La más larga del mundo: Indonesia marcó un nuevo récord Guinness con la pitón Ibu Baron
Mide 7,22 metros. Fue hallada en la localidad de en Sulawesi. Su rescate involucró a expertos locales. Subrayan la necesidad de equilibrar la protección de especies con la seguridad de comunidades que enfrentan amenazas.
Ibu Baron, una serpiente de 96,5 kilos, es protagonista de un récord que reaviva la discusión sobre el tráfico ilegal de animales exóticos en el Sudeste Asiático.
Se llama Ibu Baron, es una pitón reticulada hallada en la región de Maros, en la isla de Sulawesi, y fue certificada por Guinness World Records con una medición oficial realizada en enero: el caso abrió un debate entre conservación, seguridad y turismo.
La historia se activó a fines de 2025, cuando circularon reportes sobre una serpiente “fuera de escala” en Maros, al sur de Sulawesi, Indonesia. El 18 de enero se concretó la certificación: 7,22 metros de largo para una hembra bautizada Ibu Baron, en lo que Guinness reconoció como la serpiente silvestre más larga medida oficialmente.
El registro, según el reporte, se hizo con una cinta y bajo supervisión de conservacionistas y técnicos. Y hay una clave: aunque bajo anestesia podría marcarse una longitud mayor, Guinness acepta cifras en estado natural, para evitar riesgos y mantener un criterio homogéneo.
Rescate, cuidado y un dilema
El rescate y la documentación quedaron asociados a tres nombres: el conservacionista local Budi Purwanto, el guía y manejador de serpientes Diaz Nugraha y el explorador y fotógrafo Radu Frentiu. Actuaron, según se explicó, para garantizar la seguridad del animal y también la de las comunidades cercanas, donde estos ejemplares suelen ser vistos como una amenaza para el ganado y las mascotas, y por eso terminan exterminados cuando se acercan a zonas pobladas.
En Sulawesi, la serpiente silvestre de 7,22 metros captó la atención mundial, generando debates sobre conservación y seguridad en comunidades locales.
Al momento del registro, Ibu Baron pesó 96,5 kilos, con una balanza adaptada para grandes volúmenes. Hoy permanece bajo cuidado en instalaciones acondicionadas junto a otras serpientes rescatadas, como una manera de cortar el circuito de la caza, la venta o el miedo que dispara decisiones rápidas (y a veces brutales).
Ciencia, turismo y amenazas
El caso entusiasma a la comunidad científica y, a la vez, despierta una discusión incómoda: estas historias atraen atención, visitas y curiosidad —turismo incluido—, pero también pueden alimentar el tráfico ilegal de fauna, un negocio que presiona fuerte sobre especies demandadas en el mercado internacional de animales exóticos.
Ibu Baron, una serpiente de 96,5 kilos, es protagonista de un récord que reaviva la discusión sobre el tráfico ilegal de animales exóticos en el Sudeste Asiático.
En ese marco, Guinness remarcó un punto que se repite: muchos “récords” de serpientes gigantes quedan en anécdota porque no hubo documentación verificable o porque los ejemplares mueren poco después de ser encontrados. La vara, acá, fue otra: medición, registro y seguimiento. Y, de yapa, una comparación que dimensiona: en cautiverio, el récord histórico lo tiene “Medusa”, una pitón reticulada medida en 7,67 metros en 2011.