Ahora, cuartos de final, semifinales y una posible final aparecen como el camino hacia el gran objetivo institucional. Fernando Yori, presidente de la entidad, habló del presente, destacó el trabajo colectivo y convocó a toda la familia de la “Banda del Norte” a acompañar al equipo.
Santa Fe FC va por el último paso hacia el sueño del ascenso
Santa Fe Fútbol Club atraviesa las instancias decisivas de la temporada con el respaldo de un año de enorme protagonismo. Ganó el Apertura, se quedó con la tabla anual y terminó primero en el Clausura.

Hay momentos en los que todo el trabajo de un año se concentra en unas pocas tardes. Para Santa Fe Fútbol Club, ese momento llegó. Después de una temporada marcada por la regularidad, el compromiso y la ilusión, la institución se prepara para afrontar la etapa más importante del campeonato de Primera B de la Liga Santafesina de Fútbol.

El objetivo está claro desde el primer día: conseguir el ascenso. Y detrás de ese sueño hay una institución que fue construyendo, paso a paso, las condiciones para llegar a noviembre con la posibilidad concreta de coronar una campaña que ya dejó números importantes.
“Estamos con los nervios lógicos que generan estas instancias de mata-mata, pero tranquilos, preparados y mentalizados en el objetivo que nos propusimos desde el primer día: conseguir el ascenso”, resume Fernando Yori, presidente de Santa Fe FC, al analizar el presente de la entidad.
El dirigente pone el foco en un aspecto que considera fundamental: el trabajo colectivo. Porque Santa Fe FC no llegó hasta acá por una circunstancia aislada.
El camino comenzó mucho antes de que aparecieran las definiciones. Fue un año de entrenamientos, planificación, competencia, dificultades y respuestas. Y en ese recorrido, el plantel mantuvo siempre la condición de protagonista.
“Venimos trabajando todo el año para esto y estamos convencidos de lo que queremos y de lo que podemos lograr”, afirma Yori. La frase refleja el espíritu con el que la institución encara los partidos que definirán su futuro deportivo.
El plantel, el cuerpo técnico y todos quienes forman parte de la estructura tuvieron un papel central. Hubo altas y bajas, como ocurre en cualquier temporada, pero el equipo sostuvo la competitividad y consiguió algo que no resulta sencillo: mantenerse siempre en la pelea.

