Donald Trump evalúa reducir aranceles al acero y aluminio ante la presión por el costo de vida
El presidente estadounidense analiza flexibilizar las barreras comerciales impuestas en su gestión anterior. La medida busca abaratar los costos de producción y aliviar la inflación interna, aunque genera preocupación en la industria metalúrgica local por la competencia externa.
Estados Unidos revisa los aranceles al acero y aluminio. Crédito: Reuters.
El gobierno de Donald Trump ha comenzado a enviar señales de un posible giro en su política comercial más emblemática. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el mandatario estadounidense evalúa una reducción en los aranceles a la importación de acero y aluminio, una medida que busca contrarrestar el persistente aumento del costo de vida en los Estados Unidos.
La iniciativa representa una paradoja política para el republicano, quien durante años defendió el proteccionismo bajo la consigna de "América Primero". Sin embargo, la presión inflacionaria y el encarecimiento de bienes durables —desde electrodomésticos hasta automóviles— han forzado al equipo económico a considerar la apertura de mercados para reducir los costos de los insumos básicos.
La medida genera preocupación en la industria metalúrgica local por la competencia externa. Crédito: Reuters.
El costo de vida como prioridad
La administración actual enfrenta el desafío de cumplir con las promesas de campaña de revitalizar la economía. A pesar de ciertos indicadores positivos, el precio de la construcción y de la maquinaria pesada se ha disparado, impulsado en gran parte por el costo de los metales.
Expertos en Washington sostienen que una baja en los aranceles (que actualmente rondan el 25% para el acero y el 10% para el aluminio en varios países) podría inyectar una cuota de alivio inmediata en la cadena de suministros. "El objetivo es que esa reducción de costos se traslade directamente al bolsillo del consumidor final", señalan analistas desde Wall Street.
No todos ven con buenos ojos esta posible flexibilización. La industria siderúrgica de los estados del "Cinturón del Óxido" (Pennsylvania, Ohio, Michigan), que fue clave para el ascenso político de Trump, ya ha manifestado su preocupación.
Los productores locales temen que una oleada de acero barato, especialmente proveniente de mercados asiáticos o de la Unión Europea, destruya los empleos industriales recuperados en la última década.
Impacto industrial: Las automotrices presionan a favor de la medida para ser más competitivas.
Resistencia sindical: Los gremios metalúrgicos advierten sobre una posible pérdida de soberanía industrial.
Giro en la política comercial de Trump. Crédito: Reuters.
Un giro en la diplomacia comercial
La revisión de estos aranceles también podría utilizarse como una moneda de cambio en las negociaciones internacionales. Trump, conocido por su estilo de negociación transaccional, podría ofrecer la reducción arancelaria a cambio de concesiones en otras áreas, como la política migratoria o la seguridad fronteriza, con socios clave como México, Canadá y Brasil.
El debate interno en el gabinete está lejos de cerrarse. Mientras el ala más ortodoxa de la economía presiona por el libre comercio para frenar la inflación, los sectores más nacionalistas insisten en que ceder ante el acero importado sería una derrota política frente a competidores estratégicos.