Ana Beatriz Viglione, una mujer que hizo de la Policía de Santa Fe su profesión y después llevó esa experiencia a distintos espacios de conducción política y formación institucional, falleció este domingo.
Murió Ana Viglione, comisaria retirada y funcionaria de Seguridad de Santa Fe
Comisaria general retirada, abogada y docente universitaria, falleció este domingo mientras se desempeñaba como subsecretaria de Articulación de Procesos de Reforma Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad. Atravesó distintas gestiones provinciales y ocupó lugares centrales en Delitos Complejos y en la formación policial.

La noticia fue confirmada por el Gobierno provincial, donde actualmente se desempeñaba como subsecretaria de Articulación de Procesos de Reforma Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad. Era abogada, comisaria general retirada y también ejercía la docencia universitaria.
“Con profundo dolor despedimos a Ana Viglione. Una gran compañera y mejor persona”, expresó la Provincia en sus redes sociales. En el mensaje oficial se destacó que entendió “la función pública como un compromiso de servicio” y que mantuvo durante toda su carrera una preocupación particular por “la profesionalización de la institución que la formó, la Policía de Santa Fe”.
Su recorrido tuvo justamente esa característica: pasó de integrar la fuerza a participar, ya desde lugares de conducción gubernamental, de algunos de los procesos de transformación institucional más relevantes de las últimas décadas.
De la Policía a Delitos Complejos
Viglione desarrolló buena parte de su carrera dentro de la Policía provincial y alcanzó la jerarquía de comisaria general antes de pasar a retiro.
Durante la gestión de Antonio Bonfatti tuvo a su cargo la Secretaría de Prevención e Investigación de Delitos Complejos, un área especialmente sensible en momentos en que Rosario atravesaba una fuerte escalada de violencia y el Gobierno provincial empezaba a modificar sus estructuras de investigación criminal.

Desde allí tuvo bajo su órbita áreas vinculadas con narcocriminalidad, trata de personas e investigaciones complejas. En 2014, por ejemplo, encabezaba capacitaciones para integrantes de la entonces Dirección General de Prevención y Control de Adicciones y participaba de políticas específicas contra la trata.
Aquel paso por Delitos Complejos también la llevó años después a los tribunales. Fue juzgada junto a Andrés Ferrato por una acusación de falso testimonio relacionada con declaraciones realizadas durante la investigación que derivó en el primer juicio contra Los Monos. Ambos fueron finalmente absueltos, al considerar la Justicia que no estaba acreditado el delito atribuido.
Formación policial
Con Maximiliano Pullaro como ministro de Seguridad durante el gobierno de Miguel Lifschitz, Viglione asumió otra responsabilidad que marcaría buena parte de su actividad posterior: la Subsecretaría de Formación y Desarrollo Policial.
Desde allí intervino en la reforma de contenidos y en la profesionalización de los agentes. En 2016 explicaba, durante una capacitación sobre violencia de género, que era responsabilidad de la estructura de formación brindar a los policías “las herramientas teóricas y prácticas” necesarias para intervenir ante esas situaciones.

También participó en la articulación con Nación para implementar en Santa Fe el perfil profesional de la carrera de Agente de Policía. La provincia fue entonces la primera en avanzar con aquella currícula acordada a nivel federal.
Esa preocupación por la formación no quedó limitada al Estado. En los últimos años fue docente de la Universidad del Gran Rosario (UGR) y participó de la vinculación entre esa casa de estudios y el Ministerio de Justicia y Seguridad para capacitar y profesionalizar a integrantes de las fuerzas provinciales.
Regreso a la gestión
Viglione continuó vinculada a la administración provincial y, en la actual gestión, ocupaba la Subsecretaría de Articulación de Procesos de Reforma Institucional. Documentación oficial todavía la ubicaba en ese cargo durante 2026, participando, entre otras tareas, en los jurados de concursos de ascenso policial.

Desde ese lugar trabajaba nuevamente sobre una materia que atravesó casi toda su vida pública: cómo transformar una fuerza desde adentro, combinando experiencia policial, normas, capacitación y gestión.
“Se destacó por su valentía, integridad, generosidad y disposición al diálogo y a la escucha”, señaló el Gobierno al despedirla.
En junio había participado todavía de la firma de un convenio entre la Provincia y la UGR para profundizar la formación profesional del personal de seguridad. Allí aparecía sentada en una mesa conocida para ella desde hacía décadas: policías, funcionarios y docentes discutiendo cómo formar a quienes debían integrar la fuerza a la que ella misma había dedicado buena parte de su vida.








