Gabriel Boric, presidente saliente de Chile, encabezó el acto de presentación de la candidatura de Michelle Bachelet, ex mandataria del país trasandino, a la Secretaría General de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).

El presidente Boric encabezó el acto. El de la ex mandataria es uno de los nombres que compiten con Rafael Grossi, presentado por el gobierno de Milei.

Gabriel Boric, presidente saliente de Chile, encabezó el acto de presentación de la candidatura de Michelle Bachelet, ex mandataria del país trasandino, a la Secretaría General de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
“Esta candidatura expresa una esperanza compartida: que América Latina y el Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los tremendos desafíos de nuestro tiempo”, expresó Boric acompañado de los embajadores Laura Moreno Rodríguez de México y Paulo Pacheco de Brasil.

Sin dudas una jugada silenciosa, pero contundente de un bloque izquierdista junto a Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México) en contra de la candidatura argentina que posee el manifiesto apoyo del presidente Javier Milei y supuestos acompañamientos desde Estados Unidos.
El presidente chileno hasta el 11 de marzo afirmó que la también ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos “puede y debe ser capaz de responder con mayor eficacia, sentido de urgencia, legitimidad y humanidad a los grandes problemas del mundo global”.
La candidatura de Bachelet se posiciona con fuerza para la elección de este 2026 por su experiencia en un área crítica para la mayoría de las regiones del planeta con las migraciones y desplazamientos masivos. Su currículum incluye el pasado como Directora ejecutiva de ONU Mujeres y Secretaria general adjunta de la ONU.

La chilena posee de momento tres candidatos formales nominados al cargo que dejará el portugués-timorense António Guterres: Rafael Grossi de Argentina, David Choquehuanca de Bolivia e Ivonne Baki de Ecuador con nacionalidad libanesa. El segundo de ellos fue ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, secretario general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos y viene de ocupar la vicepresidencia; mientras que la tercera fue ministra de Comercio Exterior ecuatoriana y presidenta del Parlamento Andino.
El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, ya se ha posicionado como un candidato firme para ocupar el cargo máximo de las Naciones Unidas.
A pesar del aspecto negativo histórico de que el cargo nunca ha sido ocupado por una mujer y que no posee aún acompañamientos formales desde la región, considerando que este es el “turno” de Latinoamérica en la ONU, Grossi no deja de ser un apellido de peso para la coyuntura.

El candidato oficial de Argentina desde el 27 de diciembre pasado ya es un protagonista de peso en la temática más sensible a nivel global y retomada en las últimas semanas: las armas nucleares.
A mediados de 2025 debió interceder tras los bombardeos de Estados Unidos en las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán en Irán, las cuáles derivaron en comentarios suyos de alerta por eventuales riesgos y en una amenaza directa desde el alto mando persa.

Nueva York fue la sede posterior a esta advertencia sobre su cabeza en la que dialogó con representantes diplomáticos iraníes sobre la discusión que ha retomado calor ante exigencias estadounidenses de cese absoluto a las operaciones en el campo nuclear del país asiático.
También es recordado su encuentro cara a cara en Moscú con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, donde conversaron sobre el panorama referido a su campo, la energía atómica. Grossi no brindó una respuesta sobre un posible apoyo de parte del hombre del Kremlin, pero tampoco lo negó.

Si de apoyos se refiere, el presidente argentino Javier Milei ha sido el más efusivo, quizás no tanto hacia la propia persona de Grossi como lo hizo Boric con Bachelet, pero si a sus intenciones dentro de la ONU.
Milei ha defendido a su candidato mediante críticas al organismo internacional: “Tiene una agenda muy concreta. Empezar a cambiar este perfil que ha tomado la ONU, que verdaderamente es un fracaso tras fracaso. La iniciativa de nuevo milenio un fracaso, la agenda 2023 un fracaso y la nueva agenda también va a ser un fracaso”.

“Hay que tratar de empezar a salir de ese formato woke que lo único que trata es de alimentar burocracia, pero no le mejora la calidad de vida a nadie”, comentó en una entrevista durante el mes de enero con CNN.
Milei no aseguró que Grossi posea los avales oficiales de otros países, pero sin confirmó que irá en la misma dirección que Donald Trump de Estados Unidos y Benjamin Netanyahu de Israel, en consonancia con una gran mayoría de posicionamientos en las votaciones de la ONU. “Lo que tiene que hacer la onu es volver a su mandato original. que se vuelvan a reunir los países y resuelvan conflictos. No esto de estar imponiendo agendas”, describió respecto a las intenciones.

La creación del Consejo de Paz con Trump a la cabeza y con intenciones de ocupar el rol de la histórica organización creada post Segunda Guerra Mundial es un grito claro de protesta y oposición a las condiciones actuales. Justamente Argentina es, junto a Paraguay, El Salvador y Marruecos, de los únicos países que firmaron la adhesión desde Occidente.
“Claramente tenemos una visión completamente alineada en el caso de la ONU, tanto con el presidente Trump como con Benjamin Netanyahu” expresó el líder de La Libertad Avanza y agregó sobre el apoyo de la Casa Blanca: “Yo creo que sí”.