Venezuela atraviesa una de las semanas más duras de su historia reciente tras la catástrofe natural del miércoles 24 de junio, inmersa dentro de un escenario político más que caótico.
Qué efectos políticos pueden derivar de los sismos en Venezuela: del stand-by al cambio
Al convulso escenario de gobernación que dejó a Delcy Rodríguez al frente del país tras la captura de Nicolás Maduro, se le suma la tragedia tras el fenómeno natural.

Con base en las cifras oficiales de este domingo, se registraron 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, con casi 100 edificios afectados y con foco de daños y pérdidas humanas en La Guaira.

La tragedia llega a días de que se cumpla la especie de “período de prueba” a modo de eventual transición establecido por Estados Unidos tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y la aceptación de Delcy Rodríguez como nuevo líder, bajo supuesto control del presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio.
Sobre los posibles cambios, luego de un escenario de stand-by, habló en CyD Litoral Joaquín Bernardis del Observatorio de Política Internacional de la UCSF.
El contexto de la tragedia
Joaquín Bernardis se remontó inicialmente al 3 de enero de 2026, jornada de la captura de Nicolás Maduro que dio inicio a los 180 días que supuestamente debían tener a Delcy Rodríguez al frente, según el Poder Judicial venezolano y que justamente se vencieron en esta semana.
“Los últimos días ya los Estados Unidos estaba avanzando en lo que iba a ser esta transición política, esta búsqueda de liberalizar el sistema político en venezolano, donde el hermano de Delcy, Jorge Rodríguez, que es el el el líder del legislativo venezolano, tuvo varios encuentros con la oposición venezolana en el exilio”, comentó Bernardis sobre el encuentro con Dinora Figuera, elegida por los Estados Unidos para encarar el proceso de liberalización.

El licenciado en Relaciones Internacionales indicó que “hay varios puntos clave que se iban a resolver en esta semana que ahora que van a estar en standby”.
Entre los principales tópicos se encuentra la renovación de la Comisión Nacional Electoral, el establecimiento de un poder judicial independiente y el comienzo de una instancia de mayores libertades civiles y políticas a los opositores con mirada a las futuras elecciones.
“Ahí empiezan los distintos cálculos previos a lo que fue el sismo, donde los remanentes del chavismo con los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello estaban buscando gestionar la transición política y salir bien parados de la misma”, aclaró Bernardis.
En dicha línea, el especialista sumó: “Ahora este sismo pone en entredicho la posición que va a tener el chavismo por la poca preparación de tanto el sector político como también la protección civil y las fuerzas armadas para hacer frente a este desastre natural”.
Un problema estructural
A pesar de tratarse de un fenómeno natural que escapa a la administración concreta de un país, parte de los cuestionamientos de los últimos días recayeron sobre la imposibilidad de ingreso de parte de la ayuda humanitaria desde diferentes partes del mundo, incluso Argentina.

Bernardis recordó que “es algo que también tiene su antecedente en 1999, el primer año de Chávez como presidente de Venezuela, cuando también ocurrió una serie de deslizamientos de tierra cerca de la zona de La Guaira y ya en su momento Chávez había evitado cualquier tipo de ayuda de los Estados Unidos”.
“Venezuela no cuenta con las capacidades estatales para gestionar de manera eficiente toda esa ayuda y avanzar con el proceso de recuperación lo más rápido posible”, agregó ya sobre el escenario actual.
Antecedentes que anuncian un cambio
En base a estimaciones iniciales del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, los daños afectarían a más de 6000 millones de dólares del PBI. “Claramente es una situación muy compleja para Venezuela, de nuevo sobre todo para el chavismo y también para quien venga”, comentó Bernardis al respecto.
El columnista de CyD remarcó que la situación es “muy compleja” ya sea que “continúe el chavismo bajo una especie de régimen autoritario un poco más liberalizado o que venga la oposición y empiece a tomar las riendas de la política venezolana”.

Existe una complejidad doble con este escenario. Por un lado, la necesidad de la reconstrucción política y por el otro la recuperación de la infraestructura básica del país. Los “riesgos” para la gobernación de turno tienen antecedentes regionales que ofician de presagios para Venezuela.
Bernardis recordó el caso de Nicaragua con los Somoza, quienes gobernaron el país durante gran parte del siglo XX, hasta que ocurrió un terremoto a principios de la década del 70. “Ya a finales de esa década, como no se pudieron recuperar económicamente, se afectó a todo su sistema clientelar y ocurrió la revolución nicaragüense. Luego ocupó el poder quien sigue hoy en día, Daniel Ortega”, comentó en alusión.
“Algo similar ocurrió en México a finales de la década de los 80, en plena crisis de la deuda, se afectó el liderazgo del PRI, un partido histórico dentro del país y derivó en un cambio de signo político”, sumó como ejemplo.








