Llegan cartas y mensajes
Nuestros lectores se hacen eco de la noticia deportiva y social de la semana: el retiro oficial de Lionel Messi de la selección nacional. Además, los vecinos recurren a nuestro medio para dejar sus pedidos y reclamos.

MATÍAS ANÍBAL ROSSI
A la famosa frase de Ángel Labruna, el mítico jugador de River Plate, "la única verdad está sobre el verde césped", la cumplió y mejoró durante veinte años dentro y fuera de los campos de juego el mejor de la historia: Lionel Messi.
Ganó con justicia un palmarés de premios que nadie podrá igualar jamás, pero lo más importante, siendo quien es, de Rosario al mundo, sabiendo de su enorme influencia sobre sus compañeros en cada equipo que jugó, siempre privilegió el nosotros sobre el yo.
Su fútbol genial fue también su manera de entender la vida y aplicar valores humanos para mejorar: perseverancia, humildad y responsabilidad. Parco para expresarse, nos dejó entrar en su alma con las lágrimas y festejos que mejor que mil palabras expresaron su amor eterno por la camiseta celeste y blanca y ese diez en la espalda.
Al verlo tantos años siempre tuve la sensación de que seguía siendo ese chico del viejo video, que le decía a un periodista que su mayor deseo era jugar en la selección argentina. Su forma de ser lo convirtió naturalmente en el líder y guía de los más jóvenes, y le generó el respeto de los que fueron sus adversarios.
Así corporizó la esencia de la canción de Eladia Blázquez (que seguramente te sonríe desde alguna estrella), "Honrar la vida", un himno a la existencia consciente: "Merecer la vida es erguirse vertical/ más allá del mal, de las caídas (…)".
Leo Messi, tú lo hiciste. Por cada saludo a tu abuela mirando el cielo cada vez que hacías un gol. Por colocar por encima de todo a la hermosa familia que formaste con Antonella, a tus padres y hermanos. Porque viviste con dignidad, compromiso y siempre fuiste fiel a ti mismo.
Sabés que en nuestro país el corazón es la pequeña cajita donde guardamos para el fútbol los sentimientos más profundos y tú los convertiste en el orgullo inmenso de hacernos sentir que sos uno de los nuestros. Gracias Leo.
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A Messi, gratitud y aliento
ALEJANDRO DE MURO
Sobre la base de nuestro fanatismo, tratándose de Messi, nos cuesta entender -y mucho menos aceptar- la decisión del inefable "10" de abandonar la Selección. Es muy alta nuestra admiración y demasiada nuestra dependencia del ídolo como para asimilar su confesión: "Ya no tengo más para dar".
Sin embargo, a poco de que la espuma de nuestra sorpresa decante, nos acercaremos a su mundo y aprenderemos a empatizar con él. Mientras jugaba instancias decisivas en el Mundial, su padre agonizaba. Su compromiso con la divisa albiceleste le puso compás de espera al dolor. Admirable. Deuda permanente.
Hoy, otros son sus tiempos y otros sus objetivos de vida. Menos vinculados con redes que no se sacudirán -por lo menos en lo que atañe a grandes cotejos internacionales- y con marcadores que, ante sus gambetas prodigiosas, ya no quedarán desairados junto a los arcos. Messi acaba de reconocer que le faltan incentivos para continuar.
En ese marco de sinceridad extrema resulta imperioso que le pongamos fin a nuestros deseos de verlo -sine die- sobre una cancha y que lo alentemos a jugar el nuevo partido que se ha propuesto.
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Los gobiernos pasan, los baches quedan
MARTA SNAIDERO
No lo hago todos los días, pero la verdad es que circulo seguido por calle 13 de Diciembre de Santo Tomé, intentando esquivar los semáforos no coordinados de Av. Luján.
Y casi a la fuerza, obligada por las circunstancias, puedo constatar que el tramo que va desde el Hospital Samco Dr. Ricardo Nanzer hasta Av. Riccheri (aprovecho para señalar la poca duración de la luz verde en el semáforo situado de oeste a este), se ha convertido realmente en un circuito para carreras de regularidad de obstáculos.
Lo que debería ser una opción para liberar el incesante transitar de vehículos por Av. Luján, desde la citada Riccheri hasta Av. 7 de Marzo (o viceversa), año tras año presenta, al igual que otras arterias santotomesinas, depresiones de los más variados diámetros y profundidades. Para esquivarlas, se corre un alto riesgo de toparse con otros vehículos que intentan la misma maniobra evasiva.
Si pudiéramos ver desde un dron, las imágenes del artefacto nos mostrarían "eses" realizadas imprevistamente a baja velocidad o movimientos de abajo hacia arriba con segundos de duración.
Corresponden a rodados de cualquier porte cuyos conductores intentan que no se rompa algún amortiguador, o logran a duras penas no quedar varados, o bien que se esfuerzan por no bañar al que circula sobre dos ruedas.
Pasan las distintas gestiones, pasan los funcionarios de turno y no hay caso, el problema de los baches santotomesinos sigue, como en una película en continuado. Y entonces yo me vuelvo a preguntar: ¿con qué rellenan los cráteres que se forman en algunas calles de Santo Tomé?
Sé que esas tres avenidas que nombro (Riccheri, Luján y 7 de Marzo) comprenden el tramo urbano de la Ruta Nacional Nº 11, pero el resto de las arterias de la ciudad no.
Alguien me desasnó acotando que los arreglos en el asfalto flexible no duran nada porque lo hacen en frío, con base de aceite quemado, que si lo hicieran a conciencia y profesionalidad, en caliente, el "costado negligente" de cierta política -vamos a ponerlo así para no herir susceptibilidades-, se terminaría.
Mientras los contribuyentes en los diversos órdenes ayudan a sostener este país, deben muchas veces resignar sus reclamos, a sabíendas que los gobernantes pasan, pero los baches quedan.















