¿Cómo están queridos amigos? Cuando faltan solo unos días para iniciar el Tiempo de Cuaresma, los textos bíblicos nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia vida y nuestra misión en el mundo.

La humanidad enfrenta decisiones cruciales en medio de crisis globales. La elección de valores define el rumbo personal y colectivo hacia la humanización o la deshumanización.

¿Cómo están queridos amigos? Cuando faltan solo unos días para iniciar el Tiempo de Cuaresma, los textos bíblicos nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia vida y nuestra misión en el mundo.
En los actuales escenarios de la humanidad hay cosas que nos preocupan e interpelan mucho como: la guerra en Ucrania, el conflicto en Venezuela, el hambre, la pobreza. Usted... ¿puede permanecer indiferente ante tanta tragedia humana?
El gran filósofo español José Ortega y Gasset en forma magistral nos recuerda diciendo: "Yo soy yo y mis circunstancias". Y estas circunstancias son cada vez más desafiantes. Observo, analizo y veo que las cosas no mejoran. Avanzan la ciencia y la técnica, se proponen distintas ideologías, y sin embargo me da la impresión que estamos cada vez peor.
Y lo más preocupante es que no sabemos qué hacer. Entonces como creyente, pregunto: ¿puede el hombre solo, con su pequeño intelecto dar una respuesta a los problemas tan complejos? ¿Puede hacerlo solo sin la ayuda de Dios, como pretende hacerlo?
Tengo mis dudas y las evidencias de cada día me lo confirman. Hay muchas cosas que debemos cambiar, pero antes de hacerlo, primero, ¿no deberíamos sentarnos a los pies del Maestro de Nazaret para discernir bien qué es lo que debemos hacer y cómo deberíamos hacerlo?
En el libro del Eclesiastés que leemos hoy, Dios sale a nuestro encuentro con una propuesta clara y radical: "Pongo delante de ti: vida y muerte, felicidad y tristeza. Elige".
Y el hombre elige. Estamos eligiendo a nivel personal, comunitario y social. Día a día estamos construyendo nuestra "vida", haciendo un proceso de humanización, optando por los valores más nobles, o un proceso de deshumanización, optando por otros valores.
Lo que "somos" y lo que "hacemos" hoy es el resultado de nuestras propias decisiones. El horizonte político, económico y social actual de nuestra Patria nos es pura casualidad. En el mundo no hay casualidades, sino causalidades.
Las malas decisiones tomadas en el pasado y en el tiempo presente, tienen sus tremendas consecuencias. ¿Si estamos mal, no será por que elegimos valores equivocados?
Cuánta verdad tiene el filósofo griego Sócrates, preocupado por la educación de los jóvenes y el relativismo en las polis griega, al decir: "Si la sociedad actúa mal es porque está mal educada, porque no tiene idea de la existencia real de valores, de principios, de normas". Hoy me pregunto yo también: ¿qué valores y qué ejemplos ofrecemos a nuestros niños, adolescentes y jóvenes?
Y si vamos al Evangelio de hoy, San Mateo nos recuerda la tremenda importancia del "Decálogo". Se nos dice: "No matarás, no cometerás adulterio, no jurarás falsamente, no robarás, etc (…)". Estos mandamientos están puestos para guiar y orientar nuestra vida si queremos que nos vaya bien.
¿Pero están verdaderamente en el centro de nuestras vidas? Desviarse de los mandamientos, optando por el robo, la delincuencia y la corrupción puede llevar y de hecho lleva a la tragedia personal, colectiva y nacional, como los argentinos bien lo sabemos.
Cómo no recordar en este momento al escritor José Hernández que en su obra "Martín Fierro", nos decía: "Ave de pico encorvado le tiene al robo afición; pero el hombre de razón no roba jamás, pues no es vergüenza ser pobre, es vergüenza ser ladrón".
A los que ocupan cargos importantes, a los jueces, a los ministros, ¿no les debería dar vergüenza malversar los fondos públicos, ser deshonestos en el desempeño de sus cargos, robar y empobrecer al pueblo? Reitero: no es vergüenza ser pobre, es vergüenza ser ladrón.
Para ir finalizando pregunto: ¿Cómo vivir para que nos vaya bien? A continuación, comparto mi experiencia personal. En estos días visité el cementerio de la Congregación del Verbo Divino. Ahí descansan pacientemente muchos sacerdotes y religiosos que en su tiempo eran grandes maestros, personas entregadas a la causa del "Reino de Dios". Estando ahí, me di cuenta de tres cosas:
1) Nuestra vida es frágil, somos simples peregrinos. Nada trajimos a este mundo y no nos llevamos nada. Absolutamente nada.
2) La historia no comienza con nosotros. La sociedad actual argentina no comienza con el gobierno actual, ni con el anterior. Y menos mal. Y esto es buenísimo.
3) Nos toca a nosotros escribir hoy una historia actual de nuestra Patria, proyectándonos al futuro.
Por eso, mis queridos amigos, pensemos por unos minutos en lo que es nuestra vida. Dios confía en nosotros, cada día nos desafía diciendo: "Hermano, pongo delante de ti: vida y muerte, felicidad y tristeza. Elige". Lo que usted va a elegir y vivir en esta semana que comienza será la mejor evidencia de los valores que orientan su vida.
Que Dios nos bendiga.