Corina Rodríguez Enriquez es economista egresada de la UBA y Dra. en Ciencias Sociales por la FLACSO, además de investigadora del Conicet en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp). Especialista en temas de Mercado Laboral, Economía del Cuidado, Pobreza y Distribución del Ingreso, y Política Fiscal y Social, estuvo en Santa Fe para participar de la jornada de reflexión sobre Reforma Laboral y su impacto sobre mujeres y disidencias.
Reforma Laboral: "Nada de lo nuevo en el mundo del trabajo está en la ley"
La economista especializada, entre otros temas, en políticas de cuidado, hace un punteo de las materias que están ausentes en la norma que rige desde el 6 de marzo, y tienen mayor impacto en mujeres y diversidades. Más que "modernizar, retrocede", advierte. Un modelo "homogéneo" de trabajador.


La actividad fue organizada por Mujeres Socialistas y convocó al diputado nacional Esteban Paulón y a Balbina Cavalieri, presidenta del Colegio de Profesionales de la Abogacía de Santa Fe.
En diálogo con El Litoral, analizó aspectos particulares de la ley nacional 27.802 que rige desde el 6 de marzo.
- Estamos hablando de una reforma que fue presentada como modernización laboral, pero que parece volver atrás o invisibilizar temas sobre los que se estaba trabajando muy fuerte, como por ejemplo, mujeres y diversidades. ¿Por qué te parece necesario reflexionando sobre este tema?
- Es una ley que nombran como de modernización laboral pero es absolutamente regresiva y en muchos aspectos nos lleva al siglo XIX. Sin dudas, el mundo del trabajo ha ido cambiando en forma acelerada y esos cambios requieren modificaciones normativas y nuevas instituciones porque algunas quedan obsoletas y otras siguen siendo necesarias.
Pero nada de lo nuevo está presente en esta reforma. Al contrario: en aspectos nuevos como el empleo de plataformas, donde se venían proponiendo algunos avances para su regulación, se retrocede.
Además, desde el punto de vista de las desigualdades de género que son un tema estructural del mercado laboral, en una legislación moderna se debería incluir la agenda de los cuidados que hace tanto tiempo venimos empujando.
Uno de los elementos que tiene esta reforma se vincula con los tiempos de trabajo: en lugar de flexibilizarlos para que estén mejor distribuidos, se lo hace para extender jornadas laborales hasta de 12 horas.
Otro aspecto preocupante es la disolución de la multiactividad, que involucraba la agenda los cuidados y de género en las que se había avanzado parcialmente a través de convenios colectivos.

La ley de contrato de trabajo, aún con normas obsoletas, mantenía convenios colectivos que ampliaban licencias por paternidad e implementaban mecanismos progresivos de flexibilización del tiempo de trabajo. Al levantar la multiactividad, cuando esos convenios vencen, se vuelve para atrás; es decir que no queda vigente hasta que se acuerde uno superador.
Insisto: es una ley muy regresiva que retrotrae avances que ya se habían logrado.
- La ley incorpora más actividades esenciales, y algunas están claramente feminizadas, como educación. En ese punto también hay un impacto directo sobre el trabajo de las mujeres.
- Si y, además, es una estrategia para el debilitamiento de la organización de los trabajadores. Hay una restricción a los mecanismos de resistencia y lucha en el marco de una relación asimétrica.
Muchas de esas actividades son altamente feminizadas y están muy vinculadas con la reproducción social y la sostenibilidad de la vida.
- Si en algunos sectores se retrocedió, otros directamente están invisibilizados, como disidencias y discapacidad.
- Si, absolutamente. Hay un intento de homogeneización de la clase trabajadora que, en el marco de un mundo del trabajo que genera y reproduce desigualdades, necesita acciones afirmativas para resolver o disminuir esos mecanismos de reproducción de la desigualdad.
Aquí se trata de homogeneizar en un mundo del trabajo que se ha vuelto cada vez más complejo; eso es especialmente perjudicial para las mujeres, las disidencias y diversos colectivos. Todo va muy alineado en una reforma altamente regresiva para los derechos de las personas trabajadoras.
Desempleo, subempleo e informalidad
- La perspectiva de género atraviesa todos los temas: el desempleo, el sobre empleo, los hogares cuya jefatura está a cargo de mujeres. ¿Cuáles son los datos en los que se apoya esa problemática?
- Un dato fundamental para cualquier mirada de género sobre el mundo del trabajo es el de uso del tiempo. ¿Cuánto tiempo destinan varones y mujeres, y lo digo en términos binarios porque es como se capta la información, a cada actividad?
La encuesta nacional de uso del tiempo de 2021, que es la única que tenemos de cobertura nacional, corrobora lo que venimos diciendo hace décadas: las mujeres destinamos mucho más tiempo que los varones al trabajo doméstico de cuidado no remunerado. En promedio, son 6 horas y media diarias, y los hombres 3 horas y media.
Es un dato que cambia muy despacio y lo va a hacer de manera más lenta si no se implementan políticas que promuevan una redistribución.

