El Mundial de Fútbol 2026 se convirtió en el evento deportivo más importante del año a nivel global: millones de espectadores de todo el mundo mirando los partidos frente a sus televisores, sus smartphones, sus tablets. Esto puede traducirse, más allá del deporte en sí mismo, en las demandas y los consumos de un mega entretenimiento.
El novedoso caso del ingeniero santafesino que convirtió el Mundial en "partidazos energéticos"
Se llama José Stella, y es reconocido por su expertise en esta temática. Comparó los consumos, las demandas y las matrices de energía entre la Argentina y los países contra los que jugó la selección nacional de fútbol. Los hallazgos.

Al prender una TV, o al cargar la batería de litio de un dispositivo electrónico para poder disfrutar de un espectáculo futbolístico de primer nivel, se genera consumo energético. Y por supuesto, están las variaciones en las demandas de energía, que quizás dependen de cuán popular es el fútbol en tal o cual país.

Casi como un “juego” de divulgación del saber técnico, y acaso uniendo dos pasiones (la una, el fútbol; la otra, el estudio de matrices energéticas), un ingeniero de la UTN Santa Fe, reconocido en el ámbito académico por su expertise, comenzó a comparar las variables energéticas de la Argentina con los países contra los que la selección nacional jugó.
El “otro” mundial
Se trata de José Stella, Ingeniero Electricista de la UTN; Magister en Dirección de Empresas; Doctorando en Dirección de Empresas (Universidad Católica de Buenos Aires), Profesor en la carrera de Ingeniería en Energía Eléctrica de la UTN, y Profesor de Posgrado.
¿Qué hizo Stella? Fue comparando, en cada partido de la Argentina, la mayoría de los elementos que caracterizan la estructura energética nacional, y la cotejó con la del país que enfrentaba: como se dijo, demanda y consumo de energía durante el partido, y capacidades de las redes eléctricas de ambos países.

También, la dependencia de las dos naciones a los hidrocarburos; la generación de petróleo, electricidad, gas natural y, también, de energías limpias (como la eólica, por ejemplo); las emisiones de carbono y de gases de efecto invernadero; e incluso las metas energéticas que deberían trazarse los países en la materia.
El disparador
“Abordar el análisis de las matrices energéticas de los países involucrados en el Mundial, y fundamentalmente aquellos que han jugado los partidos contra la Argentina, fue el disparador. ¿Por qué? Porque en cada análisis que se hizo, mostramos una ‘foto’ de lo que ocurre en cada país a nivel de la energía”, le dijo Stella a El Litoral.

“Desde el punto de vista de la ingeniería, hay que sumar varios conceptos alrededor de, por ejemplo, los problemas que se denominan perversos. Estos problemas perversos no tienen una solución única, involucran a distintas disciplinas: un ejemplo claro es el cambio climático”, agregó el especialista.
Claro está que el cambio climático tiene relación directa con las energías, porque “el sistema energético mundial es fundamentalmente el mayor emisor de gases de efecto invernadero”, adujo luego.
Pensamiento complejo
Hay otro elemento que fue considerado en los análisis de Stella, y que pertenece a un pensador francés: el pensamiento complejo. “Esta idea nos lleva a aplicar una mirada ‘hologramática’ para tratar el tema de las energías con distintas disciplinas. La foto que se le saca a la matriz energética de cada país muestra dónde está parado éste”.
Con todo, lo que se usa como disparador respecto de la matriz energética de cada país, incluso la Argentina, es “qué es lo que pasó para llegar donde está; de qué punto partió y, principalmente, cuál es la tendencia a corto o largo plazo respecto de cómo evolucionarán las matrices de energía”, añadió el ingeniero.

Todo ello llevó a pensar en qué buscan, en términos energéticos, los distintos países cuyos seleccionados de fútbol se enfrentaron al equipo liderado por Lionel Messi. Dentro del sistema energético están el sistema eléctrico, el gas, la generación de energía hidráulica; las renovables (vía sol, vía eólica), entre otras fuentes renovables.
“Fundamentalmente lo que busca Argentina y la gran mayoría de los países del mundo es producir energía eléctrica con generación de bajo carbono, en general. Y ese bajo carbono fundamentalmente va a venir de las energías renovables”, enfatizó en este punto.
La “foto” de la Argentina
-"¿Cómo se encuentra nuestro país en términos de matriz energética?", consultó El Litoral al Ing. Stella.
-Nuestro país tiene una matriz eléctrica cuyo 49% es de bajo carbono, y ese 49% está compuesto por un 7% de generación nuclear (que no emite gases de efecto invernadero en su generación de energía eléctrica en general).
Con respecto a la energía hidroeléctrica, se genera un 23,4%; energía eólica, un 12,7%; solar, un 3,8%, y biocombustibles del 1,9%. Todo eso estaría sumando un 49% de lo que se denomina de bajo carbono.

