El desborde del río Bermejo provocó inundaciones y dejó aisladas a varias comunidades del norte de la provincia de Salta, principalmente en el departamento Rivadavia.

Las intensas lluvias en la cuenca alta provocaron la crecida del río Bermejo y el anegamiento de caminos en el departamento Rivadavia. Equipos provinciales trabajan para asistir a pobladores de parajes rurales que quedaron incomunicados.

El desborde del río Bermejo provocó inundaciones y dejó aisladas a varias comunidades del norte de la provincia de Salta, principalmente en el departamento Rivadavia.
Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días elevaron el caudal del río, que terminó superando su nivel habitual y anegando caminos rurales y sectores poblados.
La situación generó complicaciones para decenas de familias que viven en parajes cercanos al cauce del río, donde el agua avanzó sobre viviendas precarias y áreas productivas.
Ante este escenario, las autoridades provinciales activaron un protocolo de emergencia y desplegaron operativos para asistir a los habitantes afectados y evaluar posibles evacuaciones preventivas.

Las zonas más afectadas se ubican en Rivadavia Banda Norte y Rivadavia Banda Sur, donde la crecida del Bermejo provocó el aislamiento de distintos parajes rurales. Los caminos de tierra que conectan estas localidades quedaron completamente anegados, lo que dificulta el ingreso de vehículos y complica el traslado de los habitantes.
Entre los parajes impactados se encuentran El Breal, Zapallar y Curupaití, además de otras pequeñas comunidades dispersas en el territorio.
En muchos casos, los pobladores dependen de estos caminos para acceder a servicios básicos, centros de salud o provisión de alimentos, por lo que el corte de las rutas representa un problema significativo para la vida cotidiana.

Las imágenes registradas en la zona muestran calles convertidas en verdaderos cursos de agua y viviendas rodeadas por el avance del río. En algunos sectores el nivel alcanzó edificios públicos y espacios comunitarios, como escuelas y dependencias municipales.
Además del impacto sobre las viviendas, los pobladores reportaron pérdidas materiales y dificultades para resguardar animales o herramientas de trabajo. La situación es especialmente compleja en las comunidades rurales más alejadas, donde las viviendas suelen estar construidas con materiales precarios y son más vulnerables al ingreso del agua.
Las autoridades indicaron que todavía resulta difícil determinar con precisión la magnitud total de los daños, ya que en varias zonas el acceso sigue restringido por las inundaciones.
En algunos casos, los equipos de asistencia deben utilizar embarcaciones o vehículos especiales para llegar a las comunidades.

Frente a este escenario, el gobierno provincial activó un protocolo de emergencia y coordinó tareas con municipios, fuerzas de seguridad y equipos de defensa civil para asistir a los pobladores afectados.
Las tareas incluyen el traslado de alimentos, agua potable y elementos de primera necesidad hacia las zonas más comprometidas.
Los operativos se realizan por distintas vías, ya que en algunos lugares solo es posible acceder por agua o mediante transporte aéreo. También se dispusieron botes y camionetas especiales para recorrer caminos inundados y acercar ayuda a las familias que quedaron aisladas.
Al mismo tiempo, las autoridades mantienen un monitoreo permanente del nivel del río. En días previos, el Bermejo registró alturas cercanas a los cinco metros en algunos puntos de medición, lo que generó alerta en varias localidades de la región.
El comportamiento del río está estrechamente vinculado a las lluvias que se registran en la cuenca alta, que se extiende hacia Bolivia.

Cuando las precipitaciones son intensas en esa zona, el caudal aumenta rápidamente aguas abajo y puede provocar crecidas repentinas en las localidades ribereñas del norte argentino.
Las autoridades advirtieron que el escenario podría mantenerse inestable en los próximos días, ya que los pronósticos indican la continuidad de lluvias en sectores de la cuenca. Por ese motivo, se reforzaron los sistemas de alerta y el seguimiento del comportamiento del río para anticipar nuevas crecidas.
Mientras tanto, los equipos provinciales continúan trabajando en la asistencia a las comunidades afectadas y en la evaluación de los daños provocados por la inundación.
En muchos casos, el objetivo inmediato es garantizar el acceso a alimentos, atención sanitaria y lugares seguros para las familias que residen en áreas más expuestas a la crecida del río.