Voy a comentar algo sobre una entidad social de la salud, la educación, farmacias, clínicas médicas, Departamento de Obras, correo, Casa para Adultos, Panteón, Central Telefónica, asociados en todo el país (aproximadamente 200 mil) y actividades en otros sectores. Promedio de personal, 1.700 asalariados.
Todo comenzó en el año 1994 y ahora llegan al final de 2025, tras treinta y un años de labor. Haciendo un rápido análisis, se puede decir que durante veintiséis años pudieron crecer, comprar propiedades, construir edificios y dar trabajo, pero hoy nada se puede proyectar.
Por eso pregunto: ¿qué nos pasó? Es decir... ¿qué pasó en nuestra patria en los últimos treinta años? Aunque en realidad podría preguntar qué nos pasó desde 1945 hasta hoy. Son ochenta años.
Hemos tenido todas las crisis que podamos imaginar: inflación galopante; el famoso uno a uno; la eliminación de trece ceros a nuestra moneda (el tan querido y vapuleado peso); corralitos; Indec falso; creación de impuestos "provisorios por un año" que terminaron quedándose toda la vida; subsidios del tenor y por el motivo que busquemos, además de corrupción casi endémica,... ¿qué más nos falta?
Hemos requeridos cuantos préstamos en dólares se nos cruzó. Préstamos que al día de la fecha nos obligan a recaudar para pagar los intereses que generan y nos dejan sin posibilidades o esperanza de pagar sobre el capital.
Llegamos al último gobierno 2019-2023 y a esta organización de la que hablo la desfinanció una verdadera "política de politiquerías", que podríamos llamar "busca votos".
De hecho, del que llamo "Estado Nacional Unitario" nadie habla, pero los cierto es que estos dos años del nuevo gobierno de la nación reflejan incertidumbre, porque hay varios planes, pero el necesario "Plan de Austeridad y Eliminación de Impuestos" brilla por su ausencia.
La organización de la que hago menció, durante veintiséis años -dentro del periodo que va de 1994 a 2025- pudo comprar viviendas, construir edificios y todo lo antes detallado, pero desde hace cinco años nada se ha podido hacer. Al contrario, tuvo que vender propiedades.
Un ejemplo: en 2018 una persona en forma individual pudo adquirir su propiedad en $1.600.000, pero hoy no se puede comprar a menos de $40.000.000. ¿Qué nos pasó? ¿En qué nos equivocamos?
La pregunta, haciendo honor a la verdad, no debiera ser: "¿En qué nos equivocamos?" No. Tendría que ser: "¿Quienes nos gobernaron, en qué se equivocaron?" ¿Por qué no le explican al pueblo en qué se euivocaron en vez de echarle siempre la culpa al otro? ¿No hay responsables de lo que nos pasó?
Vemos a tantos ciudadanos sin trabajo, a comerciantes y a empresarios fundidos -que están en la misma situación que la Entidad que pongo de ejemplo-, pero a los políticos no. ¿Esos señores que nos han gobernado en estos treinta y un años, por no decir los últimos ochenta años, no deberían rendir cuentas? en qué se gastó el dinero de los ciudadnos de nuestro país.
Mientras los ciudadanos pagamos impuestos y nos fuimos descapitalizando, la gran mayioría de los gobernantes, muy tranquilos, mejoraron su bienestar personal, asegurándose el futuro. Nada que ver con lo que le ocurrió a los ciudadanos.
En forma paralela, al lado de esta increíble falta de rendición de cuentas, sobresale el infartante nivel de desvío del dinero público; desvío a manos de políticos y no justamente porque hayan hecho inversiones productivas.
Dentro de la democracia tenemos tres estamentos: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Sabemos a grandes rasgos cuáles son las responsabilidades de cada uno de ellos. Pero normalmente los ciudadanos ponemos el foco en lo que hace el Ejecutivo y raras veces -o en ocasiones muy especiales- nos preguntamos por los controles que deben hacerse desde los otros ámbitos.
