Brasil ingresó en la última semana antes de las elecciones presidenciales con un escenario abierto. La primera vuelta se realizará el próximo 4 de octubre y los sondeos ubican al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), por delante del senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aunque con diferencias que se encuentran dentro o cerca de los márgenes de error de las mediciones.
Elecciones en Brasil: Lula y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final con una disputa ajustada
La primera vuelta será el 4 de octubre y las últimas encuestas muestran una diferencia estrecha entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Un eventual balotaje está previsto para el 25 de octubre.

El último estudio de Datafolha citado por Noticias Argentinas registra 40% de intención de voto para Lula y 36% para Flávio Bolsonaro en la primera vuelta.
El resto de los candidatos aparece bastante más atrás: Augusto Cury alcanza el 5%, Ronaldo Caiado el 4% y Renan Santos el 3%. Romeu Zema y Samara Martins figuran con 1% cada uno. La encuesta también contempla un 5% de votos en blanco o nulos y un 2% de electores que todavía no definieron su voto.
Lula mantiene una ventaja estrecha en la primera vuelta
La distancia entre los dos principales candidatos se redujo durante los últimos meses. En una medición de Datafolha difundida a mediados de septiembre, Lula registraba 39% y Flávio Bolsonaro 36%, mientras que otra medición más reciente ubicó los valores en 40% y 36%, respectivamente.
Estos números deben leerse teniendo en cuenta el margen de error de las encuestas. En el caso de la última medición de Datafolha, el margen es de dos puntos porcentuales, por lo que una diferencia de cuatro puntos no permite interpretar por sí sola que exista una distancia estadísticamente concluyente entre los candidatos.
El escenario también muestra que ninguno de los postulantes principales se acerca al umbral necesario para definir la elección en la primera ronda. En Brasil, para evitar una segunda vuelta, un candidato debe obtener más de la mitad de los votos válidos.
Por ese motivo, la elección presidencial podría avanzar hacia un balotaje entre los dos candidatos más votados, previsto para el 25 de octubre. La definición de quiénes llegarán a esa instancia dependerá de los resultados oficiales del 4 de octubre.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador y representa al Partido Liberal. Es hijo del expresidente Jair Bolsonaro y asumió la candidatura presidencial de ese espacio después de que su padre quedara fuera de la competencia electoral.
Lula, de 80 años, busca un nuevo mandato al frente del país. El actual presidente ya ocupó la jefatura del Estado en dos períodos anteriores, entre 2003 y 2010, y regresó a la Presidencia en 2023.

Un eventual balotaje aparece todavía más ajustado
La disputa entre ambos candidatos se vuelve todavía más estrecha cuando las consultoras miden un eventual enfrentamiento en segunda vuelta.
Según la encuesta de Datafolha difundida el 24 de septiembre, Lula reúne 47% frente al 45% de Flávio Bolsonaro en ese escenario. La diferencia de dos puntos coincide con el margen de error de la medición.
Otros sondeos recientes también muestran una situación similar. Una encuesta de BTG Pactual/Nexus registró 46% para Lula y 45% para Flávio Bolsonaro en un eventual segundo turno, con un margen de error de dos puntos porcentuales. Reuters señaló que esa diferencia se encuentra dentro del margen de error.

La consultora Quaest, por su parte, también mostró un escenario muy parejo en una eventual segunda vuelta, con una diferencia de un punto entre ambos candidatos.
Las distintas mediciones coinciden en mostrar una competencia estrecha, aunque presentan porcentajes diferentes según la fecha del relevamiento y la metodología utilizada.
En la última semana de campaña, los equipos políticos concentran sus esfuerzos en los electores que todavía no tienen definido su voto y en regiones y grupos sociales donde la disputa presenta mayores diferencias.

Según la información difundida el oficialismo puso el foco en medidas vinculadas con programas sociales, renegociación de deudas y regulación de las apuestas. Flávio Bolsonaro, en tanto, centró parte de su campaña en cuestiones como la inflación, la seguridad y el costo de vida.
La campaña también se trasladó con fuerza al terreno digital, donde ambos espacios desarrollaron redes de militantes y estructuras de comunicación destinadas a llegar a los votantes. En el tramo final, además, los debates televisivos adquieren relevancia como espacios para presentar propuestas y confrontar posiciones.
Con la primera vuelta prevista para el 4 de octubre, el escenario electoral brasileño permanece abierto. Las encuestas ofrecen una fotografía de la intención de voto en determinados momentos, pero no reemplazan el resultado oficial de las urnas.
Si ningún candidato supera la mayoría absoluta de los votos válidos, Brasil volverá a votar el 25 de octubre para definir al próximo presidente.








