Emergencia climática en la Península Ibérica: qué está pasando en Portugal y España
Una serie de tormentas sin precedentes ya se cobró la vida de 16 personas y provocó pérdidas por más de 775 millones de euros. La falta de previsión urbana y el colapso de infraestructuras clave forzaron la dimisión de la Ministra del Interior, mientras los países permanecen en alerta roja.
Los marinos de Portugal conducen un vehículo anfibio en una calle inundada en Montemor-o-Velho, Portugal. REUTERS/Pedro Nunes
Portugal atraviesa una de las crisis ambientales más severas de su historia reciente. Lo que los científicos describen como la "serie de tormentas más larga que se recuerde" ha dejado un saldo trágico de 16 víctimas fatales, miles de evacuados y un sistema político bajo fuego.
La magnitud del desastre, que combina inundaciones catastróficas con el colapso de rutas nacionales, dejó al descubierto una realidad incómoda: el país luso está intentando gestionar el clima extremo del siglo XXI con una planificación territorial anclada en el pasado.
Desde finales de enero, el clima extremo no ha dado tregua. REUTERS/Miguel Pereira
El epicentro del desastre: Coímbra y la ruta A1
La situación alcanzó un punto crítico este miércoles en la zona de Coímbra, en el centro del país. El desbordamiento del río Mondego obligó a la evacuación de más de 3.000 personas en cuestión de horas. El peso del agua fue tal que un dique cedió, provocando el derrumbe de un tramo de la autopista A1, la principal arteria vial que conecta el país, dejando a miles de conductores aislados y cortando el flujo logístico nacional.
Desde finales de enero, el clima extremo no ha dado tregua. Actualmente, unas 33.000 personas permanecen sin suministro eléctrico y los daños materiales se estiman en 775 millones de euros. La devastación no es solo estructural, sino profundamente social, afectando a las comunidades más vulnerables del centro y sur del territorio.
La presión social y la evidencia de una respuesta tardía terminaron por dinamitar la cúpula del Ministerio del Interior. Maria Lúcia Amaral presentó su renuncia el martes, admitiendo que no contaba con las "condiciones políticas" para continuar. La oposición, liderada por el Partido Socialista y sectores de la derecha, calificó la gestión del primer ministro Luís Montenegro como un "fracaso rotundo".
Sin embargo, para los expertos, el problema no es solo de gestión de crisis, sino de visión a largo plazo. Pedro Matos Soares, físico atmosférico de la Universidad de Lisboa, fue tajante: "Estamos planificando pensando en el clima del siglo XIX. Si no entendemos cómo es el clima actual, el problema será crónico".
Portugal atraviesa una de las crisis ambientales más severas de su historia reciente. REUTERS/Pedro Nunes
Desesperación y el "manual de supervivencia"
Uno de los datos más desgarradores de esta tormenta es la causa de muchas de las muertes y lesiones: ciudadanos que, ante la desesperación de ver sus techos destruidos, intentaron repararlos manualmente durante el temporal. Cientos de personas han ingresado a los hospitales por caídas desde las alturas.
Ante esto, la ONG Building 4Humanity comenzó a distribuir, junto con la Protección Civil, un manual de emergencia para enseñar a la población a asegurar sus hogares sin arriesgar la vida. "He visto la desesperación en los ojos de la gente; entrarían a sus casas derrumbadas aunque fuera peligroso solo por el vínculo que tienen con su hogar", relató Nuno Martins, profesor de adaptación climática.
España, el próximo frente de batalla
La vecina Españano es ajena al fenómeno. La oficina meteorológica estatal ha emitido avisos rojos y naranjas para la costa norte, donde se esperan olas de hasta nueve metros. En Cataluña, los vientos huracanados ya han provocado el cierre de escuelas y la cancelación de decenas de vuelos, dejando a 34 personas heridas, algunas de gravedad, por la caída de árboles.
El drama que vive la Península Ibérica es un espejo para el resto del mundo. La adaptación climática ya no es una opción de "agenda verde" o una promesa electoral; es una necesidad de supervivencia urbana. Portugal hoy llora a sus muertos y levanta sus escombros, mientras la ciencia advierte que estas "tormentas excepcionales" están dejando de ser la excepción para convertirse en la nueva norma.