Este dato es la contracara de los indicadores del mercado laboral, que siguen mostrando que las mujeres tienen una tasa de participación 20 puntos porcentuales menor que la de los hombres. Y el desempleo, que empieza a aumentar, sigue demostrando que las mujeres presentan una tasa de desocupación mayor que la de los varones.
Si hay un colectivo que enfrenta las mayores dificultades en el mercado laboral, son las mujeres jóvenes, que son quienes tienen mayor tasa de desocupación dentro del subgrupo de población con grandes problemas en el mercado laboral que son los jóvenes, con tasas muy superiores al promedio.
Entre la población joven aparece este concepto que se popularizó de las "ni ni", es decir, ni estudian ni trabajan. Pero ahí también se esconde trabajo de reproducción, con mujeres jóvenes que se hicieron cargo de las responsabilidades de cuidado.
El otro dato conocido es el de la sobrerrepresentación de las mujeres en la informalidad laboral que hoy está en niveles récords, cercanos al 40% de la población. Esta reforma, que se promovió como la que iba a generar trabajo asalariado registrado, va en el sentido contrario porque desarma normas protectivas. Y en el contexto de un mercado laboral que no genera empleos, eso lleva a un aumento de la informalidad.
Digo que allí las mujeres estamos sobrerrepresentadas porque muchas veces la informalidad laboral es un mecanismo de conciliación entre vida laboral y las responsabilidades de cuidado.
En el caso particular de las personas que se dedican al trabajo doméstico en casas particulares y han estado históricamente relegadas, esta ley no les mejora la situación. Este gobierno, en su primer año de gestión, discontinuó el Programa Registradas, sobre el que podemos tener observaciones críticas, pero era una de las ventanas de inscripción de las trabajadoras de casas particulares.
Sin embargo, el programa no fue reemplazado por otra alternativa.
Entonces, la informalidad laboral que en el caso de las trabajadoras de casas particulares históricamente se ha ubicado en el 70%, va a seguir en esa magnitud en la medida en que no hay mecanismos que generen otras posibilidades de empleo para las mujeres o incentivos para su registro.
- Todo se potencia cuando hablamos de mujeres jefas de hogar: en ese aspecto, todo organismo que analice datos coyunturales con esa variable (UCA, Unicef, entre ellos) coinciden en que es el sector más castigado.
- Son mujeres que están solas, criando, y tienen que cumplir con la doble función de proveer y cuidar en un entorno donde la agenda de cuidados está "frizada", las políticas en ese sentido fueron desfinanciadas, el entorno ofrece peores empleos y remuneraciones, y los servicios de cuidado no existen o no alcanzan.
Además, sumaría un entorno social que promueve la resolución individual de los problemas y el desprecio a la comunidad como espacio posible de solución.










