Poner en marcha una campaña agrícola implica realizar una fuerte inversión varios meses antes de que llegue el momento de la cosecha. Semillas, fertilizantes, fitosanitarios y labores deben pagarse durante el ciclo productivo, mientras que los ingresos recién llegan después de la cosecha y comercialización de los granos.
Entre bancos, proveedores y acopios: cómo se financiaron los productores en la campaña 2025/26
Según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario, alrededor del 30% se cubrió con capital propio y el 70% restante, unos US$10.323 millones, con financiamiento de terceros. El crédito comercial concentró el 55% de ese financiamiento, aunque también crecieron los préstamos bancarios y las herramientas del mercado de capitales.

En la campaña 2025/26, esa inversión alcanzó los US$14.747 millones, considerando los gastos directos de producción de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol.
Un relevamiento realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a partir de registros estadísticos y consultas a los principales actores de la cadena, estima que alrededor del 70% de ese monto se financió con fondos de terceros, mientras que el 30% restante fue cubierto con capital propio de los productores.

En términos nominales, esto significa que los productores habrían aportado unos US$4.424 millones de recursos propios, mientras que otros US$10.323 millones llegaron a través de distintas modalidades de crédito.
Más de US$10.000 millones llegaron de terceros
El financiamiento externo tuvo dos grandes canales. Por un lado, los bancos y el Mercado Argentino de Valores (MAV) aportaron aproximadamente el 45% del financiamiento de terceros, unos US$4.609 millones.
Por otro lado, el crédito comercial concentró el 55% restante, equivalente a unos US$5.713 millones. Allí aparecen los acuerdos con corredores, acopios, cooperativas, proveedores de insumos, exportadores, traders y mutuales.
El esquema muestra el peso que continúa teniendo el financiamiento dentro de la propia cadena agrícola, donde buena parte de las operaciones se estructura contra la futura entrega o comercialización de granos.

La campaña 2025/26 también se caracterizó por un mayor uso de instrumentos denominados en dólares. Según la BCR, la desaceleración de la inflación y una relativa estabilidad cambiaria redujeron la incertidumbre respecto de la evolución del tipo de cambio y favorecieron el uso de herramientas de financiamiento en moneda dura, tanto en el circuito comercial como en el bancario.
Los bancos ganaron participación
Dentro de los US$4.609 millones canalizados a través de bancos y el MAV, los préstamos de pago íntegro o bullet fueron el instrumento de mayor participación, con aproximadamente el 24% del crédito de este canal, unos US$1.114 millones.
Este tipo de préstamo permite recibir el capital al inicio y cancelar capital e intereses en un único pago al vencimiento. La modalidad se adapta al ciclo agrícola porque permite hacer coincidir el vencimiento con el momento en que el productor obtiene liquidez a partir de la cosecha y comercialización.
Los préstamos hipotecarios y prendarios representaron alrededor del 20%, por unos US$925 millones. Se trata de créditos respaldados por garantías reales, como inmuebles, maquinaria y otros bienes.
En tercer lugar se ubicó el descuento de cheques y pagarés, con aproximadamente el 15% del financiamiento de este canal, equivalente a US$676 millones.

También tuvieron una participación relevante las líneas destinadas a la compra de insumos mediante plataformas con convenios de tasas, que representaron otro 15%, unos US$669 millones. De acuerdo con el relevamiento de la BCR, esta modalidad viene ganando participación durante las últimas campañas.
El resto se distribuyó entre otras líneas bancarias y herramientas del MAV, tarjetas agro y acuerdos en cuenta corriente.
Las tarjetas agro representaron aproximadamente el 8% del financiamiento bancario y del mercado de capitales, con unos US$346 millones, mientras que los acuerdos en cuenta corriente aportaron cerca del 7%, alrededor de US$306 millones.
El crédito comercial sigue siendo el principal sostén
Pese al crecimiento de las alternativas bancarias y del mercado de capitales, el crédito comercial continuó siendo la principal fuente de financiamiento externo de la campaña, con unos US$5.713 millones.
Dentro de este segmento, corredores, acopios y cooperativas concentraron aproximadamente el 55%, equivalente a US$3.142 millones.
Una parte importante de estas operaciones se realizó mediante canje de granos, con financiamiento contra contratos de producción o comercialización. También se utilizaron operaciones con pago en dólares y cuentas corrientes denominadas en moneda estadounidense.

Los proveedores de insumos y exportadores aportaron otro 40% del crédito comercial, por unos US$2.285 millones. El canje volvió a ser una de las principales modalidades, acompañado por operaciones con cheques, pagarés y financiamiento en dólares contra contratos forward.
Finalmente, las mutuales representaron alrededor del 5% de este canal, con unos US$286 millones. Esta modalidad tiene una presencia particularmente importante en localidades pequeñas y contempla herramientas como la negociación de cheques y préstamos con garantía hipotecaria.
Un esquema de financiamiento cada vez más diversificado
El financiamiento de la campaña 2025/26 muestra una combinación de recursos propios, crédito bancario, mercado de capitales y herramientas comerciales desarrolladas dentro de la propia cadena agrícola.
Sobre una inversión total de US$14.747 millones, los productores aportaron aproximadamente tres de cada diez dólares, mientras que los siete restantes provinieron de terceros.

El crédito comercial mantuvo el mayor peso, aunque el relevamiento de la BCR también evidencia una mayor participación de los bancos, las plataformas de financiamiento para insumos y las herramientas del Mercado Argentino de Valores.
La estructura responde a una característica central de la actividad agrícola: la necesidad de financiar varios meses de costos antes de recuperar el capital con la venta de la producción. Por eso, la disponibilidad y las condiciones del crédito constituyen uno de los factores determinantes para poner en marcha cada nueva campaña.








