Si, como en todo ránking, hay un podio, un promedio y un grupo que está más abajo. En el caso del último informe del Observatorio Pulsar.UBA sobre Aprobación presidencial, el primer lugar es para Claudia Sheinbaum, de México, con el 69 %; le sigue Rodrigo Paz, de Bolivia (63%), mientras que Mark Carney (Canadá) alcanza al 61%.
Aprobación presidencial: una mujer en el podio, tres “anomalías” y dónde está Milei
Es un estudio realizado por Pulsar-UBA para establecer los niveles de apoyo social a sus líderes en territorios de América del Sur (donde habrá varias elecciones este año) y del Norte, además de Europa. Para quienes asumen el liderazgo, más que llegar, el desafío es “sostenerse”.

El estudio organiza datos recolectados entre enero y abril de este año e incluye a 18 referentes de 11 países de América (dos corresponden a un solo país) y 6 de Europa.

En la lista están Javier Milei (Argentina); Lula da Silva (Brasil); José Antonio Kast (Chile); Gustavo Petro (Colombia); Daniel Noboa (Ecuador); José Jeri y José Balcázar (Perú); y Yamandú Orsi (Uruguay).
De América del Norte, se incluye a Mark Carney (Canadá), Donald Trump (EE.UU.) y Claudia Sheinbaum (México).
Por Europa, el estudio pone el foco en Friedrich Merz (Alemania), Pedro Sánchez (España), Emmanuel Macron (Francia), Giorgia Meloni (Italia), Luís Montenegro (Portugal) y Keir Starmer (Reino Unido).
Antes de entrar en detalle, un dato sobre Argentina. “Javier Milei resiste. Tras más de un año de ajuste, no rebota, pero tampoco se cae: con 41% de aprobación promedio ocupa el 7° lugar en el ranking”.

“La pregunta ya no es qué políticas generan apoyo popular, sino qué tipo de vínculo político permite a un liderazgo sobrevivir, independientemente de lo que haga al decidir sobre una gama acotada de políticas públicas”, apunta Pulsar en su análisis.
En esa línea y como se verá después en detalle, “los gobiernos que ajustan no necesariamente caen. Los que enfrentan crisis externas no necesariamente suben. Los que cambian de presidente no necesariamente recuperan legitimidad”.
Milei es un caso de análisis, como también Gustavo Petro (Colombia), quien recuperó parte del apoyo perdido y mantiene competitivo al oficialismo de cara a la primera vuelta del 31 de mayo próximo. Está 6° en el ránking con 44 %.
Bajo la lupa
En cuanto a las tres anomalías mencionadas en el título, corresponden a Chile, Perú y Estados Unidos.
En la primera, el dirigente de derecha Kast “llegó con un mandato fuerte, implementó medidas de ajuste desde el primer mes y cayó, replicando con signo ideológico opuesto, la misma curva de su antecesor de izquierda, Gabriel Boric”. “Chile vuelve a mostrar la trampa del ‘mandato de cambio’ “. Kast está 5°, en zona promedio, con 45 % de aprobación.
En la segunda se ubica Perú y un sistema donde “el recambio presidencial dejó de ser un mecanismo de recomposición de legitimidad y se convirtió en una nueva instancia de deterioro”. Todo ocurre “en un contexto incierto de cara al ballotage del 7 de junio”. José Balcázar está último en el ránking con 13 % de aprobación.
La tercera particularidad lo tiene como protagonista al norteamericano Donald Trump, “un presidente que conduce la mayor guerra comercial de las últimas décadas, en un contexto de tensión sostenida, pero sin que eso se traduzca en un repunte de aprobación que alguna teoría política sostendría”. Se ubica 10° con el 39 % de aprobación.
Liderazgos
Claudia Sheinbaum (69% de promedio de aprobación) lidera, desde México, el conjunto, consolidando un nivel de aprobación alto y sostenido que la posiciona como la principal referencia de estabilidad en la región y en el mundo.
Detrás, Rodrigo Paz (63%), recientemente asumido en la Presidencia de Bolivia, y Mark Carney (61%) completan el podio con desempeños también sólidos, configurando un pelotón de liderazgo asentado en niveles medios-altos de respaldo.

Estos dos mandatarios, electos en 2025, presentan “una novedad y una sorpresa poco usual en tiempos pospandémicos: mientras que Rodrigo Paz tuvo que transitar un largo proceso electoral con ballotage incluido que terminó con casi 20 años de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS), Carney siguió el tradicional camino parlamentario que lo convirtió en líder del Partido Liberal de Canadá (reemplazando al desgastado Justin Trudeau), primero, y en Primer Ministro por la vía electoral, después”.
Una llamada aquí: ¿Cómo es que el presidente de Bolivia esté segundo en aprobación en medio de la escalada de protestas que vemos día a día en los medios?

