Llegaban las fiestas de fin de año y el doctor Raúl Bianco, en lugar de pensar qué regalos comprar para sus nietos o contestar los saludos de amigos, seguía pendiente de los mensajes que se sumaban al chat antivacunas (*).

Un pediatra se asoma a los foros y redes sociales donde circulan los argumentos contra la inmunización. Allí descubre un mundo de miedos y certezas infundadas que se propagan con la misma velocidad que un virus.

Llegaban las fiestas de fin de año y el doctor Raúl Bianco, en lugar de pensar qué regalos comprar para sus nietos o contestar los saludos de amigos, seguía pendiente de los mensajes que se sumaban al chat antivacunas (*).
A esta altura, ya no era solo Guadalupe quien lo regañaba. Sus hijos, los residentes y hasta Amelia, la dueña del bar Tokio Norte, le pedían lo mismo: "¡Bianco, aflojá con lo de las vacunas!". El Viejo prometió parar. Pero no cumplió.
Mauricio F: Las vacunas de Pfizer contra el Covid tienen microchips que permiten rastrear a las personas.
- ¡Esa leyenda es una absoluta mentira! Si algún servicio secreto lo quiere localizar, lo más probable es que lo haga a través del mismo celular que usted usa para difundir disparates.
Alicia D: Los estudios dicen que todas las vacunas para el coronavirus tienen grafeno y otros metales pesados.
- Ninguna vacuna tiene grafeno, que es una sustancia compuesta por carbono, similar al grafito de los lápices. Además, el grafeno no es un "superconductor con actividad magnética" y, por lo tanto, no puede alterar el campo electromagnético del organismo. Es, en cambio, un material ultraliviano y resistente que podría ser muy útil en la medicina del futuro.
Adolfo DB: Las vacunas de ahora no son como las de antes; les ponen ADN de fetos vivos a los que les inyectan virus para que produzcan anticuerpos. Es diabólico.
- Para la fabricación de algunas vacunas se usan cultivos de células de origen humano (fibroblastos) obtenidos en laboratorio. Su origen remoto fueron tejidos pulmonares de dos fetos provenientes de abortos realizados en la década del 60 (uno en Suecia y otro en el Reino Unido). Lo que se utiliza hoy son líneas celulares multiplicadas en laboratorio durante décadas, no "células de fetos vivos".
Adolfo DB: Bill Gates dice abiertamente que quiere reducir la población mundial con las vacunas y financia el 80% de la OMS. Yo no era antivacunas, pero tampoco soy tonto. No confío más en los que manejan la salud.
- Circula un texto atribuido a Gates donde este dice: "Si hacemos un buen trabajo con las vacunas, podremos reducir un 10-15% la población". Es falso. En una charla realizada en 2010, Gates habló de una posible "ralentización de entre un 10% y 15% del crecimiento demográfico mundial", que seguiría siendo positivo.
Jamás habló de reducir la población, sino de mejorar la salud para estabilizar el crecimiento demográfico. Las teorías conspirativas suelen elegir como villano a algún rico o famoso. Funcionan muy bien para las películas de Netflix, pero no sirven como argumento científico.
Los médicos antivacunas deberían explicar sus hipótesis en un congreso; científico, por supuesto. Allí no podrían hablar durante seis horas sin presentar ni una sola prueba confiable, como sí lo hicieron en el ámbito político.
Adolfo DB: Raúl Bianco, usted siga pensando así, cada uno cree lo que quiere. ¡Si se quiere poner 50 vacunas, póngaselas!
- No se trata de "creer" que las vacunas hacen bien o mal. La creencia queda para las religiones. La ciencia debe registrar, comparar y analizar resultados. No es que yo "piense" que funcionan: está demostrado que salvaron millones de vidas y controlaron epidemias. Los efectos secundarios son frecuentes pero leves; las reacciones graves -que figuran en los prospectos- son excepcionales.

Con los primeros días de 2026, en la penumbra del bar Tokio Norte, Raúl Bianco pretendió volver a emplear el celular solo para ver los resúmenes de fútbol. Sin embargo, esa mañana, mientras consumía su cortado con una medialuna salada, no pudo gambetear a los veteranos de la mesa pegada al ventanal.
- Raúl, ¿viste al tipo al que se le pegaban los metales?
- No sé por qué se le pegaban (respondió Bianco), pero atribuirlo a la vacuna no tiene sustento. Entre 12 y 13 millones de personas recibieron AstraZeneca en Argentina. No veo multitudes caminando con cucharas pegadas al pecho.
El efecto adverso grave y raro fue la trombosis, no el magnetismo. Esa vacuna ya fue reemplazada por las de ARN. Los daños no queridos de la ciencia se corrigen con más ciencia, no con brujerías
- Che, ¿los antivacunas son de derecha o de izquierda?
- Hay de ambos lados (dijo Bianco). Están los que se autoperciben progresistas y denuncian que detrás de las inmunizaciones está la mano del capitalismo que inventa epidemias para hacer negocios. Y están los de derecha, que defienden una libertad individual absoluta y se entusiasman con Robert Kennedy Jr.. Para ellos, las vacunas son un invento de los "comunistas" de la OMS.
En la última pandemia de Covid-19 murieron en el mundo 7.1 millones de personas, más de 130.000 en Argentina. Sin embargo, muchos parecen inmunes a los datos y se aferran al relato: "La pandemia fue un invento para comerciar la vacuna".
Lo cierto es que, de un lado o del otro, ningún antivacunas explica cuál es la estrategia para impedir que vuelvan infecciones hoy olvidadas. ¡La estupidez suele ser ambidiestra!
El Programa Nacional de Inmunizaciones no es una política partidaria: es una construcción colectiva que permitió que generaciones de niños argentinos no murieran ni quedaran marcados por enfermedades evitables. Defenderlo no es fanatismo médico.
Es memoria. Es, sencilla e indefectiblemente, apostar en serio por el antiguo pero vigente lema de la Sociedad Argentina de Pediatría: "Por un niño sano en un mundo mejor".
(*) Los mensajes del hilo son reales. Los nombres de las personas fueron cambiados.