En el inicio de la charla, ante una referencia nuestra al gorro que lleva puesto siempre, Marwan Sarwar Gill nos aclaró que no tiene un nombre en especial, pero que es del estilo de los musulmanes de Indonesia y Malasia. Hay diferentes formas, algunos llevan turbantes, al estilo turco o árabe, o hay quienes adoptan otras variantes, como en la India, pero el que él lleva es más del estilo de indonesios y malayos. También aclaró que, dentro del culto o credo musulmán, él es ahmadi.
Convivir con diferencias que llevan siglos: la palabra de Marwan Gill
El imam, representante de la comunidad musulmana Ahmadía en Argentina y columnista de El Litoral, estuvo en la ciudad de Santa Fe.


“Pertenezco a la Comunidad Almadía, que comparte las mismas fuentes teológicas como el grupo sunita, pero hay diferencias en la interpretación de las mismas. Ante todo es imprescindible tener en cuenta que el mundo musulmán no es homogéneo, sino hay diversas escuelas y numerosas subdiferencias. Como en el mundo católico, que hay varias congregaciones ¿no? Por ejemplo, el Opus Dei, los franciscanos, los jesuitas”.
“Así, en el mundo musulmán existen diferentes ramas, que comparten las mismas fuentes pero hay discrepancias en la interpretación y a diferencia de la iglesia católica no hay un liderazgo central. Nosotros los ahmadies nos diferenciamos de todos los demás musulmanes porque creemos que el Mesías, cuyo advenimiento es esperado por todos los musulmanes en los últimos días, ya se cumplió a través del fundador de nuestra comunidad, Su Santidad Mirza Ghulam Ahmad. Tras su fallecimiento se estableció un jalifato espiritual y nosotros somos los únicos musulmanes que son unidos bajo un solo líder”.

“Sostenemos diferencias fundamentales con otros musulmanes, por ejemplo sobre la división entre el Estado y la religión. De ahí surge la importancia del término y del concepto de sharía. Para nosotros besado en el Corán no debe existir ninguna coacción en asuntos de fe. La vida religiosa es un asunto intimo entre Dios y el creyente y ninguna entidad, sea política o religiosa, tiene el derecho de intervenir en nombre de Dios. Así que nosotros avalamos categóricamente la división entre el Estado y la mezquita. Por otro lado, defendemos la igualdad entre hombre y mujer”.
“Otro ejemplo que puedo dar, es que categóricamente condenamos la violencia en nombre de la religión. Categóricamente, sin excepción. Lamentablemente, hay ciertos grupos musulmanes que quieren usar el islam como tapa para esconder sus intereses geopolíticos o legitimar su propia ideología. No obstante, Yihad literalmente significa esfuerzo y alude hacia la lucha interna de un fiel contra su propio ego. Este término ni siquiera tiene una connotación bélica ni existe en el islam el concepto de una guerra santa contra los infieles”.

“La franja entre las dos grandes divisiones, los sunitas y los chiitas, permanece inalterable, si bien hay comunidades que son más cercanas y otras no, la diferencia principal entre ambos es el tema que produjo la fisura o ruptura hace catorce siglos: la sucesión del liderazgo de Mahoma. Porque el sismo principal fue por la pregunta acerca de quién merece ese liderazgo como su sucesor. ¿Quién debe ser el líder máximo de los musulmanes? Para decirlo de alguna manera que se entienda: quién debería ser el papa entre los musulmanes”.
“Los chiitas sostienen la postura que sí o sí para ser una figura o una autoridad religiosa o un representante del profeta Mohamed (Mahoma), él tiene que ser un pariente del profeta. Es como decir que ahora para ser el papa tendría que ser un pariente de Jesús. Esa sería la postura de los chiitas. Para los sunitas, ese no es un criterio legítimo, porque incluso los primeros tres sucesores no eran familiares. Eran sus discípulos más cercanos, sí… pero no eran sus familiares”.
“Nosotros los ahmadies consideramos que no es obligatorio tener ese enlace familiar con el profeta y en este sentido respaldamos la postura de los sunitas. Esa es la diferencia principal o la raíz de la disputa teológica entre ambos grupos. Después sí, te puedes imaginar que durante catorce siglos se sumaron más diferencias. Encima, hoy en día hay que sumar sobre todo algo más vinculado a una rivalidad que existía ya desde inicio del surgimiento del Islam: la que existe entre los persas y los árabes”.
“El imperio persa es muy antiguo, muy potente. Y cuando surgió el mundo musulmán entre los árabes, surgió el imperio musulmán entre los bizantinos y los persas como una tercera posición. Sería algo así como si en estos tiempos en los que existe una clara división entre Rusia y China (por un lado) y Estados Unidos con sus aliados por el otro, surgiera otra potencia o fuerza… no sé India o Brasil. Y así fue, aquella aparición -la de los árabes- generó una rivalidad que existe hasta el día de hoy”.

“Y a eso hay que sumarle otras diferencias, variedades y rivalidades entre los musulmanes, como los turcos y los árabes. Hoy en día hay más de 2 mil millones de musulmanes en el mundo que es casi un cuarto de la población total y, a su vez, hay más de 50 países donde la mayoría se autodefine como fieles del islam. Eso hace que la identidad musulmana conlleva muchas facetas culturales y políticas. Son otros elementos importantes a tener en cuenta”.
En este tramo de la conversación, se hizo el comentario que en Argentina históricamente se le ha dicho “turco” al sirio libanés y a muchos inmigrantes de origen árabe, o de otros grupos étnicos relacionados con el credo musulmán o con el Imperio Turco Otomano. Hasta a los armenios, que fueron perseguidos por las autoridades turcas durante décadas y hasta intentaron ser eliminados.
En realidad, la pertenencia al imperio los convertía a todos “automáticamente” en turcos. “El imperio otomano, exactamente, en algún momento aglutinó al mundo musulmán y le dio ese significado, al menos hacia afuera, el de conglomerado musulmán”, dijo Marwan. Luego surgió el tema del boxeo, al aclararle que al habernos dedicado a dicha disciplina como especialista desde hace muchos años, la historia de alguien como Muhammad Ali (Cassius Clay) nos acercó al mundo musulmán y al islamismo, con lecturas que no fueron estrictamente deportivas o boxísticas.
“Respecto a lo que contás, hay un dato muy interesante que puedo agregar. En nuestra comunidad tenemos un boxeador profesional de Misiones, que es muy conocido en su provincia, se llama Paulo y llegó al Islam a través de la historia de Muhammad Ali (Mohamed Alí). Sí, así fue como abrazó el Islam. Tiene su propio gimnasio y le da clases a los más jóvenes. En un momento me llamó y me dijo: ‘Quiero convertirme al Islam’. Le pregunté cómo fue que se interesó por el Islam y me contó justamente que le atrajo mucho la historia de Ali y que ahí descubrió su lucha, la disciplina y los valores”.








