Es insólito que el señor Luis Caputo haya publicado desde su cuenta que no entendía por qué las empresas no estaban festejando la media sanción de la reforma laboral. Y mucho más insólito que, fiel a su natural imprudencia, el presidente Javier Milei lo haya avalado.
¿Será que como acostumbran se hacen los inocentes? Por las dudas se los explico. Soy solo un profesional contador pero me basta el sentido común para sacar conclusiones claras.
Como bien ha dicho el doctor Mario Ackerman, profesor emérito de la UBA en derecho laboral -escritor, consultor de universidades americanas y europeas-, esta reforma provocará un aumento exponencial de los litigios porque cambia los derechos adquiridos de los trabajadores actuales. Algo esencial para cualquier jurista, para los jueces y de llegar el caso la Suprema Corte de Justicia.
También señala Ackerman, y comparto, al tratarse de un tema tan importante, debería haberse iniciado un debate jurídico previo a la discusión política e incluso las modificaciones que se introdujeron "a mano alzada" según sus palabras, crean vacíos de interpretación. Conclusión: record de juicios en el horizonte. Así que, señores Caputo y Milei despierten por favor. No improvisen.
Todos coincidimos que es necesario mejorar la Ley de Contrato de Trabajo pero para impulsar el empleo, los beneficios a los empleadores y empleados, pero no así. Ya bastante tenemos con una economía que después de veintisiete meses está adormecida y no arranca y una inflación que en los dos meses de este año va a superar en más del 50% la prevista en el presupuesto 2026 (10,1%).
Las empresas y los trabajadores están muy preocupados con esta reforma. Todos deberíamos estarlo.