El terremoto que sacudió a Colombia el lunes continúa dejando un saldo creciente de víctimas mientras los equipos de emergencia mantienen las tareas de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
Terremoto en Colombia: subió a 265 la cifra de muertos y el Gobierno declarará la emergencia económica
El presidente Abelardo de la Espriella confirmó el nuevo balance de víctimas tras el sismo. Hay además 496 personas desaparecidas. El Ejecutivo anunció medidas extraordinarias para disponer de recursos destinados a la asistencia y la reconstrucción.

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, confirmó que la cantidad de muertos ascendió a 265 y que otras 496 personas permanecen desaparecidas.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno anunció que declarará la emergencia económica para acelerar la respuesta estatal y disponer de fondos para atender a los damnificados.
El sismo se produjo el lunes 10 de agosto a las 7.34, hora local, y tuvo una magnitud de 7,4. El epicentro fue ubicado en las inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el occidente colombiano.
El movimiento tuvo consecuencias en distintas regiones y provocó daños importantes en construcciones, además de afectar servicios e infraestructura.

El Gobierno colombiano confirmó 265 muertos y casi 500 desaparecidos
El nuevo balance fue comunicado por De la Espriella durante una conferencia de prensa realizada en Bogotá. De acuerdo con las cifras oficiales difundidas, además de las 265 personas fallecidas, hay 3.494 heridos y 496 desaparecidos.
El número de personas afectadas continúa siendo relevado mientras los organismos de emergencia avanzan sobre las zonas donde todavía existen estructuras dañadas o derrumbadas.
La cifra de víctimas aumentó durante las últimas jornadas a medida que los equipos pudieron acceder a sectores que habían quedado incomunicados o con dificultades para recibir asistencia. Las autoridades advirtieron que el balance todavía puede modificarse debido a que continúan las tareas de búsqueda, identificación y rescate.
Entre las ciudades y regiones que registraron mayores consecuencias aparecen Cali, Chocó, Manizales y Pereira. En esos lugares se informaron daños de consideración en edificios y otras construcciones. En Bogotá y Medellín, en cambio, se registraron grietas en algunas edificaciones, aunque inicialmente no se reportaron daños estructurales de gravedad.

En Cali, uno de los puntos donde se concentran los trabajos de rescate es el complejo habitacional Torres del Limonar. Los socorristas también trabajan en Pereira, donde se busca a personas que podrían haber quedado atrapadas bajo estructuras colapsadas.
La búsqueda se desarrolla mientras las autoridades consideran especialmente importante el período de las primeras 72 horas posteriores al terremoto para localizar sobrevivientes.
La situación también generó dificultades para determinar con precisión la cantidad total de damnificados. La Defensoría del Pueblo de Colombia señaló que la falta de un censo completo complica el relevamiento de las familias que perdieron sus viviendas y la planificación de la asistencia.
En el departamento de Chocó, además, se pidió información sobre comunidades indígenas que todavía no habían sido relevadas de manera suficiente.

Emergencia económica para acelerar la asistencia y la reconstrucción
Frente al impacto del terremoto, De la Espriella anunció que su Gobierno hará uso de la figura de emergencia económica. La decisión apunta a otorgar al Poder Ejecutivo herramientas para disponer de recursos de manera más rápida y afrontar los gastos derivados de la asistencia, la recuperación de las zonas afectadas y la reconstrucción de infraestructura.
Según explicó el mandatario, la medida permitirá adoptar decisiones presupuestarias y establecer instrumentos tributarios vinculados con la situación generada por el desastre. También anunció la creación de un fondo especial destinado a canalizar recursos para las personas afectadas por el terremoto.
El Gobierno prevé además implementar subsidios para familias damnificadas. Entre las medidas anunciadas se encuentran mecanismos de apoyo para quienes quedaron sin vivienda y diferentes herramientas para facilitar la recuperación de las zonas donde se produjeron los mayores daños.

La decisión supone un cambio respecto de una de las principales posiciones expresadas por De la Espriella al asumir la presidencia, el 7 de agosto. Durante su campaña y en sus primeros días de gestión había planteado una política de reducción del gasto y había descartado la creación de nuevos tributos, al mismo tiempo que advertía sobre la situación financiera que había recibido el Estado.
La emergencia económica deberá ajustarse al marco constitucional colombiano y estará sujeta a los controles correspondientes. El objetivo planteado por el Ejecutivo es contar con mayor margen de acción para responder a una situación que requiere recursos inmediatos, mientras continúa el operativo de rescate.
En paralelo, los equipos de emergencia siguen trabajando en edificios derrumbados y sectores afectados. A la búsqueda de personas desaparecidas se suman las tareas de evaluación de daños, asistencia a los heridos y traslado de familias que quedaron sin vivienda.
El terremoto representa así un desafío inmediato para el nuevo Gobierno colombiano, que asumió pocos días antes del desastre. Mientras continúa el operativo de emergencia, las autoridades deberán avanzar también en la identificación de las necesidades de las comunidades afectadas y en la planificación de la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas y vías de comunicación.









