Wall Street tiene menos ideología que intereses. El riesgo país de la Argentina -con superávit fiscal y Javier Milei presidente- cerró la semana en 611 puntos básicos, mientras que el de Brasil -con Lula Da Silva y déficit superior al 9% de su PBI- se mantiene estable en torno a los 170 puntos básicos.
Kicillof agita su propio fantasma mientras Milei promete una "bazooka" de dólares
Cuanto menos divisas lleguen al país, más se debilita la chance de reelección libertaria. Estados Unidos adelanta su apoyo a la gestión libertaria y el Eximbank promete US$ 7 mil millones. Los mercados creen menos en la ideología que en los billetes. Cae la economía, sube la pobreza y el "PJ" Morgan advierte.

"Los dólares nos salen por las orejas", afirmó Milei en Nueva York. Las divisas deberían llegar desde el exterior una Argentina con incertidumbre política, que tiene bajos niveles de inversión externa directa, en un mundo en el que un bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5,1% (llegando a cotizar en torno al 5,18%%), en los niveles máximos de las últimas dos décadas.
Brasil, gane Lula o Flavio Bolsonaro en las próximas elecciones presidenciales, tiene 374.427 millones de dólares en reservas internacionales, según los datos actualizados al cierre de agosto. Son cifras que no comprometen al Tesoro a la hora de pagar vencimientos de deuda.
"El riesgo kuka"
La sanción de los mercados que le bajan el precio a los bonos argentinos, tiene que ver precisamente con la falta de recursos "crocantes" de Javier Milei y Luis Caputo. El país enfrenta vencimientos por US$ 27 mil millones el próximo año y un riesgo de dolarización de carteras por la inminencia electoral, como ocurrió el pasado año antes de los comicios provinciales que ganó Axel Kicillof en su distrito.
El propio gobernador de Buenos Aires se mostró esta semana por Nueva York, donde se reunió con el alcalde Zohran Mamdani y el presidente español Pedro Sánchez. Los mercados siempre votan antes, y el ex ministro de la condenada Cristina Kirchner -aún no renegó de su jefa- no desconoce que es quien hoy encarna el "riesgo kuka".
Falló Luis Caputo en su intento de aventar el fantasma. Kicillof puede admirar a Lula, pero en los mercados financieros es sinónimo de populismo, control de precios, control de
cambios, aumentos de impuestos y cepo. Eso sin contar las amenazas explícitas default de Máximo Kirchner.
El gobernador bonaerense sabe que cuanto más condicione la llegada de capitales al país, menos chances electorales tendrá Milei. También sabe que sea quien fuere el próximo presidente, eso será un costo para la gestión nacional del próximo turno. Todo sea por el poder.
Los dólares declamados
"Hemos construido una bazooka de 75 mil millones de dólares", se envalentonó Javier Milei en Nueva York, en su intento por generar confianza. De nuevo: los mercados creen menos en las hipérboles que en los fajos.
Más allá de las declamaciones, la viabilidad del ingreso de capitales descansa sobre pilares estructurados en los que el gobierno nacional confía. Y el primero de ellos es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que a septiembre de 2026 contabiliza alrededor de US$ 49.766 millones en 23 proyectos aprobados.
Para conservar la estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por 30 a 40 años, la normativa impone como condición imperativa la "inversión mínima temprana": ejecutar entre el 20% y el 40% del capital computable en los primeros dos años desde la aprobación del proyecto, por lo que se puede esperar.

Para el año 2027, las estimaciones oficiales y de consultoras proyectan un ingreso efectivo por desembolsos obligatorios del RIGI de entre US$ 3.500 y US$ 5.800 millones (o más, dependiendo del universo de proyectos que avancen).
Un segundo cauce proviene de la iniciativa del "Corredor Andes-Atlántico" acordada en la semana que pasó, entre la Argentina y Estados Unidos.
Contempla herramientas de financiamiento por hasta US$ 7.000 millones hacia 2027. Este paquete incluye una propuesta indicativa del Export-Import Bank of the United States (EXIM Bank) por hasta US$ 6.000 millones destinada al megaproyecto Argentina LNG liderado por YPF, Eni y XRG.