Consultado por El Litoral, Facundo Cruz, politólogo y coordinador de Pulsar, lo explica así: “Las protestas y movilizaciones se dieron en un momento de fortaleza de Rodrigo Paz. Es posible que en los próximos meses haya algún cambio en términos de opinión pública”, teniendo en cuenta que nuestro relevamiento va de enero a abril”, meses anteriores al panorama actual.

“Son pocos los presidentes que cuando comienzan su mandato presidencial están por arriba del 60% de aprobación y logran sostenerlo y eso lo había conseguido Rodrigo Paz. Entonces, “es posible que la opinión pública se modifique en las próximas semanas pero las protestas se dieron en un contexto donde la mayoría de los presidentes está gobernando en torno al 40% de aprobación presidencial”.
Segmento latinoamericano
Por debajo de los líderes del torneo aparece un conjunto amplio de mandatarios con aprobaciones intermedias, donde se destacan Luiz Inácio Lula da Silva (45%), el propio Kast (45%) y Gustavo Petro (44%).
Este segmento “puramente latinoamericano” refleja una lógica más inestable: “Son liderazgos que combinan niveles aceptables de respaldo con mayores márgenes de exposición a la erosión. A diferencia del podio, donde predomina la consolidación, aquí lo que aparece es una dinámica más abierta, donde pequeñas variaciones pueden implicar cambios relevantes en el posicionamiento relativo”.

Tanto Brasil (donde habrá elecciones el 4 de octubre) como Colombia (31 de mayo) tienen un 2026 de renovación presidencial, “y ambos oficialismos tienen un escenario abierto de cara a lo que seguramente terminará en un ballotage en cada país”.
Cerca de la mitad
Un tercer grupo, más cercano al umbral medio de aprobación del 40%, reúne a mandatarios de diversas regiones del mundo, como Javier Milei (41%), Giorgia Meloni (40%), Daniel Noboa (39%) y Donald Trump (39%).

“Aquí predomina la heterogeneidad, donde conviven liderazgos con estilos y contextos muy distintos, pero que comparten un rasgo común en una aprobación que no termina de despegar hacia niveles altos ni de caer hacia pisos críticos”, se explica.
Resalta, en este sentido, el caso de Noboa, Presidente de Ecuador, quien el año pasado terminó segundo en el ranking (51% de aprobación promedio) y ahora se encuentra en este pelotón del medio.
En términos analíticos, “esta es una zona de equilibrio inestable, donde la evolución política y económica de los próximos meses será clave para definir trayectorias”.
Europa
Más abajo en el ranking se observa con mayor claridad el patrón europeo, con Luis Montenegro (36%), Pedro Sánchez (35%), Friedrich Merz (25%), Emmanuel Macron (20%) y Keir Starmer (20%) ubicándose en niveles más bajos de aprobación relativa.

“En línea con lo que venimos observando, Europa muestra mayores dificultades para sostener liderazgos con altos niveles de respaldo, en un contexto atravesado por tensiones económicas y geopolíticas”, señala el informe.
Y aporta: “La fragmentación política y la alternancia más frecuente tienden a limitar la consolidación de ‘punteros estables’ como los que sí aparecen en América del Sur y América del Norte”.
Los últimos
En el extremo inferior del ranking presidencial hay casos como José Jeri (27%) y José Balcázar (13%), ambos de Perú electos luego de dos nuevos procesos de vacancia impulsados por el Congreso. El primero estuvo 4 meses en el poder y el segundo asumió en febrero.

“Los dos son parte de un escenario de debilidad más estructural, donde la baja aprobación no parece ser solo un fenómeno coyuntural sino parte de una dinámica política más profunda”, advierte el informe.
Evitar la caída
En definitiva, “la aprobación presidencial hoy no se distribuye de manera uniforme, sino que responde a trayectorias diferenciadas según región y contexto político. Más que una foto estática, lo que aparece es un sistema en movimiento, donde los liderazgos se ordenan no solo por nivel de apoyo sino por su capacidad de sostenerlo en el tiempo”.
En este escenario, “la aprobación presidencial deja de ser solo un indicador de respaldo para convertirse en una medida de resistencia política. Ya no alcanza con ganar: la clave pasa por sostener, recuperar o, al menos, evitar la caída”.
“En un contexto de electorados más volátiles y exigentes, la pregunta ya no es quién llega al poder, sino quién logra sostenerse en él”, concluye.









