¿Cómo acceden y usan las tecnologías digitales las poblaciones de jóvenes y adultos de la ciudad de Santa Fe? ¿De qué manera y con qué finalidades acceden a Internet? ¿Qué prácticas de uso y competencias digitales se ponen en juego en torno al acceso a la educación, al mundo del trabajo y a los vínculos con el Estado?
Acceso a Internet pero pocas computadoras en casa: cómo estudian en los EEMPA del noroeste
Un estudio analizó la brecha digital en un grupo poblacional específico y advirtió que ésta depende más de los modos de uso y apropiación que de la conectividad. Propuestas concretas de acción.

Esas fueron algunas de las preguntas que formularon el Centro de Estudios Demos y el Centro de Estudios en Educación y Comunicación de Paraná (Ceducom) a 254 estudiantes de Escuelas de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA) de barrios ubicados en el noroeste de la ciudad de Santa Fe.
Uno de los resultados arrojó que apenas el 12 % aproximado de esta población de estudiantes cuenta con una computadora para estudiar en su vivienda, en tanto la enorme mayoría depende de su teléfono celular para desarrollar esa tarea.

Eso sí, el acceso a Internet es amplio (hay diversidad de prestadores), pero el uso de un dispositivo u otro hace la diferencia en cuanto a calidad de aprendizaje.
Todos estos datos integran el estudio denominado “Derechos digitales y brecha digital: condiciones para el uso de las TIC en jóvenes y adultos de la ciudad de Santa Fe”.
Participaron del relevamiento estudiantes del EEMPA N° 1157 (Las Flores); N° 1298 (Yapeyú) y las extensiones áulicas en barrios Loyola y Las Lomas; Nº 1151 (barrio Sur, sede Amenabar) y extensiones áulicas en barrios San Lorenzo, Barranquitas Sur y Chalet (con denominación EEMPA N° 6151), y N° 1131 (Nuevo Horizonte).
Las encuestas se hicieron por medio digital y con formularios impresos en aquellos establecimientos que no tienen acceso a Internet. Este tema derivó en un análisis particular y en propuestas específicas.
Participación de mujeres
Un aspecto que se destaca es la mayor participación de mujeres en las respuestas, que “se relaciona con un aumento de estudiantes de este género en el año lectivo 2025”, Entre las razones se menciona una política específica que incluyó “la coordinación de actividades de las escuelas con Extensión áulica con el Movimiento de los Sin Techo”.
Dicha organización prestó las instalaciones edilicias “para el funcionamiento de la escuela y además hubo una adecuación horaria para posibilitar la afluencia de mujeres madres, luego de las labores domésticas del almuerzo y el retiro de niñas y niños de las escuelas primarias, así como un apoyo para el cuidado de los más pequeños/as mientras tiene lugar el dictado de las clases”.
Conectividad
De acuerdo con el documento, el 81,9% de las personas consultadas tienen Internet en el hogar. De ese universo, el 42,3% dice contar con fibra óptica (la mejor tecnología existente, aunque con variaciones entre planes), mientras que el 31,7% usa cable módem o coaxil (de menor velocidad que la fibra óptica; y el 9,1% satelital.
El 7,7% manifiesta usar conexión vía chip de celular (la situación de mayor precariedad). Casi la totalidad de este universo tiene Internet de uso exclusivo en el hogar.
“Cabe preguntarnos por ese universo del 20% que en los relevamientos aparece en situación de vulnerabilidad estructural en cuanto a disponer de Internet en el hogar”, advierten en las conclusiones.
Siguiendo en esta línea, el 95% de los encuestados tiene Internet en el celular: la mayoría manifiesta tener acceso “siempre” y un porcentaje menor “a veces”. En el desagregado de los tipos de planes contratados se observan situaciones de brechas: el 62,5% tiene prepago y el 31,5% abono fijo.
“Las condiciones socioeconómicas desfavorables que atraviesan a los habitantes de estos barrios no se traducen directamente en condiciones de exclusión del acceso a Internet en el hogar. Aunque sí se registran indicios de precariedad de los planes de Internet para telefonía móvil”, explica.
Desigualdad de oportunidades
De las encuestas surge que hay “una clara preponderancia” del uso de celulares personales como medio habitual de conexión a internet por sobre otros dispositivos como computadoras portátiles o de escritorio. “Sólo un 10% manifestó utilizar dispositivos adecuados para el estudio y la producción académica en la educación formal”, lo cual implica “una restricción significativa en las oportunidades educativas”.

