Un potente movimiento telúrico golpeó el suroeste de Japón en la tarde del martes, dejando un trágico saldo provisional de al menos 18 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Las fuerzas de emergencia y el Ejército trabajan de manera intempestiva en la búsqueda de sobrevivientes atrapados bajo las estructuras colapsadas, con especial atención en las localidades de Kashima y Yatsushiro, en la prefectura de Kumamoto.
Qué se sabe del terremoto en Japón: la tragedia deja al menos 18 muertos y causa colapsos masivos
Un violento sismo de magnitud 6,8 sacudió el suroeste de la isla japonesa, con epicentro principal en la prefectura de Kumamoto. Las autoridades informaron que siguen trabajando en encontrar a los desaparecidos atrapados entre los escombros, mientras hay severas fallas en la infraestructura y decenas de miles de hogares sin energía eléctrica.

El temblor, que tuvo lugar a las 16:30 (hora local), registró inicialmente una magnitud de 7,1 —revisada posteriormente a 6,8 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS)— y alcanzó la intensidad máxima en la escala sísmica japonesa (Shindo). Debido a su baja profundidad, las autoridades advirtieron que la región enfrentará intensas réplicas durante las próximas 72 horas.

Colapso y explosión en un centro comercial de Kashima
Uno de los episodios más trágicos reportados por las autoridades locales tuvo lugar en el centro comercial AEON Mall, ubicado en Kashima. Tras concretarse la evacuación preventiva de aproximadamente 3.000 clientes y empleados, se produjo una detonación dentro del recinto que generó el derrumbe de techos y paredes metálicas.
En ese punto específico se confirmaron cuatro fallecidos y tres personas desaparecidas, mientras que los rescatistas lograron sacar con vida a ocho individuos, cinco de ellos con heridas de diversa gravedad.

Destrozos en la infraestructura y servicios paralizados
La fuerza del sismo dejó graves secuelas físicas en la isla de Kyushu. Fotografías y reportes oficiales muestran viviendas completamente destruidas, vehículos aplastados, desniveles pronunciados en autopistas y daños significativos en monumentos históricos como las murallas del Castillo de Kumamoto y el puente Ueyanagi. En la ciudad de Yatsushiro se registró además el descarrilamiento de un tren de pasajeros.

A nivel de servicios básicos, la empresa Kyushu Electric Power informó que al menos 36.880 hogares e instalaciones permanecen sin suministro eléctrico. En tanto, las líneas del tren de alta velocidad Shinkansen suspendieron sus trayectos por revisiones técnicas, mientras que el Aeropuerto Aso Kumamoto comenzó a retomar gradualmente sus operaciones operativas.

Por su parte, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó el despliegue de 3.600 efectivos del Ejército y 20 aeronaves para agilizar las tareas de salvamento y la distribución de víveres. Asimismo, la Autoridad Reguladora Nuclear de Japón llevó tranquilidad al informar que no se detectaron anomalías en las tres centrales nucleares operativas en las inmediaciones.

Japón se reencuentra una vez más con la crudeza de su ubicación geográfica en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Mientras la población de Kumamoto evoca con dolor los antecedentes sísmicos sufridos en 2016, la disciplina organizativa y la rápida movilización estatal vuelven a ser la clave para reducir el impacto de una catástrofe que aún mantiene a rescatistas trabajando minuto a minuto entre las ruinas.








