El título que puse tendría que ser la línea final del artículo, la conclusión a la que llego. Lo que sucede en nuestro país, en nuestra provincia, en nuestros barrios, en nuestras familias, es eso. Nos vamos barranca abajo, todo se derrumba desde lo máximo hasta lo mínimo. Y los que caen son las mayorías de la población de este país.
No podemos llamarnos a engaños. Nos mienten constantemente pero ya no les creemos. Hay mucha gente caída que no puede levantarse, les pagan mal o una miseria, no hay remedios gratis o muy pocos, los precios son para los que tienen dinero en los bolsillos y el hambre ataca a todos, principalmente a los niños de los barrios y de clase media.
Los que peinamos canas podemos afirmar con la mayor certeza que nunca se estuvo en un nivel tan bajo, tan de miseria. Esto podría formar pate de un panfleto político, pero no, es la triste realidad. Lo que me golpea la cara a diario es la mentira, sí, la mentira de los políticos gobernantes, los que manejan las palancas de los acontecimientos.
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Notas a "Monsieur Jaquín", obra señera de José PedroniY lo peor es que nadie o pocos salen a desmentirlos con excepciones destacables de algunos periodistas o políticos adversarios. Que creo, incluso, lo hacen con miedo. Y la misma mentira se repite tanto que cobra semejanzas de verdad. Parece que estamos caminando en un pantano y es de noche y nos entra la desesperación.
Otra cuestión que duele mucho es la violencia. La violencia que es rechazada en toda relación humana, es aprobada y aplaudida si cae sobre los que protestan por el incumplimiento de sus derechos.
En este país no hay libertad de expresión, o se está con los que detentan el poder o se exponen a recibir garrotes y gas pimienta porque no son obedientes a las infamias.Todos afectos a las dictaduras, es la razón de los sin razón, delirantes y endemoniados.
Otra cuestión que preocupa son los pequeños aliados que sin tener una visión de conjunto ni experiencias históricas, creen o dicen creer que esto es pasajero y necesario, que es una consecuencia de políticas pasadas, que ya salimos, que sepamos esperar. Es casi una gilada. Mientras tanto, sigue el lodazal y la oscuridad.
No nos reconocemos. Nos falta claridad en lo que decimos. No tenemos idea cual es el norte y cual es el sur. El zigzagueo nos confunde. Hay ruidos que nos preocupan. Hay ruido de agua que cae,... seguramente vamos hacia una catarata.