Queridos Amigos, cada año comenzamos el Tiempo de Cuaresma con el rito de la imposición de las cenizas. Se trata de un gesto simbólico y profundo. Las cenizas que se bendicen hacen referencia a la fragilidad de la existencia humana. ¿Porque, qué somos? Nada. "Polvo al nacer y polvo al morir".
Hace algunos años, el papa Francisco en su mensaje cuaresmal titulado "A través del desierto, Dios nos conduce a la libertad", nos decía: "El éxodo de la esclavitud a la libertad no es un camino abstracto".
Para que nuestra Cuaresma sea también concreta, el primer paso es querer ver la realidad. Cuando en la zarza ardiente el Señor atrajo a Moisés y le habló, se reveló inmediatamente como un Dios que ve y sobre todo que escucha:
"Yo he visto la opresión de mi pueblo que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo" (Ex 3,7-8).
Como podemos ver, el Dios del Éxodo y el Dios de Jesús, no es un Dios ajeno, lejano, es un Dios sensible, humano, comprometido con la vida del pueblo. Por eso,... ¿se puede ser cristiano, se puede vivir la vida humana sin mirar la realidad como pretenden algunos hacerlo, sin sentirnos interpelados por ella y sin asumir nuestra responsabilidad? Hoy también llega a los cielos el grito de muchos hermanos y hermanas nuestras empobrecidos.
Qué paradoja que en nuestra Patria argentina, tan bendecida por Dios, la tercera parte de nuestros hermanos son pobres, un 10% son indigentes y 7 de cada 10 niños no comen todos los días. Lo que parecía imposible, pues cantamos "No es posible morirse de hambre en la Patria bendita del pan", lo hemos logrado.
Primero, nuestros dirigentes en forma directa y nosotros con nuestro silencio, o con la falta de compromiso y protagonismo, lo hemos aprobado también. Hay momentos donde no se puede callar o permanecer indiferentes. El Evangelio de hoy nos presenta tres tentaciones de Jesús. Es importante detenernos y reflexionar, porque lo que le pasó a Jesús, también nos pasa hoy a nosotros.
En el texto de este primer domingo de Cuaresma leemos:
"En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: Si tú eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan. Pero él le contestó: Está escrito: no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Mis queridos amigos. Luchar por el "pan de cada día", que es el símbolo de la comida, vivienda, salud, educación, seguridad, trabajo, etc., es fundamental, es obligatorio, pues si falta el pan, la vida humana está amenazada. Y, de hecho, lamentablemente miles de personas se mueren de hambre. Si esta realidad no nos cuestiona, no nos avergüenza, ¿qué lo hará?
Cuando Dios crea al hombre no le regala nada, no le ofrece ningún plan social o subsidio de por vida. Le dice: "Con el sudor de tu frente ganarás el pan". El hombre debe ganarse el pan con el trabajo de sus manos.
El tiempo de cuaresma que recientemente iniciamos es mucho más que el cumplimiento de algunas prácticas cuaresmales como: oración, ayuno, penitencia; nos invita al cambio de vida, a transformar las "realidades pecaminosas" de nuestra sociedad.
Más allá de las duras circunstancias actuales, económicas, políticas y sociales, necesitamos mantener vivas las preguntas existenciales: ¿Para qué vivimos? ¿Cuáles son nuestros propósitos? ¿Qué huellas dejamos o queremos dejar?
Víctor Frankl, en su libro "El hombre en busca de sentido", nos ilumina diciendo: "La vida tiene sentido cuando una persona puede cumplir con dos cometidos: vivir para algo y vivir para alguien". Y él mismo aclara diciendo: "Ese algo nunca es material. El deseo de vivir para el dinero, cargo, fama, nunca se llena. Ese algo es un propósito".
Y vivir para alguien significa mirar más allá del propio ombligo, mirar más allá de las cosas personales, significa servir y jugarse por los demás.
Tomémonos entonces unos minutos para responder de modo personal: ¿Qué significa para mí vivir para algo y vivir para alguien?