Venezuela escaló su reclamo al plano internacional y lo llevó a la ONU. En Ginebra, el canciller Yván Gil pidió a Estados Unidos la liberación “inmediata” del expresidente Nicolás Maduro, detenido tras el operativo del 3 de enero.

En la apertura de la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el canciller Yván Gil reclamó a Estados Unidos la liberación de Nicolás Maduro. Delcy Rodríguez advirtió sobre intentos de “descarrilar” la amnistía.

Venezuela escaló su reclamo al plano internacional y lo llevó a la ONU. En Ginebra, el canciller Yván Gil pidió a Estados Unidos la liberación “inmediata” del expresidente Nicolás Maduro, detenido tras el operativo del 3 de enero.
El planteo se realizó en el Consejo de Derechos Humanos, cuya 61ª sesión comenzó este lunes y se extenderá hasta el 31 de marzo, según el calendario oficial de Naciones Unidas.

Durante su intervención, Gil reclamó además el fin de las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela y sostuvo que impactan sobre derechos económicos y sociales, en un discurso orientado a denunciar presión externa y buscar respaldo diplomático.
La demanda por Maduro aparece en un contexto marcado por la ley de amnistía aprobada la semana pasada y por la dinámica de liberaciones y beneficios procesales que el oficialismo atribuye a un cambio de etapa política.

En Caracas, la presidenta encargada Delcy Rodríguez denunció intentos de “descarrilar y perturbar” el proceso de amnistía y convivencia nacional. Lo dijo en un acto con víctimas de violencia política transmitido por la televisión estatal.
Rodríguez sostuvo que hay sectores que “no están dando lectura correcta” de lo que ocurre en el país y planteó que se busca interferir desde el exterior. También llamó a sostener el camino de la paz y pidió revisar deficiencias del sistema de justicia.

El oficialismo venezolano informó que miles de personas se beneficiaron con la amnistía entre excarcelaciones y levantamiento de restricciones, aunque organizaciones de derechos humanos cuestionan cifras y alcance.
Mientras tanto, el reclamo por Maduro sumó un nuevo escenario: el micrófono de la ONU, donde Caracas busca instalar su narrativa y tensionar públicamente la relación con Washington.