La confianza en el gobierno de Javier Milei retrocedió en mayo por sexto mes consecutivo y dejó a la imagen del libertario en una zona incómoda, entre los dos fundadores de sus opuestos ideológicos: Néstor Kirchner y Mauricio Macri.
El dato de mayo que dejó a Javier Milei atrapado entre dos opuestos políticos
La administración libertaria acumula seis retrocesos consecutivos en el índice de Confianza que mide la Universidad Di Tella; con un desgaste que la deja, a igual tramo del mandato, por debajo de Néstor Kirchner y casi en línea con Mauricio Macri.

La Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella informó que el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) fue de 1,99 puntos sobre 5, con una baja de 1,6% respecto de abril. Así, el dato prolongó la secuencia: diciembre tuvo una leve disminución de 0,1%, enero amplió a -2,8%, febrero otro -0,6%, marzo amplió a -3,5%, abril profundizó en -12,1% y ahora mayo vuelve a caer. Así, la contracción acumulada llega a 19,2%.

La clave política del informe señala que cumplido el mes 30 de gestión, Milei quedó en un punto prácticamente calcado al que tenía el líder del PRO en el mismo momento de su mandato: 2,04 contra el 1,99 actual. Pero se ubicó por debajo del fundador del kirchnerismo, que en ese mismo tramo registraba 2,42. “El ICG durante la presidencia de Javier Milei se ha mantenido en niveles relativamente altos, similares a los de los períodos de Néstor Kirchner y Mauricio Macri”, resume.
Al mismo tiempo, el libertario todavía conserva una ventaja frente a Cristina Fernández en sus dos mandatos y su antecesor Alberto Fernández. Ese equilibrio incómodo también se refleja en el promedio general de la gestión. Con el dato de mayo, el promedio de Milei descendió a 2,41 puntos, el más bajo desde que llegó a la Casa Rosada. Como referencia, Di Tella recuerda que Macri promediaba 2,51 en el mismo tramo y Alberto Fernández 1,95.
Capacidad, el indicador más comprometido
El deterioro de mayo no fue uniforme, pero sí bastante elocuente. Tres de los cinco componentes del ICG cayeron respecto de abril. El más sensible para la lectura política fue “Capacidad para resolver los problemas del país”, que bajó a 2,36 puntos y marcó un nuevo mínimo en la gestión de Javier Milei. También retrocedió “Preocupación por el interés general”, hasta 1,57 puntos, y “Honestidad”, que se ubicó en 2,46, ambos en sus menores niveles de 2026.

Los dos componentes que lograron moverse hacia arriba no alcanzaron para alterar la foto. “Evaluación general del gobierno” subió a 1,69 puntos (+3,0%) y “Eficiencia en la administración del gasto público” a 1,88 (+0,5%). Son mejoras marginales, en un índice donde el corazón se sigue desgastando en las variables más ligadas a resultados y percepción de rumbo.
De esta manera, la gestión libertaria todavía retiene algo de crédito en el relato de la eficiencia, pero pierde combustible en la idea de que sabe hacia dónde va y para quién gobierna. Esa combinación ya se había insinuado en abril, cuando la caída había sido mucho más brusca, pero mayo la consolida con más persistencia.
Deterioro en mujeres y adultos jóvenes
La apertura por segmentos volvió a mostrar dónde hay mayor desgaste. La brecha de género se amplió con fuerza: entre los hombres el ICG subió a 2,29 puntos (+6,0%), mientras que entre las mujeres cayó a 1,61 (-13,0%). La diferencia entre ambos grupos pasó de 0,31 a 0,68 puntos.

Por edades, el mayor valor siguió estando entre los jóvenes de 18 a 29 años, con 2,15 puntos, aunque también bajaron 5,3%. Entre los mayores de 50 años hubo una suba hasta 2,14 (+5,4%). El golpe más claro se concentró, otra vez, en la franja de 30 a 49 años, donde el índice cayó a 1,72 puntos (-11,3%). En este segmento se ubica buena parte del núcleo laboral activo y de la economía doméstica que no logra ver todavía los efectos de la actividad.
También hubo un deterioro muy marcado en el segmento con nivel educativo primario, que bajó a 1,20 puntos (-25%). Entre quienes completaron secundario el ICG fue de 1,85 (+1,1%) y entre quienes tienen terciario o universitario, 2,19 (-0,9%). Así se completa un nuevo mes donde la confianza se vuelve a deshilachar en los escalones más vulnerables.

En el plano geográfico tampoco hubo grandes sorpresas, aunque sí una ratificación del mapa político que el mileísmo viene mostrando desde el inicio de la gestión. El interior volvió a registrar el mayor nivel de confianza, con 2,17 puntos, pese a una baja de 2,3%. Dentro del AMBA, la Ciudad de Buenos Aires subió levemente a 1,91 (+2,1%), mientras que el conurbano bonaerense quedó en 1,65 (-1,2%), el nivel más bajo de las tres zonas.
Ese reparto territorial importa porque condensa bastante bien la base social y política del Gobierno. El interior sigue siendo el principal colchón de confianza del oficialismo. El GBA, en cambio, continúa como el territorio más refractario. Y la Ciudad, aun con oscilaciones, funciona como una zona intermedia más volátil.
La perspectiva económica marca el ritmo
Como en los meses anteriores, el diferencial más fuerte aparece cuando el informe abre el índice según expectativas económicas. Entre quienes creen que la situación mejorará dentro de un año, el ICG fue de 4,17 puntos y subió 3,5%. Entre quienes piensan que seguirá igual cayó a 2,17 (-12,9%). Y entre quienes creen que empeorará se desplomó a 0,37 (-27,5%).

Es un patrón que se viene ensanchando mes a mes. La confianza en el Gobierno sigue atada, sobre todo, a la fe en un futuro mejor más que a una evaluación presente. El mileísmo sigue encontrando su principal sustento en la expectativa sobre el bolsillo. El problema es que empezó a aflojar en segmentos donde tenía su principal reserva.
El estudio concluye con la ficha técnica que indica que el relevamiento fue realizado por Poliarquía Consultores entre el 4 y el 19 de mayo sobre 1.000 casos en 39 localidades del país, con entrevistas telefónicas a población mayor de 18 años residente en ciudades de más de 10.000 habitantes. El margen de error informado para el ICG total es de ±0,06, con un intervalo de confianza del 95% entre 1,86 y 2,12 puntos.








