Como una forma de difundir cuán complejo es el proceso para llevar energía eléctrica a los hogares, por estos días se han multiplicado notas periodísticas sobre la "W" que muestran las gráficas de la demanda residencial durante los partidos de la Selección Argentina.
En la EPE, el consumo mundialista de energía dibuja más de una letra
El fenómeno de picos y valles de la demanda residencial crea dolores de cabeza en la operación técnica del sistema, con un subibaja en forma de "W" en las gráficas. En Santa Fe, apareció también una marcada "V".

La letra en cuestión se adivina en las líneas que se dibujan en cuadros de doble entrada que consideran las horas del día y el nivel de la demanda.
Se observa en una baja abrupta de la demanda desde un rato antes del partido (la previa), luego una pequeña elevación en los quince minutos del entretiempo (aprovechado para otras tareas domésticas o usos de artefactos) y otra vez una tendencia ascendente a partir del pitazo final del partido hasta recuperar la curva habitual.

A nivel nacional hubo como se ha dicho en tantas publicaciones, una difícil de manejar "W", pero según los registros de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), en Santa Fe se produjo también otra letra, la "V", con su vértice inferior para cuando se repetían las imágenes del ya terminado primer tiempo.

En rigor, aquí fueron distintos comportamientos de la demanda según el partido (el clima, el horario, el día de la semana en que cayó el encuentro deportivo y por supuesto lo que sucedió en la cancha). Y eso implica un desafío aún mayor para los equipos para la distribución.
Una primera y obvia lectura: solo la camiseta celeste y blanca logra esos comportamientos en los hogares de todo el país, con alteraciones del ritmo de vida que así como se perciben en las calles vacías también se nota en los registros de la demanda de la energía.

Es la prueba en definitiva de lo marcadamente gregarios que son los argentinos convertidos en su enorme mayoría en hinchas-espectadores de solo una pantalla por casa. Es una rara ocasión en la que se mira la TV en grupo y así solo se demanda prioritariamente la energía de ese electrodoméstico. No sucede en otros casos.
Esas gráficas distintas de la demanda residencial son siempre motivo de estudios técnicos en el sector. Acaso con tantos cortes y apagones en la capital federal y el Gran Buenos Aires en los últimos años se ha considerado necesario salir a dar explicaciones también ahora que el servicio no ha fallado.
A los gráficos de consumo y sus horarios se los analiza para buscar patrones de comportamiento social que permitan predecir qué harán los usuarios más volubles: la gente. Los mega circuitos eléctricos del alumbrado público, que se encienden en cuanto se va la luz solar, están en el otro extremo del universo de la demanda, son perfectamente predecibles.

Y entre los caprichos de la condición humana y los automatismos de los dispositivos sensibles a la luz (fotocontroles) se ubican la demanda de la industria y el comercio que, además de los técnicos del sector eléctrico, miran y mucho los economistas, los sociólogos y politólogos. Permite observar el nivel de actividad real, más allá de lo que digan otras estadísticas.
En el caso del fútbol de Messi y sus diez compañeros de equipo, también los comercios aportaron a que baje el consumo y por supuesto, en bastante menor medida, la industria. En las calles de Santa Fe quien haya dado una vuelta durante el partido (como los verdaderos reporteros gráficos) habrán visto que solo los supermercados y kioscos tenían sus puertas abiertas, en muchos casos inútilmente.
Mano invisible y otras no tanto
En el sistema de energía eléctrica la mano invisible del mercado eléctrico necesita de otras bien visibles. Las de los operadores de los sistemas eléctricos -gente de carne y hueso asistida por sistemas inteligentes y sobre todo por sus cabezas y su experiencia-, que equilibran la generación y la demanda, por medio de unas líneas de transporte en alta tensión de capacidad muy limitada.
Cuando esa labor de toma de decisiones en tiempo real según los recursos disponibles (puede incluso importarse energía eléctrica de países limítrofes) sencillamente hay apagones, falla el servicio.
Eso sucede en Cammesa, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, que habilita según su precio más bajo y la necesidad en tiempo real a los generadores a aportar sus megavatios al Sistema Argentino de Interconexión (Sadi), según la demanda que proviene de todas las empresas distribuidoras del país.

Los controladores de Cammesa acertaron al mantener reservas adicionales de generación y regulación de frecuencia para absorber las bruscas variaciones de carga, es decir, las puntas agudas de la "W".
En la Argentina hubo una demanda de 20.500 MW dos horas antes del partido con Inglaterra. Entre las 16 y las 18 cayó a 18.500 en el primer tiempo y hasta los 16.500 MW en el segundo. En el descanso de quince minutos hubo un leve rebote propio de esa pausa. Tras el 2 a 1 inolvidable, la demanda fue recuperándose hasta llegar a los consumos típicos de un miércoles.