La brecha de dispositivos se manifiesta en diferencias en el uso cotidiano de Internet, en las oportunidades educativas, laborales y en el acceso a servicios digitales.
“Si bien veíamos una alta penetración de Internet en la población relevada, al indagar otras dimensiones empezamos a registrar desigualdades de fondo: no es lo mismo estar conectado por un dispositivo móvil precario que con banda ancha y computadora”, dicen los autores de la indagación.
En la práctica, significa que el uso de dispositivos condiciona en parte el desarrollo de habilidades: “Varios estudios indican que quienes cuentan con smartphone básico desarrollan habilidades más limitadas y tienden a emplear Internet en tareas sencillas (mensajería, redes sociales), pero no realizan actividades de mayor complejidad, como pueden ser las vinculadas al acceso a la educación, búsquedas laborales, etc; relevantes para mejorar las posibilidades de movilidad social y calidad de vida”.
Este tramo del estudio responde a otra pregunta que motivó la encuesta: ¿qué condiciones y prácticas posibilitan u obstaculizan la inclusión digital de poblaciones de jóvenes y adultos en sectores vulnerados?
Siguiendo este razonamiento, la brecha que manifiesta obstáculos para el ejercicio de los derechos digitales “puede relacionarse con otros datos de las condiciones habitacionales (como la baja cobertura cloacal o el uso extendido de fuentes no seguras para cocinar) que arroja el análisis del Censo 2022 que realiza el programa Santa Fe cómo vamos”.
Por otra parte, “la conectividad móvil es ampliamente mayoritaria, pero está atravesada por la precariedad de los planes prepagos y por la dependencia casi exclusiva del smartphone como dispositivo de uso cotidiano. Esto condiciona el desarrollo de habilidades digitales complejas y reproduce una forma limitada de apropiación tecnológica, centrada en el consumo y no en la producción de contenidos”.
Otro dato a destacar: cuando se indaga en la población mayor de 40 años que asiste a un EEMPA, se encuentra que solo un 4% respondió que cuenta con una PC. “Quienes pertenecen a esas generaciones no sólo no son nativos digitales, sino que entre los múltiples aprendizajes que debieron incorporar para el uso de las TIC se encuentra el cambio de paradigma que significa la concepción de que tanto la educación como la ciudadanía digital son derechos fundamentales”.
En síntesis, la brecha digital no se explica solamente por la conectividad, sino por un entramado de desigualdades materiales, educativas y culturales que inciden en los modos de acceso, uso y apropiación.
Todo esto, sumado a la falta de infraestructura en instituciones clave como las EEMPAs, “revela un escenario donde la inclusión digital es parcial y no garantiza condiciones efectivas para el ejercicio de derechos educativos, laborales y ciudadanos”.
Propuestas y derechos
Además de un diagnóstico, el estudio introduce una serie de propuestas concretas centradas en cinco ejes. Estos son Infraestructura y acceso significativo, Desarrollo de habilidades y alfabetización digital, Inclusión digital para el trabajo, Ciudadanía digital y acceso a derechos, y Producción de información y gobernanza digital.
Y para tener en cuenta, se recuerda que en el marco de la reciente reforma constitucional de la provincia de Santa Fe, en 2025, se incorporó el tratamiento de los derechos digitales en el artículo 28.

Este expresa que “la Provincia impulsa el desarrollo y uso ético de las tecnologías de manera segura y orientados al bien común, preservando la centralidad y la dignidad de la persona humana”.
“Toda persona tiene derecho al acceso universal, equitativo, asequible, sin discriminación, continuo y de calidad a la tecnología, a la conectividad y a la infraestructura tecnológica”, agrega.
“El Estado adopta medidas para la eliminación de las brechas digitales y para lograr progresivamente la efectividad de este derecho que se reconoce como condición para el ejercicio de una ciudadanía plena e igualitaria. La Provincia promueve la construcción de una ciudadanía digital inclusiva, la alfabetización digital crítica, el respeto a la privacidad, la autonomía mental y la no manipulación de pensamientos, emociones, acciones o decisiones mediante el uso de tecnologías (..)”.









