Por la Presidencia de Brail, en el balotaje: competirán Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), y Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).
Brasil va al balotaje: las claves que explican la elección entre Lula y Flávio Bolsonaro
El senador Flávio Bolsonaro fue el candidato más votado en la primera vuelta, pero no alcanzó la mayoría necesaria. Lula quedó segundo y ambos volverán a las urnas el 25 de octubre. Qué muestran los resultados oficiales y cuáles son los datos centrales para entender una definición que quedó abierta.

La primera vuelta dejó una diferencia estrecha entre ambos y confirmó que ninguno consiguió la mayoría absoluta necesaria para evitar una segunda elección. El resultado oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE) ubicó al senador en el primer lugar y al actual presidente en el segundo, pero la definición quedó abierta para el domingo 25 de octubre.
Con el 99,99% de las urnas apuradas al momento del anuncio del TSE, Flávio Bolsonaro obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los votos válidos. Lula consiguió 53.876.617 votos, el 45,16%. La diferencia fue de 1,87 puntos porcentuales. En términos de votos, fueron poco más de 2,2 millones de sufragios entre los dos candidatos.
El escenario adquiere una dimensión todavía mayor si se considera el tamaño del electorado brasileño. Para estas elecciones estaban habilitadas para votar 158.745.463 personas en todo el país. El TSE estableció que la primera vuelta se desarrollaría el 4 de octubre y que una eventual segunda vuelta tendría lugar el 25 de octubre.

Una elección que quedó abierta por menos de dos puntos
La primera clave para entender el resultado es matemática: Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta, pero no logró superar el umbral que permite definir la elección en esa instancia.
El sistema electoral brasileño establece que para ser elegido presidente en primera vuelta un candidato debe obtener la mayoría absoluta de los votos válidos. Es decir, necesita al menos la mitad más uno de esos votos. Los sufragios en blanco y los nulos no se contabilizan para determinar esa mayoría. Cuando ningún candidato alcanza ese porcentaje, los dos más votados pasan al segundo turno.
Eso es exactamente lo que ocurrió este domingo.
Los resultados divulgados por el TSE muestran que Flávio Bolsonaro quedó primero con el 47,03%, mientras que Lula alcanzó el 45,16%. Ninguno llegó a la mayoría absoluta y, por lo tanto, los dos volverán a competir el 25 de octubre.
En esta segunda instancia, los votos obtenidos el 4 de octubre no se trasladan automáticamente: se trata de una nueva elección y será elegido quien consiga la mayor cantidad de votos válidos.
El resultado también muestra la magnitud de la disputa. Entre los dos candidatos reunieron más del 92% de los votos válidos contabilizados por el TSE. La primera vuelta, que comenzó con una amplia oferta de candidaturas presidenciales, terminó concentrando la definición en dos nombres.

Dos candidaturas con perfiles muy diferentes
Flávio Bolsonaro tiene 45 años, es abogado, fue diputado estadual y actualmente es senador por Río de Janeiro. Es oriundo de Resende, en el estado de Río de Janeiro, y se presenta por primera vez como candidato a la Presidencia de la República. Su compañero de fórmula es el diputado federal Alfredo Gaspar, de 56 años, también del PL.
Lula, en cambio, tiene 80 años y busca la reelección. Nació en Garanhuns, Pernambuco, y actualmente ejerce su tercer mandato como presidente de Brasil, iniciado en 2023. Su candidato a vicepresidente es Geraldo Alckmin, médico y exgobernador de San Pablo, de 73 años, por el Partido Socialista Brasileño (PSB).
La diferencia de perfiles también permite dimensionar lo que está en juego. Mientras Lula intenta continuar al frente del Poder Ejecutivo después de su actual mandato, Flávio Bolsonaro busca llegar por primera vez a la Presidencia.
Además, la competencia reúne a dos espacios políticos que ya tienen una fuerte identificación dentro de la política brasileña: el PT, encabezado por Lula, y el PL, que lleva como candidato al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El TSE había oficializado ambas candidaturas antes de la elección y registró sus respectivas fórmulas para presidente y vicepresidente. En el caso de Lula, la fórmula quedó integrada por Geraldo Alckmin; en el de Flávio Bolsonaro, por Alfredo Gaspar.

El tamaño del electorado será determinante
Otra de las claves está en la dimensión del padrón brasileño. Las elecciones de 2026 cuentan con uno de los mayores electorados del país: 158,7 millones de personas están habilitadas para votar.
El Sudeste concentra la mayor cantidad de electores, con 66.329.375 personas, equivalente al 41,78% del electorado nacional. Dentro de esa región, San Pablo representa el mayor distrito electoral del país, con 34.104.226 electores. Le siguen Minas Gerais, Río de Janeiro y Bahía, entre otros grandes colegios electorales.
El Nordeste también tiene un peso importante en la elección nacional. El TSE informó que esa región concentra el 27,42% del electorado brasileño. El Sur representa el 14,40%, mientras que el resto se distribuye entre las regiones Norte y Centro-Oeste.
Estos números permiten entender por qué cada región y, especialmente, los estados con mayor cantidad de electores tienen una importancia central para la segunda vuelta.
No obstante, los resultados de la primera vuelta no determinan automáticamente lo que ocurrirá el 25 de octubre. En un balotaje los electores vuelven a votar y la elección se define exclusivamente por el resultado de esa segunda jornada.

Qué cambia de cara al 25 de octubre
La elección entra ahora en una etapa diferente. Ya no se trata de una competencia entre una docena de candidaturas presidenciales. El TSE había registrado 12 fórmulas habilitadas para competir por la Presidencia en 2026, pero solo dos continuarán en carrera.
El segundo turno será, por definición, una elección más concentrada. Los ciudadanos deberán elegir entre Lula y Flávio Bolsonaro y los votos válidos obtenidos por cada uno determinarán quién ocupará la Presidencia durante el próximo período.
El calendario oficial establece que la segunda vuelta será el domingo 25 de octubre. La normativa electoral también contempla un nuevo período de propaganda electoral gratuita en radio y televisión entre el 9 y el 23 de octubre.
El TSE establece, además, que el resultado del balotaje no surge de sumar los porcentajes obtenidos en la primera vuelta. La segunda votación es independiente y será el nuevo voto de los electores el que determine al ganador.
Por eso, el dato más importante que deja la primera vuelta es que la elección todavía no tiene ganador. Flávio Bolsonaro llega al balotaje en el primer lugar, pero con una diferencia inferior a dos puntos sobre Lula. El presidente, por su parte, quedó segundo y deberá buscar una mayoría en una segunda votación.

Una definición con más de 158 millones de electores habilitados
La dimensión de la elección también se refleja en la cantidad de personas que estarán habilitadas para participar del segundo turno. En la primera vuelta, el TSE registró 158.745.463 electores habilitados en Brasil. Además, 918.876 brasileños residentes en el exterior estaban autorizados a votar para presidente y vicepresidente.
Los resultados del primer turno dejaron, además, 2.300.781 votos en blanco, equivalentes al 1,84%, y 3.674.149 votos nulos, el 2,93%. El total de votos válidos considerado para definir la elección presidencial fue de 125.272.513.
El próximo 25 de octubre, Brasil volverá a las urnas. Flávio Bolsonaro buscará transformar el primer puesto de la primera vuelta en una victoria definitiva, mientras Lula intentará revertir la diferencia y conseguir un nuevo mandato.
La única certeza que dejó la primera jornada es que la definición presidencial quedó reducida a dos nombres y que la distancia entre ellos fue estrecha. La decisión final estará en manos de los electores brasileños en el balotaje.








