El Gobierno nacional volvió a postergar la actualización de los impuestos que gravan los combustibles y trasladó al 1° de diciembre de 2026 la aplicación de los incrementos que estaban previstos para noviembre. La decisión alcanza a las naftas y al gasoil y busca evitar que una nueva carga tributaria se sume a los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
El Gobierno postergó hasta diciembre la suba de impuestos a la nafta y el gasoil
La medida fue oficializada mediante un decreto publicado este viernes. Los aumentos impositivos pendientes no se aplicarán en noviembre y quedaron trasladados al 1° de diciembre.

La medida quedó oficializada este viernes mediante el Decreto 1305/2026, publicado en el Boletín Oficial. La normativa modifica el cronograma establecido por el Decreto 617/2025 y sus sucesivas prórrogas, que habían establecido un esquema de aplicación gradual de los aumentos pendientes.
De esta manera, durante noviembre continuará vigente el esquema impositivo actual. Los incrementos que todavía no fueron trasladados a los surtidores comenzarán a regir, de acuerdo con la nueva disposición, desde el primer día de diciembre.
La decisión comprende al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono, dos tributos nacionales que forman parte de la estructura de costos de las naftas y el gasoil.

Qué pasará con los precios
La postergación implica que, durante noviembre, no se incorporará a los combustibles el incremento impositivo que estaba previsto para ese período. Sin embargo, esto no significa que el Gobierno haya dispuesto un congelamiento de los precios en las estaciones de servicio.
Las empresas petroleras mantienen la posibilidad de modificar sus valores comerciales en función de sus propias estrategias y de variables como el precio internacional del petróleo, los costos de producción, la cotización del dólar y los márgenes de comercialización.
Por eso, la decisión oficial evita una presión adicional derivada de los impuestos, pero no garantiza que la nafta y el gasoil permanezcan sin cambios durante el próximo mes.
La medida se conoce después de los aumentos que aplicaron las principales compañías del sector a fines de septiembre. En ese momento, algunas petroleras trasladaron a los surtidores subas que llegaron hasta el 5%, en un contexto de volatilidad en el mercado internacional del crudo.
YPF también realizó un ajuste, aunque más moderado, con un incremento promedio del 1% en sus combustibles.

Los impuestos postergados
Los incrementos que volverán a diferirse corresponden a las actualizaciones acumuladas de los períodos 2024 y 2025, además del primer y segundo trimestre de 2026.
Se trata de montos que, de acuerdo con la legislación vigente, deben actualizarse trimestralmente en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El mecanismo busca mantener actualizados los valores fijos utilizados para calcular los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono. Sin embargo, desde 2024 el Poder Ejecutivo viene modificando los plazos de aplicación para evitar que el impacto completo de esos ajustes llegue de una sola vez a los surtidores.
La nueva disposición modifica específicamente las fechas establecidas en el esquema anterior. Así, los incrementos remanentes que debían comenzar a aplicarse el 1° de noviembre quedaron trasladados al 1° de diciembre.
La medida comprende a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. Por lo tanto, los tres productos continuarán bajo el esquema de postergación durante noviembre.

El objetivo oficial
En los fundamentos de la medida, el Gobierno justificó la decisión en la necesidad de continuar estimulando el crecimiento de la economía mediante un sendero fiscal sostenible.
El diferimiento de los impuestos forma parte de la estrategia del Ejecutivo para administrar el impacto de los aumentos de los combustibles sobre la inflación. Una actualización tributaria puede trasladarse directamente al precio final y, además, repercutir sobre otros sectores de la economía.
El transporte de cargas, la distribución de mercaderías y distintas actividades productivas utilizan combustibles como insumo, por lo que cualquier incremento puede generar efectos adicionales sobre los costos.
La postergación, no obstante, no elimina las obligaciones tributarias pendientes. Los aumentos acumulados siguen vigentes y su aplicación fue trasladada nuevamente, esta vez hasta diciembre.
De esta manera, el Gobierno volvió a modificar el calendario de actualización de los impuestos a los combustibles, en una decisión que busca contener nuevas presiones sobre los precios durante noviembre, aunque deja pendiente el impacto de los incrementos acumulados para el último mes del año.

Qué impuestos se actualizan
La legislación establece que los importes utilizados para calcular ambos tributos deben ajustarse periódicamente según la evolución del IPC. El objetivo es actualizar los montos fijos en pesos que integran la carga impositiva de los combustibles.
No obstante, el Ejecutivo viene demorando la aplicación de esos incrementos para administrar su impacto sobre los precios finales. La nueva prórroga extiende ese mecanismo durante un mes más.
La decisión también tiene una dimensión fiscal: al postergar la actualización plena, el Estado demora la percepción de una mayor recaudación proveniente de estos tributos.
Por ahora, el próximo vencimiento del cronograma quedó establecido para el 1° de diciembre, cuando debería comenzar a aplicarse el incremento pendiente, salvo que el Gobierno vuelva a modificar los plazos.








