Irán confirmó la muerte del vocero de la Guardia Revolucionaria en un ataque conjunto
Teherán denunció una ofensiva de Estados Unidos e Israel. La muerte del alto mando militar eleva la tensión en la región a niveles críticos, tras una semana de inestabilidad en los mercados globales.
Ali Mohamad Naini, vocero de la Guardia Revolucionaria de Irán.
En una semana marcada por el caos en los mercados globales, el régimen de Irán lanzó una contraofensiva a gran escala que impactó directamente en el corazón del suministro energético mundial. Las fuerzas iraníes atacaron una refinería saudí en el Mar Rojo, provocaron incendios en instalaciones de gas natural licuado en Qatar y alcanzaron dos plantas petroleras en Kuwait.
Esta maniobra, calificada por Teherán como una represalia tras el ataque israelí al yacimiento de South Pars, tuvo un efecto inmediato en la economía: el precio del crudo Brent ya acumula un alza superior al 60% desde el inicio de las hostilidades, encendiendo las alarmas por una crisis inflacionaria global.
Como respuesta a estas agresiones, las fuerzas de Estados Unidos e Israel ejecutaron una contraofensiva coordinada durante la madrugada de este viernes. En este contexto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó el fallecimiento de su portavoz oficial, Ali Mohamad Naini.
A través de un comunicado oficial, la Guardia Revolucionaria resaltó el trabajo de Naeini “durante más de cuatro décadas” en servicio de “la protección de la Revolución Islámica”. El texto destaca que “sus ideas revolucionarias y modelos eficientes en el campo de la ‘guerra blanda’ guiarán a la Guardia Revolucionaria y sus oficiales en la guerra psicológica contra las potencias arrogantes”.
Además de calificar a Naeini como “un general valiente y sincero”, las autoridades iraníes prometieron “continuar su camino de perseverancia en la lucha contra los terroristas”.
Irán atacó una refinería de petróleo de Haifa. Crédito: Reuters.
Un balance de víctimas en ascenso
El costo humano de la jornada es devastador: mientras que el balance oficial de Irán reporta más de 1.200 muertos por la ofensiva aliada, la ONG Human Rights Activists in Iran elevó la cifra a más de 3.000 fallecidos, en su mayoría civiles.
Según los reportes, entre las víctimas fatales figuran figuras centrales del régimen, como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, lo que representa un descabezamiento sin precedentes de la cúpula de poder iraní.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que las capacidades operativas de Irán han sido severamente dañadas tras la incursión. Según el mandatario, el régimen de Teherán ya no cuenta con la infraestructura necesaria para enriquecer uranio ni para fabricar misiles balísticos a corto plazo.
Finalmente, Netanyahu confirmó que, ante un pedido directo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, Israel suspenderá temporalmente nuevos ataques contra los yacimientos de gas en territorio iraní, en un intento por estabilizar los mercados energéticos y evitar una escalada aún mayor en la región.