Portugal se suma a España y Australia en la prohibición de redes sociales para menores
El gobierno portugués inició el trámite legislativo para vetar el acceso a plataformas digitales a adolescentes. El debate sobre la salud mental y la verificación de edad llega al corazón de Europa.
Portugal se suma a España y Australia en la prohibición de redes sociales para menores de 16 años.
El avance de la tecnología y su impacto en la salud mental de los jóvenes ha dejado de ser una preocupación pedagógica para transformarse en una cuestión de Estado en Europa. Este jueves Portugal se convirtió en el país más reciente en iniciar formalmente el trámite legislativo para prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años.
La medida sigue la estela de Australia, pionera global en esta regulación, y de España, que apenas una semana atrás anunció un plan de "tolerancia cero" contra los gigantes tecnológicos.
Protección a menores en la era digital.
El modelo portugués: seguridad y consenso
El gobierno de centroderecha de Portugal, con el respaldo de sectores socialistas, presentó ante el Parlamento un proyecto de ley que busca blindar a los niños de contenidos nocivos y de la manipulación algorítmica. La iniciativa no solo contempla la restricción de edad, sino que impone responsabilidades legales directas a las plataformas que no cumplan con la moderación de contenidos.
Esta decisión se apoya en datos locales alarmantes sobre ciberacoso y la creciente adicción digital. El país ya había dado un paso previo prohibiendo el uso de teléfonos móviles en las aulas de primaria, pero ahora busca extender ese control al hogar y al espacio público digital.
El fenómeno no es aislado. En diciembre de 2025, Australia marcó el camino al activar una ley que obligó a plataformas como TikTok, Instagram y X a eliminar cerca de 4,7 millones de perfiles de menores de 16 años. Ahora, el efecto dominó es evidente:
España: El presidente Pedro Sánchez presentó en Dubái una herramienta de reconocimiento facial y biometría para verificar la edad de los usuarios, amenazando con sanciones penales a los directivos de las Big Tech.
Francia y Grecia: Ambos países avanzan en legislaciones similares, aunque con debates sobre si el límite debe situarse en los 15 o 16 años.
Reino Unido y Noruega: Mantienen en estudio proyectos de "soberanía digital" para limitar el rastro de datos de los menores.
El debate sobre la salud mental y la verificación de edad llega al corazón de Europa.
El desafío técnico
El principal escollo para estas leyes es la ejecución. ¿Cómo saber realmente quién está detrás de la pantalla? Mientras España apuesta por la biometría, otros países evalúan la "estimación de edad" basada en rasgos faciales por video.
Por su parte, empresas como Meta y Google han intensificado su labor de lobby en la Unión Europea. Argumentan que el camino no es la prohibición, sino el perfeccionamiento del control parental.
Sin embargo, con un mercado de usuarios menores que genera ingresos multimillonarios, los gobiernos parecen decididos a no ceder ante la presión corporativa, priorizando la protección cognitiva de las nuevas generaciones.