¿Pero cuándo llegaría ese dinero? Horacio Marín, CEO de YPF, especuló que "si firmamos en noviembre, en febrero empezamos a hacer el gasoducto, la planta de separación de gas en Neuquén y un equivalente a refinería en Río Negro de 200 hectáreas". Hay en juego inversiones por unos 24 mil millones de dólares entre 2027 y 2031.
Otro "driver" de la economía es la posibilidad de un nuevo récord agroindustrial. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que, si las condiciones climáticas acompañan, la producción agrícola alcanzará 155,8 millones de toneladas, generando exportaciones agroindustriales por un histórico récord de US$ 42.200 millones.
Son cifras que se completarían la balanza energética y minera. Las proyecciones del Ministerio de Economía y el BCRA elevan el saldo neto combinado de energía y minería a US$ 24.000 millones en 2027.
Específicamente, las exportaciones brutas de energía bordearán los US$ 21.000 millones, con más de US$ 18.500 millones explicados por petróleo y combustibles gracias a la entrada en operación del oleoducto Vaca Muerta Sur, dejando un superávit energético neto de aproximadamente US$ 15.000 millones.
¿Dónde impacta la inversión?
El mapa del capital que parece estar llegando a la argentina 2027, concentrará sus mayores volúmenes en áreas estratégicas de ventajas comparativas:
Energía e Hidrocarburos: Desarrollo no convencional en Vaca Muerta, el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y las unidades flotantes de licuefacción de GNL.
Minería Cobre y Litio: Proyectos extractivos y de procesamiento en el Noroeste Argentino (NOA) integrados al Corredor Andes-Atlántico.
Agroindustria: El complejo sojero aportará unos US$ 22.000 millones, seguido por el maíz (US$ 10.100 millones), el trigo (US$ 3.500 millones) y el girasol (US$ 3.400 millones).
Infraestructura y Transporte: Proyectos ferroviarios de carga (Belgrano Cargas, San Martín, Urquiza y la conexión Vaca Muerta–Bahía Blanca), obras en la Hidrovía del Paraná y la línea de alta tensión AMBA I (US$ 800 millones con garantía del BID).
Tecnología y Telecomunicaciones: Modernización de la red de fibra óptica de ARSAT (US$ 49 millones financiados por el BID), inversiones en data centers y la expansión del operador Metrotel.
El "PJ" Morgan advierte
La discusión sobre la viabilidad social del modelo económico argentino por un lado, y su capacidad para atraer divisas a inversiones productivas por el otro, es un eje central del debate político y financiero.
La semana dejó tres datos que preocupan: la pobreza estadística semestral subió del 28,2% al 32,3% al primer semestre de este año; la actividad económica cayó 2,9% mensual (vs. junio) y 1,4% interanual. Y la industria según FIEL retrocedió 0,9% mensual y 4,2% interanual; acumula -1,2% en los primeros 8 meses.
¿Cómo impactarán esos dólares en el clima electoral, más allá de su impacto en minería, energía y el agro? El contagio de la bonanza al resto del entramado productivo representa uno de los desafíos centrales del programa económico.
El propio CEO de JPMorgan en Argentina, Facundo Gómez Minujín, advirtió a Bloomberg que el modelo genera "ganadores y perdedores" y enfatiza que "no basta con que a mineras y petroleras les vaya muy bien", sino que se requiere reconstruir el empleo formal, el consumo y la recaudación.
El directivo sugirió el derrame hacia los sectores no directamente vinculados se articula a través de tres vías concretas: desarrollo urbano e inmobiliario regional (Real Estate). La actividad en enclaves productivos genera una fuerte demanda inducida.
Un ejemplo es Neuquén y zonas aledañas a Vaca Muerta, donde ya se registran US$ 400 millones en nuevas obras fuera de los pozos destinadas a servicios, vivienda, hotelería y comercio local.
Añadió el encadenamientos logísticos y Pymes proveedoras: La rehabilitación de vías navegables, puertos, tendidos eléctricos y ramales ferroviarios demanda insumos metálicos, servicios de ingeniería, mantenimiento y transporte local.
Minujin (no confundir JP con PJ) planteó el desafío de la generación de empleo y reducción de la pobreza: sostuvo que el objetivo central del programa económico debe ser crear empleo formal e incrementar la empleabilidad para recomponer el ingreso disponible de las familias.
Y aportó con qué herramientas: baja de impuestos, formalización de la economía y alivio a las Pymes e industrias del mercado interno.








