La provincia de Tucumán atraviesa una situación de emergencia hídrica tras varios días de lluvias ininterrumpidas que han dejado un saldo de cientos de familias afectadas, rutas cortadas y un cese total de la actividad escolar.

Tras registrarse más de 170 milímetros en pocas horas, localidades como La Madrid y Alberdi sufren anegamientos críticos. El Gobierno provincial extendió la suspensión de clases hasta el viernes.

La provincia de Tucumán atraviesa una situación de emergencia hídrica tras varios días de lluvias ininterrumpidas que han dejado un saldo de cientos de familias afectadas, rutas cortadas y un cese total de la actividad escolar.
El fenómeno, que se intensificó durante el inicio de esta semana, mantiene a gran parte del territorio bajo alerta meteorológica, con un foco de preocupación especial en los departamentos del sur provincial.
La situación más dramática se vive en la localidad de La Madrid, donde el desborde del río Marapa obligó a cientos de vecinos a abandonar sus hogares de manera preventiva.
Según los últimos reportes oficiales, el caudal de agua alcanzó niveles críticos durante la noche del martes, provocando que más de 200 familias tuvieran que pernoctar a la vera de la ruta o en centros de evacuación tras ver cómo el agua ingresaba en sus viviendas.

El gobernador Osvaldo Jaldo, junto a ministros y equipos de Defensa Civil, se trasladó a la zona de Graneros y La Madrid para supervisar los operativos de asistencia.
"Estamos monitoreando el comportamiento de los ríos, que también reciben el aporte de las intensas precipitaciones en Catamarca", señalaron las autoridades, mientras personal del SIPROSA y equipos viales trabajan en la Ruta 157 para garantizar la conectividad y la atención sanitaria.

Ante la persistencia del mal tiempo y el estado de los caminos, el Ministerio de Educación de Tucumán oficializó la suspensión de las clases en todos los niveles, tanto para establecimientos públicos como privados.
La medida, que inicialmente era por 24 horas, se extendió hasta el viernes 13 de marzo inclusive, con el objetivo de resguardar la seguridad de alumnos y docentes y permitir que algunas escuelas funcionen como centros de asistencia.
Por su parte, el servicio de transporte interurbano también sufrió complicaciones severas. La empresa TESA informó que, debido a los anegamientos en las calzadas, sus unidades solo pueden llegar hasta la localidad de Aguilares, dejando incomunicadas temporalmente a varias zonas rurales del extremo sur.

En localidades como Juan Bautista Alberdi, Santa Ana y Villa Belgrano, los pluviómetros marcaron registros de hasta 160 milímetros en un solo evento, lo que colapsó los sistemas de canales y desagües. Las imágenes difundidas por los propios vecinos muestran calles convertidas en ríos y un esfuerzo desesperado por salvar pertenencias.
Aunque se espera que el nivel de los ríos comience a estabilizarse si cesan las lluvias en las altas cuencas, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene la vigilancia por posibles nuevos núcleos de tormentas. La prioridad absoluta de los equipos de emergencia sigue siendo la asistencia alimentaria y sanitaria de los damnificados que permanecen aislados o en refugios temporales.