El triunfo general de los demócratas en las elecciones de medio término de Estados Unidos era parte de lo esperado en base a las encuestas previas y el panorama político que protagoniza el presidente Donald Trump, sumando incluso las previsiones de un actor cada vez más fuerte como lo son las apuestas.
Elecciones en EE.UU.: cambios de color e impacto demográfico, aún a la espera de lo político
Los demócratas dieron un golpe esperado a nivel general, con estados de particular cambio. Las particularidades sociales de algunos gobernadores y senadores elegidos.

A pesar de la ausencia de sorpresas en la denominación de un ganador para la Cámara de Representantes y el Senado, se registraron golpes concretos en varios estados que oficiaban de búnkeres republicanos.

Además de la extensión del triunfo demócrata por encima de la tradicional disputa de los distritos “violeta”, algunos de los casos puntuales llaman la atención por la amplia ventaja a favor de la oposición nacional o de las peculiaridades a nivel social o demográfico de los elegidos.
Sobre las características de algunos de los vencedores, el escenario general para el trumpismo y la mirada desde Argentina, Juan Pablo Jullier director del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF habló en CyD Litoral.
La sorpresa en algunos estados
“Para entender los estados que cambiaron de color, hay que tener en cuenta que el votante estadounidense estas elecciones de medio término la elige por eh cuestiones netamente domésticas. Y cuando digo domésticas, también digo muy locales, extremadamente locales”, valoró Juan Pablo Jullier en primera instancia.
En la misma línea, Jullier agregó que “hay que tener en cuenta que es un país federal en serio, donde realmente la vida de las personas se resuelve prácticamente en la ciudad, excepcionalmente en los estados provinciales y en última instancia nación”.

Los demócratas obtuvieron la mayoría en la Cámara de Representantes tras arrebatar más de dos docenas de escaños a los republicanos en estados como Kentucky, Nueva Jersey y Carolina del Norte, a esto se le suman siete escaños del Senado que estaban en manos republicanas, lo que le dio al partido una mayoría de 54 escaños.
El especialista destacó que la motivación pasó por un lado por “el precio de los combustibles, que aumentó muchísimo por la guerra en Irán y la inflación. Dos cuestiones que directamente son atribuibles al Poder Ejecutivo nacional, pero que impactan en la vida cotidiana de las personas”.
Quizás el caso emblemático del golpe al tablero es el de Texas, donde James Talarico derrotó el martes al republicano Ken Paxton en la contienda por un escaño en el Senado, rompiendo con una ausencia de más de tres décadas de los demócratas en los cargos estatales. Allí había pretendido influenciar incluso Elon Musk, quien busca defender sus proyectos industriales en este distrito tras una inversión de campaña de 200 millones de dólares.

Jullier tomó de ejemplo también a Kansas, donde hace casi 100 años no ganaba un demócrata: “Este caso particular de Kansas me gusta porque es el ejemplo de cómo la gente votó realmente con el bolsillo. Es un estado que depende mucho de la agricultura, muy afectada por los precios de los fertilizantes y el combustible, dos insumos básicos para el campo que se encarecieron muchísimo con causas que son directamente atribuibles al poder ejecutivo”.
A los números se les agregan elementos que caracterizan a nivel personal a los candidatos elegidos y, en parte, a su electorado. Uno de ellos se da aún dentro de Texas, donde Gina Hinojosa se convirtió en la primera gobernadora latina de la historia.
Partiendo de las categorías sociales que delimitan la discusión interna estadounidense, también resalta Keisha Lance Bottoms, primera gobernadora afroamericana de la historia de Georgia, o Deb Haaland, primera gobernadora nativo americana de la historia de Nuevo México.

En base a los resultados, el especialista recordó que “Trump llegaba con su famoso Made America Great Again (MAGA) y el interior de Estados Unidos no creció, no mejoró, de hecho con el aumento de los precios empeoró”.
“No habría un gran cambio”
De cara al posible impacto a la política estadounidense, Jullier resaltó que “hay que tener en cuenta el presidencialismo, que es lo que es Estados Unidos, donde hay muy poco margen de acción del Congreso en la política exterior”.

“Si en el caso de interno podría retirar a Trump quizás las facultades delegadas que le otorgó con el tema aranceles, pues en realidad los aranceles son una cuestión de competencia del Congreso”, aclaró inmediatamente.
Volviendo al primer punto, agregó: “Podría llegar a haber alguna investigación, algún cuestionamiento mayor y de más profundidad respecto del conflicto con Irán, pero en líneas generales, la política exterior de Trump no va a cambiar porque eso es algo que te sigue diciendo mucho el presidente”.
La mirada desde Argentina
Contemplando que Trump ya utilizó sus dos mandatos permitidos por la constitución y que el alineamiento de la gestión de Javier Milei es absoluto, la mirada más precisa se ubica hacia 2028, con el final del mandato del hombre de Mar-a-Lago.
El director del OPI comentó que “salvo que el Congreso se meta muy de lleno en cuestiones económicas que lo pueda hacer desde lo presupuestario”, no habría grandes modificaciones para las expectativas argentinas.

En relación a la figura de Scott Bessent, secretario del Tesoro en Estados Unidos, Juan Pablo destacó que es “quizás nuestro mayor aliado en el punto débil más grande de la Argentina que es la falta de divisas y es un funcionario muy independiente, inclusive muy independiente frente al mismo Trump”.
“Sí podría llegar a pasar que si el Congreso, sobre todo la Cámara de Representantes, decide investigar o presionar en algún comportamiento que entiende que no, puede ser que algún funcionario se sienta un poco más inhibido”, aclaró sobre un eventual accionar de Bessent.

“Lo que sí seguramente van a cambiar son las conformaciones de los comités del Congreso, entre ellos los que atienden cuestiones relacionadas a toda Latinoamérica, no solo Argentina, que bueno, ahí sí puede esperarse algún tipo de cambio”, puso como salvedad.
Respecto a los aranceles, una de las grandes armas empleadas por Trump en su segunda gestión, Jullier comentó que “hay que ver qué deciden hacer los demócratas, sobre todo viendo que por el momento lo único que ha resultado de eso es un aumento de los precios más que un traslado de la producción hacia Estados Unidos”.
Sobre el plano específico del Partido Republicano, Jullier indica que ahí sí “hay una necesidad de reconstrucción. A mí a título personal, me parece que Trump dañó mucho a las instituciones, inclusive el mismo Partido. Creo que hace falta un buen recambio generacional ahí y nuevas caras que bueno, un poco volvieron a poner el partido en el centro”.
“Me parece que tienen la ventaja de que estamos en un periodo de Estados Unidos y de un mundo bastante conservador, por lo cual en ese sentido tienen ya parte del camino recorrido”, comentó el encargado del OPI y sumó en ese aspecto: “Los candidatos demócratas que ganaron son más bien, salvo excepciones, conservadores también. Por eso yo no me apresuraría a leer esto como una vuelta al progresismo”.