¿Qué pasa con el resto del porcentaje? Está compuesto por gas (un 48%) y lo completa un casi 2% de petróleo -principalmente fuel-diesel oil- para generar energía eléctrica, y un 1% de carbón.
Los comparativos
“Nosotros tenemos de todo un poco en materia de energía, pero fundamentalmente lo que más tenemos es gas. Si a esto lo comparamos con Argelia (país al que se enfrentó la Argentina), ese país tiene una matriz energética muy sucia, donde sólo el 1% es de bajo carbono, y utiliza casi 99% de gas”, explicó Stella.
Pero si a esta comparación de lo que pasa en Argentina se compara con algunos países europeos, como Austria (que se enfrenta con el equipo de Lionel Scaloni este sábado en cuartos de final), aparecen los matices y las diferencias.
“Austria tiene un 76% de su matriz eléctrica de bajo carbono: cuenta con mucha generación de energía hidráulica (46,1%) y eólica (11,5%) y un 13,2% es energía solar. Europa en general va mucho más adelantada en lo que es transición energética, esto es, pasar a una mayor cantidad de energías renovables”, precisó.

Y si se toma a Egipto, su matriz energética en el mayor porcentaje está alimentada por el gas, con el 79%; hay un 7% de también de distintos tipos de combustibles fósiles, y le queda una matriz de bajo carbono del 14%.
“Se puede concluir en general que los países desarrollados consumen más energía, y los países en vías de desarrollo su consumo per cápita es menor. En aquellas naciones que obtienen su energía desde sus recursos naturales o que la pueden importar, los ingresos per cápita y el grado de desarrollo que tienen es mejor”, agregó.
¿Y Suiza?
El seleccionado argentino se enfrenta en cuartos de final contra los jugadores suizos, pero, ¿qué pasa con Suiza en materia energética? Como se sabe, es una nación que tiene un alto poder adquisitivo y esto se refleja también en su consumo eléctrico.

“Suiza tiene alrededor de 7.500 kW/h de consumo por persona. Es la nación que mejor posicionada está: el 95% de su matriz es bajo de carbono. El 55% de su generación energética es hidráulica, y el 24% de la matriz de Suiza es nuclear”, puntualizó.
Mirar el futuro
-¿Qué metas debería trazarse nuestro país en términos de mejorar la matriz energética para las próximas décadas?, consultó El Litoral al José Stella.
-Existen distintos programas, pero hay uno que se llama plan de transición para la mitigación y adaptación del cambio climático en la Argentina. Frente a los problemas perversos (cambio climático) antes mencionados, debe buscarse disminuir a través de distintos escenarios (electrificación, gasificación, eficiencia) la emisión de gases de efecto invernadero.

Algunos ejes son incrementar la generación de energías renovables: pasar de un 15-20% y alcanzar el 30% o más para el año 2040. Otro es aprovechar los grandes vientos de la Patagonia para generar energía eólica, y la gran irradiación solar en el noroeste argentino.
Un tercer aspecto que habría que trabajar es la modernización e interconexión de redes. Esto es, construir nuevas líneas de alta tensión para conectar los centros de generación de energías renovables (Patagonia y el noroeste) con los grandes centros de consumo: CABA, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mendoza.

El fomento de la generación distribuida, esto es los “prosumidores”, que en Santa Fe se impulsó, habría que proyectarlo más rápido, para ir sustituyendo combustibles fósiles por energías limpias. Hay muchas alternativas: el hidrógeno por viento es otra.
Eficiencia energética
En términos de eficiencia energética, la responsabilidad social y la educación son claves. “Hay muchas herramientas diseñadas que todavía no se aplican para cambiar las conductas de consumo a los fines de hacerlo más eficiente. Por ejemplo, el etiquetado de eficiencia de electrodomésticos, incluso de los automóviles”, agregó Stella.
Es que el “quinto combustible” se llama eficiencia energética. “Podemos tener mucho abastecimiento y oferta, pero debemos lograr contar con las suficientes conductas como para usar todos los recursos energéticos de una forma más eficiente”, concluyó el experto.













