Rusia llevó a cabo durante la madrugada de este martes uno de los ataques más intensos de las últimas semanas contra Ucrania. La ofensiva combinó misiles balísticos, misiles de crucero y cientos de drones que impactaron en Kiev, Dnipró, Járkov y otras localidades, dejando un saldo de al menos una decena de muertos y más de un centenar de heridos, según informaron autoridades ucranianas.
Rusia bombardeó Kiev con misiles y drones: hay muertos y heridos
La ofensiva alcanzó la capital ucraniana y otras ciudades del país. Según las autoridades, los bombardeos provocaron víctimas civiles, daños en edificios residenciales e infraestructura crítica, en una nueva escalada del conflicto que ya supera los cuatro años.

Kiev volvió a ser uno de los principales objetivos
Las sirenas antiaéreas comenzaron a sonar durante la noche y miles de habitantes buscaron refugio en estaciones de metro, sótanos y espacios habilitados para emergencias. En distintos sectores de Kiev se registraron explosiones, incendios y daños en edificios residenciales, vehículos y servicios públicos.
Las autoridades locales informaron que la capital fue uno de los principales blancos del ataque. Los equipos de emergencia trabajaron durante varias horas entre los escombros para asistir a los heridos y buscar posibles sobrevivientes en inmuebles afectados por los impactos.

Además de Kiev, las ciudades de Dnipró y Járkov también sufrieron bombardeos. En Dnipró se registró el mayor número de víctimas fatales luego de que un edificio colapsara tras recibir el impacto de proyectiles. Entre los fallecidos se encontraban menores de edad, según los reportes preliminares difundidos por las autoridades regionales.
De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó más de 70 misiles y más de 650 drones durante la ofensiva. Los sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar una parte importante de los proyectiles, aunque no pudieron evitar numerosos impactos sobre zonas urbanas.
Las imágenes difundidas por medios internacionales mostraron edificios dañados, columnas de humo elevándose sobre distintos barrios y equipos de rescate trabajando en medio de incendios provocados por las explosiones. También se reportaron interrupciones en servicios básicos y afectaciones en infraestructuras civiles.

Una nueva escalada en una guerra que sigue sin solución
La ofensiva se produjo en un contexto de renovada tensión entre Moscú y Kiev. En los últimos días, Ucrania había intensificado sus operaciones con drones contra instalaciones militares y energéticas dentro del territorio ruso y en zonas ocupadas por las fuerzas del Kremlin.
Desde Moscú, el presidente ruso, Vladimir Putin, sostuvo que la guerra atraviesa una "nueva fase" y justificó los recientes ataques como respuesta a acciones militares ucranianas. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que los bombardeos estuvieron dirigidos contra objetivos vinculados con la infraestructura militar y logística de Ucrania.

Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó la ofensiva y volvió a reclamar un mayor respaldo militar de sus aliados occidentales, especialmente en materia de defensa aérea. El mandatario sostuvo que los ataques continúan afectando a la población civil y reiteró la necesidad de reforzar la protección de las ciudades ucranianas frente a los bombardeos de largo alcance.
La magnitud del operativo también generó preocupación en países vecinos. Polonia informó que activó medidas preventivas y desplegó aeronaves para monitorear su espacio aéreo debido a la cercanía de algunas trayectorias de los misiles y drones utilizados durante la ofensiva.









