El Documento Nacional de Identidad es una pieza central de la vida cotidiana de los argentinos: permite acreditar quiénes somos, ejercer derechos y realizar trámites esenciales.

El Registro Nacional de las Personas aprobó una actualización del Documento Nacional de Identidad electrónico, que incorpora cambios en su diseño, datos visibles y medidas de seguridad. La medida apunta a reforzar la protección de la identidad y adecuar el documento argentino a los estándares internacionales de viaje y verificación.

El Documento Nacional de Identidad es una pieza central de la vida cotidiana de los argentinos: permite acreditar quiénes somos, ejercer derechos y realizar trámites esenciales.
En ese marco, el Estado nacional avanza de manera periódica en la actualización de sus características para reforzar la seguridad y adaptarlo a los avances tecnológicos. A partir del 1° de febrero de 2026, entrará en vigencia una nueva versión del DNI electrónico, con modificaciones en su formato y en sus medidas de protección.
La actualización fue dispuesta mediante la Disposición N° 55/2026 de la Dirección Nacional del Registro Nacional de las Personas (Renaper), publicada en el Boletín Oficial. La norma aprueba nuevas características del Documento Nacional de Identidad electrónico y sustituye parcialmente los anexos técnicos que habían sido establecidos en 2023.

Según se detalla en la disposición, el DNI electrónico continuará siendo una tarjeta de policarbonato que incorpora un chip de lectura sin contacto. Este chip permite almacenar datos de manera segura y facilita procesos de verificación digital, tanto en el ámbito público como privado.
Sin embargo, la nueva versión introduce modificaciones en la información que se exhibe en el anverso y reverso del documento, así como en sus elementos de seguridad visibles.
El Renaper explicó que estos cambios responden a la necesidad de adecuar el documento argentino a los nuevos estándares internacionales, en particular a los establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo dependiente de Naciones Unidas que fija las normas que deben cumplir los documentos de viaje en todo el mundo.

Uno de los ejes centrales de la actualización es el cumplimiento de la normativa OACI N° 9303, que define parámetros técnicos para documentos de identidad y viaje, como pasaportes y documentos electrónicos.
Estas normas buscan garantizar que los documentos sean seguros, difíciles de falsificar y compatibles con sistemas de lectura utilizados en distintos países.
En ese sentido, el nuevo DNI electrónico argentino incorpora mejoras que refuerzan su inviolabilidad y reducen el riesgo de adulteración o uso indebido. Desde el organismo destacaron que el objetivo es asegurar el pleno ejercicio del derecho a la identidad, mediante documentos modernos, confiables y alineados con estándares internacionales de seguridad documental.
La disposición también remarca el compromiso del Estado con la innovación tecnológica aplicada a la identificación de las personas, una política que se viene profundizando desde hace más de una década, cuando se inició el proceso de digitalización del sistema de documentación en el país.

La norma distingue distintos niveles de seguridad del DNI electrónico. En esta actualización, se aprueban específicamente las nuevas medidas de seguridad de Nivel 1, que incluyen elementos visibles y verificables a simple vista o mediante controles básicos. Estas medidas sustituyen a las que habían sido aprobadas en 2023.
En paralelo, el Renaper resolvió mantener sin cambios las medidas de seguridad de Nivel 2 y Nivel 3, que corresponden a mecanismos de verificación más complejos y tecnológicos. Estos niveles incluyen sistemas de validación electrónica, controles criptográficos y otros recursos destinados a prevenir fraudes de mayor sofisticación.
De este modo, el documento mantiene una estructura integral de seguridad, que combina elementos visibles, tecnológicos y digitales, pensados para distintos contextos de uso.

La Disposición 55/2026 establece que el nuevo DNI electrónico entrará en vigencia a partir del 1° de febrero de 2026. A partir de esa fecha, los documentos que se emitan respetarán las nuevas características técnicas aprobadas.
Desde el Renaper aclararon que esta actualización no invalida los DNI actualmente vigentes. Como ocurre con cada cambio de diseño o tecnología, los documentos ya emitidos conservan su validez hasta la fecha de vencimiento correspondiente o hasta que sean reemplazados por trámites habituales, como actualizaciones de datos o renovaciones.
Para la ciudadanía, el cambio no implica la necesidad de realizar trámites inmediatos, sino que forma parte de un proceso progresivo de modernización del sistema de identificación. A medida que se soliciten nuevos DNI, estos se emitirán bajo el nuevo formato electrónico.

La Ley N° 17.671 establece que el Documento Nacional de Identidad es de uso obligatorio para acreditar la identidad de las personas en todas las circunstancias en que sea necesario, sin que pueda ser reemplazado por otro documento, cualquiera sea su naturaleza u origen. Por ese motivo, su actualización técnica tiene un impacto directo en la vida diaria de millones de argentinos.
Desde el Renaper subrayaron que la modernización del DNI no solo mejora la seguridad, sino que también facilita su integración con sistemas digitales, trámites en línea y servicios que requieren validación de identidad confiable.
Con esta medida, el Estado busca fortalecer la confianza en el documento, prevenir delitos vinculados a la suplantación de identidad y acompañar los cambios tecnológicos que atraviesan tanto la administración pública como el sector privado.