Santa Fe FC ganó el Apertura, terminó primero en la tabla anual y también cerró el Clausura en lo más alto. Una sucesión de resultados que explica por qué la institución llega a esta instancia con la ilusión intacta y la confianza necesaria para afrontar el desafío.
Un año de trabajo que llega a la definición
Para Yori, el balance deportivo es altamente positivo. “La verdad es que no tuvimos prácticamente situaciones negativas durante el año. Creo que toda la institución estuvo a la altura, desde infantiles hasta Primera, pasando por futsal y las escuelitas que fuimos abriendo”, sostiene.
Esa mirada permite entender que el proyecto de Santa Fe FC excede al equipo principal. Hay una estructura que creció en diferentes áreas y que encontró en la competencia de Primera una consecuencia de todo ese esfuerzo.
En ese contexto, el presidente también destaca especialmente a la Reserva, integrada por chicos de las categorías 2009, 2010 y 2011. Allí aparece otro de los puntos que la institución considera centrales: la formación de jugadores y la construcción de una identidad que permita pensar más allá del resultado inmediato.
“Hay que poner en valor el enorme trabajo que hizo Walter Gómez” expresa Yori, al referirse al proceso llevado adelante en Reserva. El crecimiento de esos jóvenes representa también una señal hacia el futuro y una muestra de que el club busca sostener su desarrollo desde las categorías formativas.
El presidente tampoco esquiva otros aspectos que forman parte de la competencia. Sobre los arbitrajes, reconoce que dirigir en el fútbol argentino representa una tarea cada vez más compleja, desde infantiles hasta Primera.
Sin embargo, también considera justo reconocer el trabajo del Colegio de Árbitros. Yori mantiene una relación cercana con Gustavo Rossi, Manuel Sánchez y Gonzalo Rodríguez y destaca el compromiso que observa en quienes tienen la responsabilidad de conducir los partidos.
“Siempre hay cosas para corregir y mejorar, pero también me parece justo reconocer el trabajo que se viene haciendo”, señala.
Con las canchas, el análisis es similar. Hay aspectos que todavía deben mejorar, pero el balance general de la temporada es positivo. La institución atravesó un año intenso sin que los inconvenientes pudieran modificar el rumbo trazado.
Y en ese escenario aparece ahora la posibilidad de ponerle la frutilla al postre.
Una cancha, una familia y un sueño compartido
Las definiciones también tendrán un componente institucional. Yori agradeció especialmente al presidente de la Liga Santafesina, Leandro Birollo, por aceptar su pedido de utilizar la cancha 1 del Predio Nery Pumpido, escenario que el dirigente considera ideal para esta etapa por sus excelentes condiciones.
Pero la elección también tiene un significado que va más allá de lo deportivo: la posibilidad de dividir las parcialidades y enviar un mensaje claro antes de los partidos decisivos.
“Esto es deporte, es fútbol y no queremos ningún hecho de violencia. Tenemos que entender que podemos vivir estos partidos con pasión, pero siempre con respeto”, sostiene Yori.
El llamado alcanza a toda la comunidad futbolera. Porque en una instancia de mata-mata, donde cada pelota puede tener un valor enorme, la pasión debe convivir con la responsabilidad.
Y para Santa Fe FC, la convocatoria es concreta. El presidente pide que los hinchas se acerquen, acompañen y sean parte de estos partidos finales.
“Les aseguro que los chicos de la Banda del Norte no los van a defraudar. Trabajaron, lucharon y dejaron todo durante el año para llegar hasta acá. Se merecen este reconocimiento y, ojalá, podamos regalarles la vuelta olímpica que tanto soñamos. ¡Los necesitamos a todos!”, expresa.
Detrás de esa convocatoria también aparecen los nombres de quienes sostienen cotidianamente al club. Yori menciona especialmente a Sebastián Oporto, Virginia Egger y Belén Moreno. También a Esteban Kreig, secretario de la institución y una figura fundamental dentro de la estructura dirigencial.
“Es un amigo, un hermano, que cada vez que lo llamo está al pie del cañón”, destaca.
Y, naturalmente, aparece la familia. La que acompaña, soporta las horas, entiende las preocupaciones y comparte los sacrificios que implica estar al frente de una institución deportiva.
Porque muchas veces lo que se observa durante un partido es apenas una parte de una historia mucho más extensa.
Hay reuniones, decisiones, problemas, entrenamientos, viajes, organización y una enorme cantidad de horas dedicadas al club. “No es fácil estar las 24 horas, los siete días de la semana, pensando en el club y viviendo cada situación como propia”, reconoce.
Ahora, todo ese esfuerzo tiene por delante su capítulo más importante.
Santa Fe FC llega a las definiciones con la tranquilidad de haber cumplido una gran temporada, pero también con la ambición de no conformarse. Ganar el Apertura, liderar la tabla anual y terminar primero en el Clausura son antecedentes que alimentan una ilusión que creció durante todo el año.
El ascenso está a pocos partidos de distancia.
La institución sabe que no será sencillo. Sabe que los mata-mata no permiten distracciones y que cada detalle puede definir una serie. Pero también sabe que construyó una base sólida para llegar hasta acá.
Por eso, noviembre aparece como el mes señalado. El mes en el que Santa Fe FC buscará transformar una gran campaña en un logro histórico para toda la institución.
La “Banda del Norte” ya hizo su parte durante todo el año. Ahora quiere que nadie se quede afuera de la fiesta. Jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes, familias e hinchas tienen por delante el mismo desafío: acompañar, alentar y soñar juntos.
Porque cuando una institución trabaja durante todo un año para alcanzar un objetivo, el ascenso deja de ser solamente una meta deportiva. Se convierte en el sueño de todos.
Y Santa Fe FC está decidido a ir por él.









