kiev profundiza su estrategia de golpear infraestructuras militares y logísticas ubicadas lejos de la línea de combate.

La medida fue anunciada por el gobernador de la ciudad, Alexandr Beglov, quien instó a la población a no salir a la vía pública mientras las fuerzas de defensa aérea trabajaban para neutralizar la amenaza. Se trata de la primera vez que una recomendación de este tipo es emitida en San Petersburgo desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022.

La decisión refleja la creciente preocupación de Moscú por el alcance de las operaciones ucranianas, que en los últimos meses han logrado extenderse a zonas cada vez más alejadas del frente de batalla.
Una medida sin precedentes en la segunda ciudad más importante de Rusia
San Petersburgo, considerada la segunda ciudad más importante de Rusia después de Moscú, ha sido escenario de varios ataques en los últimos días.
La nueva ofensiva se produjo apenas tres días después de otro importante ataque con drones que coincidió con el inicio del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, uno de los eventos más relevantes de la agenda política y económica rusa y que contó con la presencia del presidente Vladimir Putin.

En paralelo, el gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, informó que durante la noche fueron derribados 141 drones que se dirigían hacia distintos objetivos. Aunque las autoridades no detallaron oficialmente la magnitud de los daños ni el número de víctimas, la operación obligó a desplegar amplios dispositivos de seguridad.
La reiteración de estos ataques evidencia un cambio en la dinámica del conflicto, con Ucrania buscando trasladar la presión militar hacia el interior del territorio ruso.
Objetivos estratégicos bajo ataque
De acuerdo con informaciones difundidas por medios locales y canales especializados, varios de los drones habrían impactado en instalaciones vinculadas a sectores considerados estratégicos para el esfuerzo bélico ruso.
Entre los objetivos alcanzados figura el Instituto de Tecnología Térmica de la localidad de Lomonosov, una instalación relacionada con el desarrollo de sistemas de armamento submarino.
También se reportaron daños en una refinería ubicada en Peterhof, ciudad conocida mundialmente por albergar el histórico complejo palaciego construido durante el reinado de Pedro el Grande.

Otro de los blancos habría sido un edificio perteneciente a la academia de cadetes de la Armada rusa en Kronstadt, una importante base naval situada en el mar Báltico.
Si bien las autoridades rusas no confirmaron oficialmente el alcance de los daños, los ataques vuelven a poner de manifiesto la capacidad de Ucrania para alcanzar infraestructuras consideradas sensibles para la defensa rusa.
Zelenski redobla la presión y Putin mantiene su postura
La ofensiva ocurre en un momento de creciente tensión política entre Moscú y Kiev.
Días atrás, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había enviado una carta pública a su par ruso, Vladímir Putin, proponiendo la apertura de negociaciones directas para intentar avanzar hacia una solución del conflicto.
Sin embargo, el Kremlin rechazó la iniciativa. Putin sostuvo que no veía condiciones para una negociación en las circunstancias actuales y reiteró su intención de continuar con las operaciones militares hasta consolidar el control ruso sobre la totalidad de la región del Donbás.

Tras esa negativa, Kiev advirtió que intensificaría los ataques contra objetivos militares y logísticos ubicados en la retaguardia rusa, una estrategia que parece haberse acelerado durante las últimas jornadas.
Mientras tanto, la guerra continúa mostrando una capacidad de expansión que preocupa a la comunidad internacional. Los ataques sobre San Petersburgo demuestran que el conflicto ya no se limita a las zonas fronterizas o al este de Ucrania, sino que alcanza centros urbanos y estratégicos cada vez más importantes dentro del territorio ruso, incrementando la incertidumbre sobre la evolución del enfrentamiento.








