Hay momentos en la vida que nos preguntamos… ¿qué somos? ¿Solo seres, o seres humanos? Y estas elucubraciones que aquí presento representan precisamente de esos momentos. Para tratar de ordenar el pensamiento vamos a dividir la pregunta en cuatro situaciones. Primera situación: ser. Segunda situación: pensar. Tercera situación: sentir, amar. Cuarta situación (la resultante): actuar, vivir.
Estas llamadas situaciones no se dan por separado sino casi siempre juntas o relacionadas, pero las separo para aclarar el pensamiento. El distinguir es importante para pensar uno y para enseñar a otros. Esta es una pretendida síntesis de cómo tenemos que posicionarnos frente a la vida. Por eso en primera instancia tenemos que saber qué somos. Para investigarlo debemos partir del ser.
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¿De qué sirve la experiencia?El ser para Aristóteles es lo fundamental y lo necesario de lo que se es, de lo que existe. Permítanme una digresión: mi maestro de cuarto grado, en 1950, Años Sanmartiniano, nos hacía escribir todos los días en el cuaderno esta máxima de don José de San Martín: "Serás lo que debas ser o si no, no serás nada". Por algo lo hacía: supongo que para que lo pensemos y lo asumamos en libertad.
Retomo el tema. Descubrimos el ser Homo y Mulier sapiens, seres inteligentes y con conciencia de saber que existimos. Esto nos diferencia de los animales que no la poseen en un grado semejante al nuestro. El segundo momento es el de pensar; el pensamiento, la inteligencia, hacen a nuestra esencia como personas.
"Pienso, luego existo" (cogito ergo sum), decía René Descartes: porque pienso sé que existo. La piedra no piensa, no tiene conciencia de su existencia. En este momento podemos analizar lo que heredamos y lo que nos rodea, las circunstancias.
El tercer momento es el afectivo: el querer. Este momento es el que nos relaciona con los otros seres y las cosas. El amor es básicamente el elemento unitivo. Los otros sentimientos orbitan en torno a este. El cuarto momento es la vivencia. Es muy importante porque se refiere a nuestra conducta, nuestra forma de actuar, a nuestra forma de vivir. Gira en torno a la ética o moral.
A la persona se la juzga por lo que dice pero sobre todo por lo que hace. El juicio… ¿es algo necesario? ¿Podemos prescindir de él? Pienso que no, porque "pensar" significa hacer juicios constantemente. Cuando el Evangelio dice: "No juzgues y no serás juzgado, no condenes y no serás condenado". No niega la posibilidad de "hacer juicios", sino "determinados juicios".
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El descanso necesarioY el juicio que no debe hacerse está relacionado con la condena en la cual se incurre a veces sin certezas (pre-juicio). Eso es lo inadecuado, el condenar todo lo que no comparto o considero inválido. Y esto pienso que está dicho porque vivimos juzgando y condenando.
Muchas veces entran a jugar los celos, la competencia, la envidia y el egoísmo. Es que todos somos seres imperfectos y por eso necesitamos una continua toma de conciencia que evalúe nuestro accionar y corrija nuestras conductas.
Esto que expongo es bueno pero es difícil de lograr porque normalmente nos consideramos candidatos para los podios y vencedores que merecen llevar la antorcha. No se lo digo a usted que está leyendo y le puede resultar molesto, me lo digo a mí mismo cada día que me acuerdo, porque dice el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Hasta la próxima.