Marianela Giacomino es de San Carlos Centro. Con una fuerte inclinación hacia la moda, eligió como carrera de base la comunicación, y se trasladó a la capital santafesina para cursar sus estudios en la Universidad Católica de Santa Fe. Pero no desistió de su vocación, haciendo compatible el recorrido formal con capacitación en diseño de moda indumentaria y en moldería textil.
De San Carlos a Valencia: abrirse al mundo y reafirmar la vocación
Cómo animarse a dar el salto, abrirse a nuevas culturas y desafiarse personalmente puede transformar miradas, y acercar los sueños profesionales. Marianela, joven estudiante sancarlina comparte su experiencia de intercambio universitario.

Durante su tercer año universitario, decidió ir detrás de otro de sus sueños: un intercambio en el exterior. Logró una beca Erasmus+ KA171, y se embarcó en una aventura transatlántica: un semestre en la Universidad Católica de Valencia (UCV).

“Antes de toda esta locura, nunca pensé en aplicar en el programa de movilidad estudiantil. Pero justo estaba en tercer año, empezando, y me dije: Este es el momento para aplicar, porque después ya pasaba a cuarto y tenía que hacer el TIF (trabajo integrador final) para recibirme", recuerda.
Un sueño y una determinación
Apasionada por la cultura desde chica, viajar era para ella un sueño. “Siempre me interesó la idea de viajar, pero vengo de una familia muy tranqui en ese sentido”. Quería experimentar la vida universitaria fuera del país, y en concreto le atraía España como destino de intercambio.
Sin pasaporte, experiencia de viaje ni ingresos propios, el intercambio parecía inalcanzable.
Aun así, decidió intentarlo. Leyendo las noticias de la facultad vio una convocatoria para Valencia, y descubrió que cumplía con todos los requisitos: “Fue una felicidad inmediata”. Aunque Comunicación no estaba incluida entre las posibles carreras, siguió explorando opciones en la UCV y encontró un grado en multimedia y arte digital.

Aplicó a la beca y se decidió a esperar. “Fueron como dos semanas en las que no tuve noticias de nada en absoluto y dije, obviamente no quedé”. Pero un día la citaron desde el decanato de la Facultad de Filosofía y Humanidades y la Subsecretaría de Internacionalización, y le dieron la feliz noticia: “Te vas en septiembre”.
“Realmente me emocioné mucho, no lo podía creer, me estaban diciendo que iba a cumplir un sueño, y no me lo esperaba”.
Papeleo y trámites
“Ahí se revolucionó toda mi vida. Hubo que hacer mucho papeleo, yo no tenía pasaporte, no sabía cómo era irse a otro país. Tuve mucho apoyo de la universidad y de mi familia”, destaca. Desde Internacionalización acompañaron a Marianela en todo el proceso para conseguir lo que la universidad de destino pedía.
En su caso, los trámites se multiplicaban, porque la beca Erasmus+ KA171 consiste en recibir un apoyo económico que permita cubrir los gastos de alojamiento, alimentación, entre otros, de modo que el estudiante solo deba costearse los pasajes aéreos para vivir la experiencia. “El monto era contemplativo, pero realmente alcanzaba para todo, era completo”, reconoce Marianela.

Era la primera vez que se adjudicaba una beca Erasmus+ a un estudiante de la UCSF. Entre sus requisitos, estaba el de ser beneficiario de las becas Monseñor Zazpe, que cubren un porcentaje de la cuota a alumnos egresados de escuelas secundarias dependientes de la Junta Arquidiocesana de Educación Católica (JAE).
Otras culturas, otras miradas
A Marianela siempre le gustaron mucho los idiomas, estudió inglés desde chica, y algo de italiano. “Siempre tuve clarísimo que quería hacer una estancia en el extranjero”. En España, viviendo con una irlandesa y un alemán, puso en práctica a diario todo su conocimiento de inglés.
Más allá del idioma, otro interés suyo era el modo de vida en otros países: “A nivel cultural siempre me interesó todo, la gastronomía, la música, las festividades típicas. Te abre mucho la cabeza el salir de tu cotidianidad y mirar más allá, te permite ser un poco más crítico y no tener tanto sesgo sobre la realidad”, reconoció.

En la UCV organizan los llamados “grupos de familia”, integrados por locales y estudiantes de Erasmus de todos los países. Gracias a esto, Marianela explica que “te vas haciendo un montón de grupos de pertenencia, donde tenés una mezcla cultural bárbara y muchas miradas”.
“Aproveché muchísimo estando allá para hablar con gente no solo de España, sino de muchos otros países como Francia, Alemania, Irlanda, Portugal, Brasil, México, Colombia. Conocí una cantidad de nacionalidades que no hubiera pensado jamás”, considera agradecida de la oportunidad, que también le permitió conocer otras ciudades europeas.
Viraje hacia la moda
Entre las asignaturas que podía cursar en Valencia, Marianela hizo una apuesta arriesgada y eligió cuatro que se salían completamente de su plan de estudios: historia del arte y diseño moderno y contemporáneo, management empresarial, fundamentos de expresión gráfica, y tipografía y maquetación de publicaciones.

Le implicó aprender a usar ciertos programas para crear publicaciones, revistas de cero, maquetar libros, crear anuncios. “La primera semana fue un caos, casi estallo mentalmente pensando en que no iba a poder, pero me dije: me tengo que poner las pilas para estar a la altura de lo que yo elegí. Al final, lo disfruté mucho y me enriqueció mucho también, me hizo generar herramientas de adaptación”.
Ya de regreso en Argentina y cursando su cuarto año de Comunicación, confiesa que profesionalmente quiere dirigirse hacia el diseño de moda, creando su propia marca de indumentaria.

“Comunicación me da muchas herramientas en lo referido a marketing, publicidad, identidad y comunicación corporativa”, aseguró. A su vez, las asignaturas del intercambio las enfocó en vistas de este proyecto profesional, y asegura que fueron un buen complemento para su formación.








