I
Fernando Cerimedo: ¿excepción o línea de conducta?
Figura controvertida si las hay, el nombrado expone las tensiones emergentes en el gobierno de Javier Milei. Y su caso abre un debate sobre la ética en la política actual.

Es posible que "el caso" Fernando Cerimedo sea considerado por algunos una excepción no deseada del "mejor gobierno del mundo", mientras que para otros lo sucedido no sea más que una manifestación previsible de gestiones neoliberales conducidas por líderes providenciales que necesariamente recurren a lúmpenes de diferente pelaje para organizar la gestión de gobierno.
Quizás lo hagan porque es lo único que tienen a mano o porque es lo que más les gusta hacer. Todo puede ser materia opinable, pero convengamos que más allá de estimaciones a veces ligeras, a veces rencorosas, lo sucedido es grave o, según se mire, una demostración cabal de que una vez más la realidad es superior a la ficción y, si se quiere, más bizarra y perversa.
Atendiendo a las peripecias precipitadas por Cerimedo, sus parejas, secuaces y patrones, las series más truculentas de Netflix son inocentes juegos de niños.
II
La historia puede contarse desde el principio o desde el final, porque lo que importa es la suma de hechos que incluyen a presidentes de la nación, operadores políticos, sicarios, negociados multimillonarios y toda esta cantata interpretada con guiones libertarios y de extrema derecha, salpicados por condimentos de izquierda entreverados con amores perros.
La escena inicial la tiene como protagonista a Nadia Beller, joven dirigente de alguna fracción izquierdista boliviana baleada por dos sicarios salidos de algunas de las pesadillas de Pablo Escobar.
Nadia sobrevive a los tres disparos y lo primero que dice cuando recupera el habla es que el autor intelectual del intento de homicidio es su pareja, Fernando Cerimedo, de quien, además, para que nada falte al culebrón, está embarazada. Es decir, embarazada de su presunto verdugo.
Lee Child, Taylor Sheridan, Elmore Leonard y los guionistas más empinados de las series que nos cuentan las proezas de narcotraficantes y políticos obsequiosos, cínicos y metálicos, han sido avasallados por lo real, por la presencia trepidante de los Cerimedo de turno, ese reservorio ilustrado de lúmpenes de siete suelas con los que los gobiernos de ultraderecha manifiestan una insólita debilidad.
III
Vayamos despejando el terreno. Cerimedo es uno de los personajes típicos que chapotean en las aguas turbias de la extrema derecha. Sin ir más lejos es uno de los fundadores de "La derecha diario", una joyita, una verdadera obra de arte, del periodismo de vanguardia que cuenta entre otros destacados protagonistas a Juan Pablo Carreira y el "mítico" Gordo Dan.
Cerimedo fue operador de Javier Milei, de Jair Bolsonaro y de Rodrigo Paz. Argentina, Brasil y Bolivia. Cartón lleno y bingo. Como suele ocurrir en estos casos, cuando el personaje es descubierto con las manos en la masa sus compañeros lo niegan tres veces, aunque ninguna de estas negativas logran explicar las asiduas visitas del caballero a la Casa Rosada.
Estos personajes algo siniestros, algo sórdidos, algo perversos, se mueven por estos territorios con notable comodidad. Son amorales, son audaces, son irresponsables, en algún punto, temerarios y la palabra "culpa" no existe en su diccionario. Siempre dispuestos a realizar las faenas más sucias y siempre dispuestos a traicionar al íntimo al que una hora antes le juraban eterna e incondicional amistad.
Todo bien y hasta previsible, pero se suponía que tiburones de esta calaña no frecuentaban las antesalas y despachos de gobiernos que prometían exterminar a las castas. Se suponía. Y utilizo este tiempo verbal porque a juzgar por los hechos, Cerimedo pertenece a la tribu en la que retozan con ostentoso desparpajo por estos lodazales.
A esta galería de espectros pertenecen personajes como Facundo Leal, Diego Spagnuolo, Leonardo Scaturicce, José Luis Spert, Manuel Adorni…y paro con los nombres porque me da miedo seguir avanzando y encontrarme con rostros que por ahora me resisto a creer que participan de este candombe corrupto.
IV
Capítulo aparte son las truculencias amorosas y de las otras. Cerimedo contrata sicarios para asesinar a su novia izquierdista embarazada por él. El hombre niega el acto criminal y la hipotética paternidad. Por otro lado -y disculpen cierta ingenuidad- me pregunto qué hacía una dirigente de izquierda boliviana enredada en las sábanas de un ultraderechista.
Raro. Posible, pero raro. Cerimedo no solo retozaba con su amante sino que le confiaba secretos políticos. Erótica y poder. Le dijo, sin ir más lejos, que la principal recaudadora del régimen libertario es Karina. Ese secreto a Cerimedo se lo había confiado su ex esposa, argentina y funcionaria mileísta, Natalia Basil. Vanidad de vanidades.
La mágica cifra del tres por ciento, una vez más confirmada por fuentes escabrosas pero genuinas. Desde impolutas fuentes libertarias se ha dicho que Cerimedo no fue más que un vendedor de humo. Puede ser, pero también puede ser que en esta gestión, considerada la mejor de la historia nacional, los vendedores de humo desde el más modesto al más encumbrado, disponen de un promisorio futuro político.
V
Para disculpar ciertas evidencias, se suele decir que se trata de episodios marginales y que en el peor de los casos no son más que faltas menores comparadas con la cleptocracia kirchnerista. También se dice que gobiernos inesperados como los de Milei inevitablemente deben recurrir a estos personajes. Si estos insólitos argumentos tranquilizan a algunos los felicito por su virtuosa credulidad.
A mí, por el contrario, esta suerte de coartadas no solo que no me convencen sino que me alarman. Respecto a la hipótesis de la fatalidad de estos gobiernos de outsider, digo que el mismo trabajo que se toman para seleccionar malandras con quienes, a juzgar por las imágenes, se sienten muy cómodos, lo podrían emplear para seleccionar personas decentes, que las hay y no son tan difíciles de encontrar.
Punto final. No insistiré una vez más en adjetivos contra la corrupción kirchnerista porque esa tarea la vengo realizando desde hace por lo menos veinte años. Sí me importa destacar que el régimen de Milei ha demostrado en menos de tres años habilidades y vicios que despertarían el asombro del kirchnerista más enconado.
La película K es una superproducción que se extiende a lo largo de dos décadas. La película de La Libertad Avanza recién está dando sus primeros pasos. La criatura aún no ha cumplido tres años, pero a juzgar por el tamaño de sus uñas hay motivos para suponer que están en condiciones de perpetrar hazañas capaces de asombrarnos hasta las lágrimas.