En estos ochenta años trasncurridos, o en estos treinta últimos años... ¿cuál fue el rigor del pedido de explicaciones y las denuncias del Legislativo? ¿Cuál fue el nivel de respuesta y respaldo del Judicial al reclamo de la gente?
Mi sospecha es que nunca levantaron la voz en representación del pueblo. Y por eso digo que estamos como Chapulín Colorado: "¿Y ahora... quién podrá defendernos?". Hemos bancado semejantes tropelías en contra de nuestra producción, de nuestro trabajo y nuestro futuro.
¿Por qué nos pasó esto y no reaccionamos? Si fuéramos pragmáticos, y en realidad existieran, tendríamos que "contratar" CEOs para que gobiernen; especialistas en "Administración Estatal" y probar unos veinte años con ellos. Previa aclaración: ¡Políticos abstenerse!
Por todo lo que cuento, repito una y mil veces... ¿Patria, qué nos pasó? ¿Patria, qué podemos hacer? ¿Podemos hacer algo para que esta patria "unitaria", no se vuelva "absolutista"?
El pueblo manso siempre es el que se tiene que doblegar, pero es hora que quienes asumieron la responsabilidad de gobernar le muestren fidelidad, actuando dentro de lo que indican la ética y la moral. No vaya a ser, que algún día ese pueblo manso, se canse.
El dólar, flagelo argentino
Después de ser un adulto mayor y un opinador, llegó a mis manos una estadística del "Costo del Dólar" y entonces no me queda otra cosa que concluir: el tema dólar es una verdadera estafa. En 2001 el valor de esta moneda era de $ 1. A fines de 2025, $ 1.475.
Estamos hablando de un crecimiento del 1.500% y eso me genera las siguiente preguntas: ¿Nosotros, el pueblo, dónde quedamos? ¿Dónde está nuestro crecimiento?
Oportunamente supe opinar y manifesté que el valor del dólar lo determinaban el presidente de la Nación, su ministro de Economía y el titular del BCRA. Y a partir de esa definición, preguntaba si lo fijaban de acuerdo a su real entender y saber, o tenían una fórmula.
Me quedé con una visión en particular: que lo hacían de acuerdo a su opinión y sus intereses. Para no hacerlo más extenso: los Fernández que gobernaron desde 2019 a 2023, de $63 lo llevaron a $800, mientras que el actual gobierno, de 2023 a 2025 lo llevó de $800 a $1.475.
Cuando veo el resultado de estos últimos tres años, donde la Argentina dejó de crecer y tanto los independientes como los asalariados lo notamos en el día a día, surje una lógica pregunta:
¿A quién benefició el aumento del dólar? ¿El actual gobierno lo podrá explicar? ¿Para qué aumentaron el valor del dólar si no sirvió para la producción y solamente sirvió para la especulación? ¿Quién paga esta "joda"? ¡Nosotros! ¡El pueblo!
Ahora bien... ¿por qué tendría que improtarnos a los "ciudadanos de a pie" el valor del dólar? Es hora de reclamar otras cosas: una política de austeridad y de eliminación de impuestos; el seguimiento constante y el control exhaustivo de lo que hacen los que gobiernan.
Que se termine el manejo inescrupuloso de semejante cantidad de dinero del erario público sin vergüenza y sin sanciones. Mientras los ciudadanos comunes estamos desilusionados y endeudados, esos grupos gritan: ¡Viva la pepa!
Mi propuesta para los que nos gobiernan es que liberen el dólar y que nosotros nos "jodamos" si así lo queremos, pero que el Estado "no nos cuide más" con sus políticas. O que algún erudito que nos informe cómo es la fórmula que se aplica para determinar el valor del dólar.
Lo que están haciendo hoy no sirve para la producción, solamente sirve para la especulación. Tengo la sensación de que nos están engañando. Por eso, si sirve -auqnue a esta altura no creo- voy a utilizar una máxima de Domingo Faustino Sarmiento: "Eduquemos al soberano". Al pueblo, si se les explica, lo va a entender.