Arqueólogos del Museo del Soldado József de Kecskemét descubrieron tres tumbas medievales intactas en las afueras de Akasztó, una localidad situada a 92 kilómetros al sudeste de Budapest. El hallazgo, considerado excepcional por su grado de conservación, se remonta a los años 920‑930 d.C., en pleno período de expansión de los antiguos magiares por la cuenca de los Cárpatos.
Hallazgo milenario en Hungría: descubren tumbas intactas de guerreros de élite del siglo X
Un equipo arqueológico desenterró tres sepulturas de más de 1.100 años de antigüedad en una aldea húngara. Los entierros contenían armas, joyas, monedas y restos de caballos, que ofrecen una visión única sobre las élites guerreras magiares.

Las tumbas, pertenecientes a miembros de la élite guerrera, se mantuvieron libres de saqueos y alteraciones, lo que permitió recuperar valiosos objetos y restos orgánicos que raramente sobreviven más de mil años bajo tierra.

Armas, oro y caballos: signos de poder
La tumba más rica contenía los restos de un joven de entre 17 y 18 años acompañado por un arsenal simbólico:
- Una placa tarsal de plata finamente decorada, objeto reservado para altos rangos sociales.
- Un anillo de oro con vidrio azul incrustado, brazaletes y otros ornamentos personales.
- Equipamiento ecuestre con aplicaciones de plata dorada y restos del caballo enterrado con él: cabeza, patas y piel.
- Fragmentos de textiles, cuero y madera en excelente estado de conservación.
La segunda tumba albergaba a un joven de unos 15 o 16 años, con un arco, flechas y un carcaj decorado, mientras que la tercera contenía los restos de un hombre adulto, entre 30 y 35 años, enterrado con un sable del siglo X, un arco completo y accesorios de montura.
Además, se encontraron 81 monedas, en su mayoría de origen italiano, acuñadas durante el reinado del emperador Berengario I (888‑924), lo que sugiere posibles vínculos comerciales o militares con la región del norte de Italia.

Vínculos familiares y jerarquía social
Los estudios de ADN realizados sobre los restos indicaron que los tres individuos compartían linaje paterno, probablemente pertenecientes a una misma familia guerrera. La evidencia sugiere que el adulto podría haber sido el padre o hermano mayor de uno de los jóvenes.
Asimismo, los análisis isotópicos revelaron que estos hombres mantenían una dieta rica en proteínas, un indicador clave de su pertenencia a la clase alta de la sociedad magiar. Este tipo de investigaciones permite reconstruir no solo aspectos bélicos, sino también estructuras familiares y redes de poder del siglo X.

Un hallazgo clave para la arqueología europea
Los especialistas destacaron que el excelente estado de conservación de los materiales —incluyendo seda, cuero y madera— permitirá avanzar en el estudio de rituales funerarios, textiles y organización social de las comunidades magiares.
Este hallazgo refuerza la hipótesis de que existía una élite guerrera consolidada, con vínculos familiares, riqueza material y un fuerte simbolismo en sus prácticas de enterramiento.
Las excavaciones aún continúan y los objetos recuperados serán sometidos a análisis más profundos. Se espera que este descubrimiento se convierta en uno de los más relevantes de la arqueología medieval europea en la última década.








