Francia atraviesa este sábado una nueva jornada de protestas y movilizaciones en distintas regiones del país, en un contexto de creciente malestar social y tras varias semanas de manifestaciones estudiantiles.
París y otras ciudades de Francia con serios disturbios por violentas protestas
El Gobierno desplegó controles de seguridad y mantiene una célula de crisis para seguir las protestas en todo el país.

Las convocatorias reúnen a colectivos con reclamos diversos, desde mejores condiciones educativas hasta cuestionamientos por el costo de los combustibles y las prioridades presupuestarias del Gobierno.
El Ministerio del Interior francés contabilizó unas 500 acciones y más de 90 manifestaciones previstas en todo el territorio, con una participación estimada de varias decenas de miles de personas. Sin embargo, las autoridades proyectan una concurrencia cercana a los 200.000 manifestantes, de los cuales unos 40.000 podrían concentrarse en París.

La movilización adquiere especial relevancia política en el tramo final de la presidencia de Emmanuel Macron, a seis meses de las elecciones en las que Francia elegirá a su sucesor. Ante la posibilidad de incidentes, el Gobierno reforzó los controles de seguridad y mantiene un seguimiento permanente de la situación.
Una convocatoria que reúne a distintos sectores
Bajo la consigna “Amarillos y Jóvenes”, los organizadores convocaron a estudiantes, integrantes del movimiento de los chalecos amarillos, agricultores, docentes, jubilados y activistas climáticos, entre otros sectores. La iniciativa busca canalizar diferentes demandas sociales en una jornada de alcance nacional.
La convocatoria se había planteado inicialmente como una protesta contra el aumento del precio de los combustibles y recibió el respaldo de referentes de los chalecos amarillos, el movimiento que sacudió a Francia durante 2018 y 2019 por su oposición a los impuestos sobre los carburantes.

A ese reclamo se sumaron las manifestaciones estudiantiles que se desarrollaron durante las últimas semanas en distintas ciudades, con pedidos de mejoras en las condiciones educativas y mayores recursos para las escuelas.
“Hace falta más dinero para las escuelas y los hospitales y menos para el ejército”, sostuvo Julie, una estudiante que participó de las primeras acciones de la jornada en Rennes, en el oeste del país.
Bloqueos y controles de seguridad
Aunque las principales marchas en las grandes ciudades estaban previstas para después de las 14, durante la mañana se registraron acciones puntuales en distintas localidades. En Rennes, un grupo de manifestantes bloqueó los alrededores de un centro comercial con contenedores de basura y grandes palés. También se informaron protestas en Marsella y Lyon.
Los organizadores difundieron convocatorias a través de las redes sociales, muchas de ellas sin notificación previa a las autoridades. Entre las acciones anunciadas figuran concentraciones en rotondas, cortes de calles y posibles bloqueos en estaciones, puentes, peajes y gasolineras.

En París, las fuerzas de seguridad reforzaron la vigilancia en puntos estratégicos, entre ellos las estaciones ferroviarias y la avenida de los Campos Elíseos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que la Policía podría recurrir a granadas aturdidoras ante eventuales disturbios.
El uso de estos dispositivos había sido restringido durante las recientes protestas estudiantiles después de que un joven perdiera una mano en un episodio relacionado con las manifestaciones.

Por su parte, el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó a la célula de crisis del Gobierno para seguir el desarrollo de las movilizaciones y coordinar la respuesta de las autoridades.
El antecedente de las protestas estudiantiles
La nueva jornada se produce después de que las manifestaciones estudiantiles reunieran a más de 250.000 personas en todo el país durante la semana anterior, con más de 50.000 participantes en París, según los datos citados por Deutsche Welle.
La magnitud de aquellas movilizaciones y la incorporación de nuevos sectores sociales mantienen la atención sobre la evolución del conflicto. El alcance de las protestas de este sábado, sin embargo, resulta difícil de anticipar debido a la diversidad de las convocatorias y a la falta de notificación oficial de numerosas acciones.

La jornada coincide, además, con el inicio de las dos semanas de vacaciones escolares de otoño, un factor que podría influir en la participación de los estudiantes.









