El domingo 24 de julio de 2011, Santa Fe definió sus poder Ejecutivo y Legislativo para el período 2011/2015 bajo el sistema de Boleta Única y uno de los primeros efectos fue que la fórmula elegida para la gobernación y vice no se impuso en la categoría de diputados provinciales. Era la primera vez que ocurría desde la vigencia de la Constitución de 1962 que previó una mayoría de 28 sobre 50 diputados a la lista ganadora para darle gobernabilidad a la Casa Gris. La situación se repetiría en 2019 donde Omar Perotti - Alejandra Rodenas fueron elegidos pero la mayoría de Diputados fue para el Frente Progresista.
En 2011, Bonfatti ganaba la gobernación y el justicialismo el control de ambas cámaras
A quince años del debut de la Boleta Única La pérdida de la mayoría automática en la Cámara de Diputados para el Ejecutivo electo fue la primera consecuencia del cambio del sistema de votación. El debate de la reglamentación de esa ley, ahora recobra fuerza cuándo de discute el futuro Código Electoral para adaptarlo a la Constitución reformada el año pasado.

Ese domingo de 2011, el socialista Antonio Bonfatti y el radical Jorge Henn fueron elegidos para conducir la provincia durante los siguientes cuatro año en la continuidad del Frente Progresista. Pero en la categoría Diputados fue la justicialista María Eugenia Bielsa la ganadora arrastrando a una bancada de 28 miembros. Los restantes 22 lugares se repartieron entre el Frente Progresista (15), Unión Pro Federal (6) y Movimiento Sur (1). El justicialismo también se quedó con el control del Senado que venía detentando desde 1987 y que recién se rompió en 2023.

La disociación entre Ejecutivo y Legislativo fue el primer efecto visible del sistema de Boleta Única, sistema de votación en el cual oferta electoral completa de un comicio se concentra en un único impreso oficial, diseñado, distribuido y fiscalizado por el Estado. En el caso de Santa Fe es una boleta por categoría. "El voto cruzado", lo llaman los politólogos.
A diferencia del sistema tradicional de boleta partidaria o sábana, la autoridad de mesa le entrega al votante una boleta firmada en el momento de votar. El ciudadano marca con una lapicera su opción en un box sin necesidad de sobre, y la introduce directamente en la urna de la categoría.
Impulso y debate
La Boleta Única tuvo como gran impulsor en Santa Fe al entonces diputado Pablo Javkin (hoy intendente de Rosario); fue votada en forma dividida en la Cámara Joven y sancionada sobre fines de noviembre de 2010 por el Senado cuyos integrantes entendieron las bondades del sistema de la foto. Desde la vigencia de la Boleta Única, la mayoría de los senadores logró reelegir sucesivamente.

La intención legislativa en 2011 era que la ley se utilizara desde la elección general y no en la PASO. El entonces gobernador Hermes Binner vetó ese artículo, el sistema se estrenó en la Primaria y luego se lo usó en la general.
A la hora del decreto reglamentario hubo miradas encontradas en el seno del Frente Progresista entre la postura del Ejecutivo y la de legisladores radicales que postulaban tres boletas únicas: una que contenga los candidatos a gobernador y a diputados provinciales; otra con los senadores en cada departamento y la restante con intendentes y concejales. La postura del Poder Ejecutivo fue cinco boletas, una para cada categoría.
Así el primer efecto fue el aumento del voto cruzado (desacople de categorías) que impactó no solo en la Legislatura sino también en muchos de los concejos municipales. Las cinco boletas le permiten al votante evaluar cada categoría de forma independiente. Se terminó el efecto arrastre, las simpatías políticas han perdido efecto en los últimos años y empezó la personalización de la política favorecido por el diseño de la boleta con fotos de los candidatos que -en muchos casos- tiene mayor visibilidad que el partido o la alianza política.
A Bonfatti le tocó gobernar durante cuatro años con las dos cámaras en manos del justicialismo; a Perotti con Diputados dominada por la oposición y con justicialistas en el Senado.

Y ahora
El tema recobra actualidad cuando en Santa Fe se está discutiendo la futura ley electoral, o el futuro Código Electoral, o Ley de Organización de Partidos Políticos y Régimen Electoral como se titula la iniciativa de los legisladores de la UCR, el partido que desde Unidos conduce el Poder Ejecutivo.
La discusión es una derivación de la reforma de la Constitución del año pasado que quitó la mayoría de 28 integrantes a la Cámara de Diputados y dispuso que los 50 lugares se distribuyan mediante el sistema D'Hont. En adelante, salvo contadas excepciones, los ejecutivos no tendrán mayoría propia en Diputados.
"Las categorías Gobernador, Vice Gobernador; Diputados Provinciales; y la categoría de Senador Provincial se incluirán en la misma boleta única. Las categorías de Intendente y Concejales, se incluirán en la misma boleta única", propone el proyecto radical.
La iniciativa socialista propone unir intendentes y concejales en la boleta y las restantes, todas individuales. Los diputados justicialistas apuntan a mantener las cinco categorías, con excepción de localidades con comisiones municipales donde sugiere llevar en el mismo el intendente y los comisionados.
En las semanas que vienen, el proyecto sobre código o ley electoral será uno de los debates centrales en la Legislatura donde hoy son parte de la Cámara de Diputados tanto Bonfatti como Perotti, los dos gobernadores que desde 1962 al año pasado tuvieron que cumplir sus mandatos sin mayoría propia en esa cámara y que tienen mucho para aportar a la hora del debate.

Uno de los ejes centrales del debate será equilibrar las bondades de la Boleta Única que el ciudadano ha adoptado e incluso también ahora se utiliza a nivel nacional, con la necesidad de fortalecer partidos políticos pero también con el fomento a la participación.
Añadido a la Boleta Única está el tema de los pisos de votos necesarios para entrar a la discusión de distribución de bancas en Diputados y en los diferentes concejos municipales. El piso alto de votos apunta a que la distribución de bancas sea entre menor número de alianzas o partidos; un piso bajo abre más la posibilidad de reparto de lugares en las cámaras y esa es la otra gran discusión de la reforma electoral.








