La tarde en Río Tercero se transformó en un escenario de caos y desolación en cuestión de minutos. Lo que comenzó como un alerta meteorológico por tormentas fuertes derivó en un temporal de características destructivas que golpeó con saña el casco urbano y las zonas periféricas.
Temporal en Río Tercero: postales de un desastre tras el paso de granizo y fuertes ráfagas de viento
Una tormenta de intensidad inusitada azotó a la localidad cordobesa, dejando a su paso árboles caídos, voladuras de techos y calles anegadas. El fenómeno, que combinó ráfagas huracanadas con granizo de gran tamaño, mantiene a la ciudad en estado de alerta mientras los equipos de emergencia evalúan los daños materiales.

El combo de viento, lluvia torrencial y caída de piedra no solo afectó la infraestructura pública, sino que impactó directamente en la vida cotidiana de los vecinos, quienes capturaron con sus dispositivos imágenes que remiten a una verdadera zona de desastre.

El impacto de las ráfagas y el granizo
El viento fue, quizás, el factor más determinante. Con ráfagas que superaron las previsiones iniciales, la fuerza del aire arrancó de cuajo árboles de gran porte, muchos de los cuales terminaron sobre vehículos estacionados o bloqueando arterias principales. La visibilidad se redujo a cero durante el núcleo de la tormenta, dificultando cualquier intento de asistencia inmediata.
El granizo, por su parte, tuvo un protagonismo central. Piedras de tamaño considerable —comparadas por los habitantes con pelotas de tenis en algunos sectores— golpearon techos de chapa y cristales, provocando daños estructurales en viviendas y comercios.
Servicios interrumpidos y respuesta de emergencia
Como consecuencia directa de la caída de ramas y postes, gran parte de la ciudad sufrió cortes en el suministro eléctrico y en los servicios de comunicación. Las cuadrillas de la cooperativa eléctrica local, junto a Bomberos Voluntarios y personal de Defensa Civil, comenzaron a trabajar de manera ininterrumpida una vez que las condiciones climáticas lo permitieron, priorizando el despeje de las vías de circulación y la asistencia a las familias cuyas viviendas sufrieron voladuras de techos.

A pesar de la magnitud de los daños materiales, que se cuentan por millones de pesos, hasta el momento no se han reportado víctimas fatales, aunque sí personas con heridas leves producto de la rotura de vidrios o golpes por objetos desplazados por el viento.

Contexto regional y alerta vigente
Este suceso en Río Tercero no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un frente de inestabilidad que afecta a gran parte del centro del país. En nuestra región, la mirada está puesta en la evolución de estos sistemas, dada la recurrencia de fenómenos extremos que, potenciados por las condiciones climáticas actuales, exigen una infraestructura cada vez más resiliente.
La recuperación de la ciudad cordobesa llevará tiempo. Mientras los vecinos inician las tareas de limpieza y reparación, el pronóstico sigue siendo seguido de cerca por las autoridades, en una jornada donde la naturaleza volvió a demostrar su capacidad de modificar el paisaje urbano en apenas un instante.









